Precio del cobre se acerca al costo promedio de producción, y sector pide incentivar inversión

En 2014, los costos de operación alcanzaron un promedio de US$ 2,17 la libra, según cifras de Cochilco, con lo cual los márgenes se están estrechando, afectando principalmente a la pequeña y mediana minería.

(El Mercurio) El precio del cobre cayó el viernes a US$ 2,36 la libra, su nivel más bajo en seis años, aproximándose a los costos operacionales del sector que en 2014 alcanzaron un promedio de US$ 2,17 la libra, según cifras de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

En lo que va del año, el precio del cobre promedia US$ 2,67 y de mantenerse esa cotización y los costos del año pasado, la diferencia precio/costos en 2015 llegaría a solo 50 centavos (ver infografía). Una situación similar se observó en 2005 cuando esa brecha se ubicó en 77 centavos.

“El gran desafío estratégico de la minería hoy es el control de costos, por lo que uno de los temas prioritarios en el quehacer de las compañías mineras es la optimización de los procesos productivos y de gestión. La capacitación permanente de sus trabajadores y la innovación continua en las actividades mineras”, sostiene Álvaro Merino, gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami).

Si bien los costos en 2014 se estabilizan y reducen levemente en comparación con niveles de US$ 2,20 y US$ 2,18 la libra registrados en 2012 y 2013, para los países cada vez es más difícil diferenciarse en costos, lo que aumenta la competencia en factores no geológicos para atraer inversión, señaló Jorge Cantallopts, de la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco.

Algunas compañías han informado menores costos respecto del pasado, dijo Merino, señalando que para este año se espera que esta ardua tarea sea generalizada a través de la industria.

Aunque con la contracción del precio se estrechan los márgenes, también hay que considerar que cuando cae el precio del cobre sube el precio del dólar, y como las mineras tienen costos en pesos y en dólares, esa situación en algo acota los costos, observa el economista Erik Haindl.

El incremento de los costos y la disminución en los niveles de productividad es un tema que preocupa a la Sonami. Detrás de esta situación, Merino dice que una parte se explica por factores estructurales, como el envejecimiento de las minas, menores leyes, mayor dureza de la roca y mayores distancias de acarreo, factores que seguirán empeorando, lo que implicará disminuciones de productividad en el futuro.

Para que la minería siga creciendo a futuro, considera necesario dar un impulso robusto a la inversión. Entre otras cosas, acelerar los procesos en el otorgamiento de permisos; aumentar la oferta de energía; disminuir sus precios; asegurar el abastecimiento de agua y continuar avanzando en la relación con las comunidades desde etapas tempranas de los proyectos.

El representante de la Sonami también plantea que es fundamental explicitar en forma clara a los agentes económicos, la ruta a seguir en el mediano plazo, lo cual generará mayor confianza respecto del futuro. Para ello, precisa, el país requiere acuerdos amplios en un horizonte de largo plazo, donde la estabilidad de las reglas es crucial.

“Un inversionista, cuando evalúa un proyecto minero no solo centra la atención en los costos, sino también en la institucionalidad; vale decir, el marco jurídico, económico y político donde se va a efectuar la inversión, más aún si esta se desarrolla en el largo plazo, como es el caso de la minería”, subraya Merino.

Para Haindl, la única manera de sobrevivir que tienen hoy las minas de cobre es bajando los costos. Asegura que eso se puede lograr, dado que durante los diez años en que el precio del metal se mantuvo alto, seguramente la cultura de costos se relajó en forma importante y las compañías fueron menos cuidadosas en producir de la manera más eficiente posible.

Las cifras de Cochilco indican que en el período 2005-2014, las remuneraciones de personal propio y contratistas representaron un 21% de los costos de operación promedio; materiales 17%; depreciación 5%; generación eléctrica 9% y combustibles 4%.

El economista anticipa que el acortamiento de la brecha entre precio y costos del cobre, a futuro va a obligar a las mineras a negociar en forma más dura las remuneraciones y bonos con sus trabajadores. Los costos que genera la mano de obra han subido fuerte en los últimos años, pero “cuando vengan las nuevas negociaciones, las compañías ya no podrán dar esos bonos que dieron cuando el cobre estuvo a US$ 4 la libra”, agrega.

El desafío de reducir costos es para todo el sector, pero en especial para las empresas más chicas, dado que las empresas grandes tienen más holguras por economías de escala. Y no se trata solo del tema salarial, sino también de concentrarse en las faenas que tienen costos más bajos.

La opinión de los analistas sobre las perspectivas futuras del precio del cobre están divididas entre los que piensan que remontará a niveles de US$ 3 la libra y quienes lo ven por debajo de ese nivel. En los últimos 100 años, el precio promedio del metal ha sido de US$ 1,80 la libra, acota Haindl, quien no prevé un rebote en el precio.

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