Empresas revelan cuánto FUT tienen y en qué lo usan: desde barcos y fábricas hasta plantas de jabón

May 12, 2014

Grupos Luksic, Matte, Angelini y Urenda, entre otros, desglosan uso del polémico instrumento. Las compañías dicen que ganancias se reinvierten en capital de trabajo y que gracias a este mecanismo obtienen créditos más baratos.

(El Mercurio) El grito en el cielo. Esa fue la reacción de muchas empresas cuando se conoció que la reforma tributaria de la Presidenta Michelle Bachelet eliminaba el Fondo de Utilidades Tributarias o FUT, un mecanismo por el cual las compañías no pagan impuestos por aquellas ganancias que no distribuyen entre los socios.

Se estableció a mediados de los 80 para fomentar la inversión y el ahorro en las firmas productivas y se calcula que dicho fondo logró acumular unos US$ 250 mil millones al 2013, equivalente a todo los bienes y servicios que genera la economía chilena en un año.

Las empresas del más amplio abanico productivo disponen de FUT, señala el experto tributario Juan Pablo Cabello, de Cabello, Letonja & Cía., que equivale en muchos casos a las utilidades no distribuidas. Su utilización en inversiones productivas depende más bien de si son sociedades operativas o de inversión, donde usan los fondos retenidos en depósitos a plazo, acciones y otros instrumentos financieros, agrega. Es precisamente ese uso el que, a juicio del Gobierno, ha justificado su extinción.

El FUT de cada compañía no es conocido. «Es en realidad un registro ‘extracontable’, lo que significa que si bien debe llevarse en libros oficiales timbrados por el SII, no se registra en el balance de la firma. Por ejemplo, en los Estados Financieros de una empresa tú no ves el FUT», explica Matías Kunstmann, socio SCK Abogados & Consultores Tributarios.

Las empresas dicen que sirve y mucho. Y un sondeo entre distintas firmas indica que este fondo sí se utiliza en capital de trabajo: desde barcos en el caso de Empresas Navieras hasta fábricas de pastas en el caso de Carozzi, pasando por complejos forestales, fábricas de pañales y celulosa (Arauco y CMPC), centrales eléctricas (Colbún) y hasta fábricas de detergente (Jabón Popeye). Sin embargo, pese a que se consultó a cerca de 50 sociedades de distinto tamaño, solo un puñado accedió a contar cuánto FUT usaban y en qué.

Además de financiar la ampliación de capacidad productiva, para las empresas este régimen impositivo tiene otras ventajas. «El FUT es un incentivo para que las utilidades se dejen dentro de las empresas y se inviertan, es una forma de premiar la inversión», explica Bernardo Matte, director de Colbún, CMPC y Copec. «No se puede pensar que todos los proyectos se van a financiar con deuda, es un absurdo, tiene que ser una mezcla y las agencias (clasificadoras de riesgo) premian la relación deuda-capital», sentencia. «Sin FUT, no sé cómo vamos a financiar los proyectos», añade.

Un ejecutivo de una cadena de retail concuerda con este empresario. «Si ven que usas el FUT es más fácil el financiamiento, porque la banca ve un compromiso en los socios de invertir en su propio negocio», comenta. Y así como el FUT se usa para levantar fábricas, en el comercio se usa para renovar inventarios, traer nuevos productos o abrir nuevas tiendas, cuenta este directivo.

¿Cuánto de estos fondos poseen y a qué lo destinan? Hay un enorme abanico de opciones.

Jabón Popeye: nos ha permitido perdurar y enfrentar a multinacionales

Miguel Maritano Industria de Jabones fabrica el clásico Jabón Popeye. Su gerente comercial, Pablo Maritano, dice que tiene un FUT acumulado desde hace años y que este régimen tributario «ha sido uno de los pilares fundamentales de Maritano para perdurar en el tiempo, por 65 años, y poder competir contra las multinacionales». Este fondo, agrega, «nos ha permitido ser solvente, innovar, renovar maquinaria, y afrontar la dura competencia contra Unilever». Y es que «una empresa sin capital o con poca solvencia, no es sujeto de crédito para ningún banco».

«Sin reinvertir nuestras utilidades estaríamos cerrados desde hace varios años», sostiene Maritano. «Sin FUT o las herramientas adecuadas, al igual que muchas otras empresas medianas, corremos el riesgo de gradualmente ir perdiendo fuerza hasta desaparecer», agrega.

El ejecutivo añade que por ello son contadas las empresas nacionales que compiten en consumo masivo contra gigantes globales.

SQM: US$ 2 mil millones para ampliar capacidad productiva

SQM, la mayor minera no metálica de Chile y especialista en fertilizantes, ha estado en la palestra pública por los conflictos protagonizados por los accionistas de sus sociedades controladoras en el bullado caso Cascadas.

Pero para la compañía minera el último quinquenio ha sido clave por otras razones: ha invertido US$ 2 mil millones en ampliar su capacidad productiva, incrementó su extracción de potasio y yodo y levantó una planta de nitrato de potasio en Coya Sur.

La inversión global del período 2009 y 2013, dicen en la empresa, corresponde al 100% de las utilidades retenidas, es decir, FUT.
Pero mientras la gran mayoría de las firmas distribuye solamente un 30% de sus ganancias a través del pago de dividendos a sus accionistas -y guarda un 70%- en SQM se reparten más utilidades, a veces cerca de la mitad de las ganancias.

Por cada dólar ganado, CMPC invierte 2,8 dólares

Para CMPC, el incentivo al ahorro que consagra el actual sistema tributario ha tenido una gran importancia en el crecimiento de esta compañía, controlada por la familia Matte.

Gonzalo García, secretario general de Empresas CMPC, explica que las utilidades de los últimos cinco años ascienden aproximadamente a US$ 1.730 millones, y «en el mismo período, la empresa ha invertido US$ 4.900 millones, lo cual le ha permitido aumentar fuertemente sus operaciones y convertirse en uno de los principales productores de celulosa del mundo».
Este nivel de inversión ha sido posible, agrega, porque la compañía reinvierte cerca del 70% de sus ganancias -es decir, US$ 1.211 millones- y el resto proviene de endeudamiento y aumentos de capital. «Por consiguiente, CMPC ha invertido algo más de 2,8 dólares por cada dólar de la utilidad obtenida durante los últimos cinco años», destaca García.

Empresas Navieras: US$ 235 millones para barcos, puertos y aeropuertos

Rodrigo Faura, gerente contralor del grupo Empresas Navieras (GEN) -de la familia Urenda-, dice que en los últimos cinco años destinaron a reinversión recursos del FUT que suman US$ 100,3 millones, cifra que en la década de 2003 a 2013 llega a US$ 235,3 millones.

«Ellas han sido destinadas a la inversión en actividades propias del giro de cada empresa para crecimiento, como también para actividades nuevas», dice el ejecutivo. El grupo GEN tiene negocios portuarios, aeroportuarios y navieros. Dentro de sus planes de crecimiento ha adquirido barcos e invertido en infraestructura en Chile y el extranjero.

Copec: clave para poder desembolsar US$ 18 mil millones en tres décadas

El grupo Angelini se hizo del control de Copec en 1986, casi al mismo tiempo que nació el FUT. Para este conglomerado, el sistema ha sido clave para poder expandir la compañía, que se sitúa entre las principales productoras mundiales de paneles y celulosa a través de Arauco.

De hecho, en el grupo destacan que desde que están en Copec han invertido US$ 18 mil millones, mientras que las utilidades en ese período son menores a dicha cifra y llegan a US$ 12 mil millones. Roberto Angelini, presidente de Empresas Copec, lo graficó así: «Por cada peso ganado, hemos invertido un peso y medio y en el mismo período, el número de trabajadores directos de nuestra compañía se ha multiplicado por cuatro».

Para este grupo industrial, el FUT ha sido clave para levantar complejos industriales en el área forestal, como Itata, Nueva Aldea, Licantén e incluso salir al exterior, al comprarse Alto Paraná en Argentina, pero también para expandir el negocio de los combustibles. En la empresa comentan que, gracias al régimen tributario, la empresa genera flujos que permiten financiar sus planes de inversión y mantener bajos niveles de endeudamiento.

Angelini se hizo del control de Copec en 1986, casi al mismo tiempo que nació el FUT.

Quiñenco destinó US$ 3.200 millones en 15 años a inversión

La matriz industrial del grupo Luksic, Quiñenco, sostiene que como holding, y sin considerar empresas filiales, ha tenido inversiones netas de los últimos 15 años (1998-2013) que son equivalentes a la utilidad total del período, del orden de US$ 3.200 millones, y por tanto, son superiores a las utilidades retenidas, es decir, el FUT.

Colbún: financió el 50% de los proyectos de la eléctrica

De los US$ 2 mil millones que la eléctrica Colbún ha invertido desde 2006 a la fecha, aproximadamente US$ 1.000 millones vienen del FUT y el resto, de un aumento de capital y créditos con bancos.

En estos últimos años, la compañía controlada por el grupo Matte informa que ha aumentado su capacidad de generación en 900 megawatts, con centrales como la hidroeléctrica Angostura -cuya operación se inició este año- o las térmicas Santa María y Los Pinos.

Concha y Toro: permitió a la viña ser líder global

El conglomerado vitivinícola Concha y Toro, controlado por la familia Guilisasti, ha impulsado un programa de inversiones que ha sumado US$ 767 millones en estos últimos 10 años. De este monto un porcentaje importante, que no detallan, proviene desde el FUT.

Según estudios de la viña, se trata del programa más grande de inversiones que haya realizado una empresa vitivinícola a nivel mundial. De acuerdo a lo que señaló en la pasada junta de accionistas, el presidente de la empresa, Alfonso Larraín, «el crecimiento de Viña Concha y Toro y su posicionamiento entre las viñas líderes a nivel mundial han sido posibles gracias a la reinversión de sus utilidades, fuente de financiamiento primordial para las inversiones de la compañía».

Carozzi: US$ 196 millones de inversiones vienen del FUT

La compañía de alimentos Carozzi, ligada a la familia Bofill, ha invertido en los últimos cuatro años US$ 500 millones, de los cuales el 40% -US$ 196 millones- viene del FUT. El resto se financió con un aumento de capital por US$ 100 millones, y la diferencia, vía deuda, explican en la empresa.

Así, «de cada 100 pesos que la compañía genera de utilidad, 60 se destinan a reinversión a través del FUT», señalan en Carozzi.
Los recursos fueron usados por la empresa para expandir su capacidad productiva en Chile y Perú. Este plan de inversiones incluyó la reapertura de la fábrica de pastas en Nos -la que a mediados del año 2010 fue destruida por un incendio-, además de nuevas fábricas de cereales y de pastas rellenas. En Lima ampliaron una planta de galletas e hicieron un recinto para producir cereales y mermeladas.

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