(Pulso) La economía chilena sigue dando muestras de fatiga. Claro porque la actividad medida con el Imacec experimentó una variación de apenas 1,3% en junio, muy por debajo de lo que esperaban los expertos, que apuntaban a una expansión en torno a 1,8%.

Se trata del segundo registro más bajo del año y se compara con el 2,3% de mayo.

El Banco Central informó también que la serie desestacionalizada no presentó variación respecto del mes precedente y aumentó 1,7% en doce meses.

La entidad dirigida por Mario Marcel precisó que el Imacec Minero creció 0,3%, mientras que el no minero lo hizo en 1,4%. “Este último se vio favorecido por el desempeño de las actividades de servicios y de construcción, efecto que fue en parte compensado por la caída de la industria manufacturera”, dijo el Central.

La meta de Hacienda y Piñera

Con el resultado de junio, que registró un día hábil menos que junio de 2018, la economía chilena acumula una expansión de 1,73% en lo que va de 2019, lo que supone que el cálculo oficial actualizado de la administración Piñera (entre 3% y 3,5%) se ve muy complejo de alcanzar.

Para lograrlo, la economía chilena debiera acelerar notablemente en el segundo semestre y promediar un crecimiento superior al 4,5%.

Pero este crecimiento está condicionado por lo que suceda con la guerra comercial, la que ha recrudecido en los últimos días con los nuevos aranceles a China por parte de Trump y la represalia de Beijing, dejando caer su moneda a mínimos de 11 años.

Para organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el enfrentamiento de estas potencias supone la mayor amenaza para la economía mundial, que también está en franca desaceleración

China y EEUU son los principales socios económicos de Chile. El gigante asiático es el mayor consumidor de cobre del mundo, materia prima que ha sufrido como nadie la agria disputa comercial. El propio presidente Sebastián Piñera ha expresado su preocupación por esta pelea y el viernes derechamente les pidió a ambos mandatarios poner fin a la disputa.

En ese contexto, numerosos organismos internacionales y bancos locales y extranjeros han ido ajustando progresivamente los cálculos de crecimiento de la economía chilena para este año.