Emplazado entre la provincia de San Juan (Argentina), y la Región de Atacama, la iniciativa busca posicionarse como uno de los polos cupríferos compartidos más relevantes a nivel global y podría superar las 400 mil toneladas anuales en su etapa de mayor producción.
La operación integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, este último con presencia tanto en territorio argentino como chileno. El complejo minero, cuya inversión total estimada asciende a US$18 mil millones, proyecta una producción anual promedio, durante los primeros 25 años, de aproximadamente 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata.
Asimismo, Vicuña Corp. estima que, durante los primeros 10 años de operación, el proyecto producirá aproximadamente 2,5 millones de toneladas (Mt) de cobre, 5,5 millones de onzas (Moz) de oro y 214 millones de onzas (Moz) de plata.
Para profundizar en los alcances de este desarrollo minero binacional, en conversación con Revista MINERÍA CHILENA, Vicuña Corp. revela los principales desafíos regulatorios, de infraestructura y coordinación binacional que enfrenta el proyecto.
Es así como la compañía aborda el rol que tendrá Chile en la viabilidad de largo plazo de la iniciativa, especialmente a través de infraestructura logística, provisión de agua desalinizada, capacidades mineras y potenciales mineraloductos para transportar el concentrado a través de territorio chileno hacia el Pacífico.
Más allá de definiciones generales, ¿en qué etapa exacta se encuentra hoy el Proyecto Vicuña y qué hitos concretos marcarán su avance durante los próximos meses?
Actualmente, Vicuña está avanzando en ingeniería, labores preparatorias en caminos, campamento y necesidades energéticas del proyecto, entre otros. En febrero de 2026, la compañía presentó su Informe Técnico Integrado, que combina el desarrollo de los depósitos Josemaría y Filo del Sol.
El foco de la compañía está puesto en obtener la aprobación del RIGI PEELP al que aplicó en diciembre pasado, y en completar toda la información técnica necesaria para que sus accionistas tomen una decisión final de construcción antes de fin de año.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos para avanzar en su materialización, tanto en términos técnicos como regulatorios?
Actualmente, nos encontramos en una etapa de gran dinamismo. Durante el periodo 2025-2026, nuestro objetivo central fue la consolidación del proyecto integrado (PEA), un hito fundamental que logramos concretar con éxito durante el primer trimestre de este año. Esta base es la que hoy nos permite avanzar con firmeza hacia las siguientes etapas de desarrollo.
En términos de desafíos, nuestra prioridad pasa por completar el proceso de aprobación de nuestro proyecto bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) de Argentina, y en profundizar los estudios de ingeniería, los análisis hidrogeológicos y la planificación detallada de la futura mina para que nuestros accionistas puedan tomar una decisión final de inversión antes de que termine el año.
¿Qué elementos hicieron complementarias a BHP y Lundin Mining para desarrollar en conjunto el Proyecto Vicuña, y cómo se traduce esa complementariedad en ventajas concretas para el proyecto?
Lundin Mining lleva más de tres décadas trabajando en Argentina y acumula más de 20 años de inversión en Josemaría. BHP, por su parte, aporta la experiencia y capacidades de la compañía minera más grande del mundo, con una trayectoria consolidada en el desarrollo y operación de proyectos de gran escala, y con fuerte presencia en Chile.
La creación de Vicuña combina esas fortalezas: por un lado, el profundo conocimiento geológico, territorial y del contexto local; y por otro, la experiencia técnica, operativa y financiera para desarrollar proyectos complejos bajo estándares internacionales de clase mundial. Esa complementariedad permite avanzar con una visión integrada de largo plazo para el desarrollo conjunto de Josemaría y Filo del Sol, maximizando sinergias, eficiencia y escala.
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