Consumo hídrico en minería: La ruta hacia una gestión más eficiente del agua

Con altos niveles de recirculación y mayor uso de agua de mar impulsado por desaladoras, la industria refuerza su estrategia para asegurar la continuidad de sus operaciones.

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En 2024, el consumo operacional de agua en la minería del cobre alcanzó 18,13 m³/s, mientras que la extracción total de agua -considerando fuentes continentales y de mar- llegó a 22,74 m³/s. De acuerdo con la Dirección General de Aguas, el uso consuntivo de la minería representa el 4% del consumo nacional.

En ese contexto, la actividad concentra más del 80% de la capacidad instalada de desalación en Chile y reutiliza el 73% de sus aguas residuales. Según datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el volumen recirculado llegó a 55,75 m³/s en 2024, con un aumento de 2,9% respecto de 2023 y una tasa de recirculación de 71,0%.

Sin embargo, esta realidad varía según el territorio. Gabriel Caldés, consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura, ejemplifica que “en el caso de la Región de Antofagasta, la minería es el principal usuario de agua continental. Diversos estudios regionales sitúan la participación de la minería entre el 60% y el 70% del consumo de agua continental de la región, dependiendo del año y de la cuenca analizada”.

Esta situación se observa también en otras zonas del país. El estudio “Consumo de Agua en la Minería del Cobre” de Cochilco (2025) revela que, en la Región de Valparaíso, de O’Higgins y Metropolitana, la extracción de agua alcanza 1,95 m³/s, 4,50 m³/s y 0,68 m³/s, respectivamente, proveniente en su totalidad de aguas continentales.

En el norte del país, el informe destaca que la Región de Atacama en 2024 completó su sexto año consecutivo de reducción en la extracción de agua continental, con una baja de 1,2%.

Presión sobre el recurso y factores que explican el consumo

A partir de este escenario, Claudia Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Cochilco, resalta que, en la última década, el consumo operacional de agua en la minería del cobre ha mostrado una tendencia relativamente estable, oscilando entre 16,7 y 18,1 m³/s entre 2021 y 2024. “Lo más relevante para entender la presión real sobre el recurso hídrico es el concepto de agua de make-up, es decir, el agua fresca que debe incorporarse al sistema para reponer las pérdidas que no pueden recuperarse mediante recirculación interna, principalmente por evaporación, arrastre en relaves y filtraciones”.

En esa línea, Rodríguez añade que el principal factor que explica la presión sobre el consumo de agua fresca es “la disminución de la ley del mineral: a medida que los yacimientos maduran, la concentración de cobre por tonelada de roca baja, obligando a procesar volúmenes cada vez mayores de material para obtener la misma cantidad de cobre fino. Esto eleva directamente el agua de make-up requerida por el proceso”.

A lo anterior se suma que, la ejecutiva agrega que “un segundo factor es el cambio en la composición del mineral, con mayor participación de sulfuros por sobre los óxidos, lo que implica procesos de concentración más intensivos en agua”.

Desde la perspectiva gremial, Carlos Urenda, gerente general del Consejo Minero, “la minería ha sufrido —como todos los sectores— el contexto de una mega sequía, así como una reducción sostenida en la disponibilidad de aguas continentales. En este escenario, la industria ha reforzado su enfoque en la gestión eficiente y responsable del recurso hídrico, priorizando su disponibilidad para el consumo humano y medioambiental”.

Pese a estos factores, durante la última década el consumo de agua continental de la minería chilena se ha mantenido estable. En esa línea, Urenda sostiene que “el incremento en la demanda hídrica del sector ha sido cubierto mayoritariamente mediante el uso creciente de agua de mar, así como por la incorporación de nuevas tecnologías orientadas a optimizar la eficiencia hídrica. Entre 2014 y hoy, la participación del agua de mar en la gran minería del cobre pasó de 12% a 34% del total de extracciones, y se proyecta que hacia 2034 llegaría a 66% del agua utilizada por el sector. Esta transición estructural evidencia el compromiso de la minería con una gestión hídrica más sostenible y alineada con las necesidades de las comunidades y del territorio”.

Optimización del recurso hídrico

En este contexto de gestión del recurso, los ejecutivos coinciden en que las operaciones de la gran minería del cobre logran que la mayor cantidad de agua utilizada en los procesos productivos sea recuperada y reutilizada dentro del mismo circuito.

En ese esfuerzo, es relevante adoptar innovaciones tecnológicas en distintos frentes. A modo de ejemplo, Reinaldo Salazar, gerente de Estudios de Sonami, menciona “la instalación de paneles solares flotantes sobre depósitos de relaves, como el caso implementado por Anglo American en Las Tórtolas, que reduce la evaporación del agua en 80% en la zona cubierta. También se observa una gestión hídrica cada vez más moderna basada en digitalización: sensores IoT, análisis de imágenes satelitales e inteligencia artificial para monitoreo en tiempo real de caudales, presiones y calidad, lo que facilita la detección temprana de anomalías y optimiza el uso del recurso”.

Según explica Salazar, esto se complementa con el uso de agua de mar como principal alternativa para nuevas fuentes de abastecimiento. “En desalación, se reportan 24 plantas con 10.583 L/s de capacidad conjunta, y la minería concentra más del 80% de la capacidad instalada del país. En ese escenario, también se evalúan opciones de infraestructura compartida o plantas multicliente, que permiten optimizar la inversión, reducir duplicidades y facilitar la ejecución de proyectos con menor huella territorial”, asegura.

Revise el reportaje completo en MINERÍA CHILENA

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