Argentina: limpieza general en Calingasta

Feb 5, 2007

La Secretaría de Minería de la Nación impulsa un proyecto de convenio de asistencia con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el plan, uno de los objetivos es financiar la evaluación y remediación ambiental de antiguas actividades mineras; entre ellas, la sulfatera en el departamento sanjuanino.

Se confunden en el paisaje. Por su altura podrían pasar por pequeñas lomadas al lado de la montaña imponente. Pero lo cierto es que el contraste entre el marrón de la precordillera y el negro de estas lomitas las delata. En Villa Calingasta las conocen como pizarra, en la capital sanjuanina como escombreras. Lo cierto es que poco importa el nombre, el dato es que la Nación destinará parte de 72 millones de pesos, que ha conseguido en convenio con el BID, para mitigar la contaminación de residuos provocados por actividades mineras que cesaron hace más de 10 años cuando no existía la legislación vigente que hoy las regula. Las provincias beneficiadas son tres: Jujuy, Tierra del Fuego y San Juan; dentro de ésta, el departamento Calingasta.

Desde la Secretaría de Minería de la Nación informaron que el plan tendrá dos etapas: una de evaluación y otra de remediación o ejecución. Si bien todavía no hay plazos definidos o los montos de dinero que se utilizarán en cada una de ellas, lo cierto es que los trabajos empezarían después de marzo. Es que es en este mes cuando el directorio del BID se reunirá para aprobar formalmente el crédito. Aprobación que en la Nación ya dan como un hecho porque por este tema vienen trabajando junto al banco desde hace varios meses. Los depósitos de estéril de las plantas sulfateras que se busca mitigar están ubicados en la ribera de los ríos Los Patos y Calingasta. Son 17 pilas con volúmenes que van desde los 14.000 a los 400.000 metros cúbicos y tienen una altura de entre 6 y 17 metros. Con los resultados de la etapa de investigación, que se sumarán a estos datos, los especialistas podrán saber si es necesaria la estabilización física de las inclinaciones de las escombreras. Y también si es posible la revegetación de la superficie para otros fines económicos. También se plantea la posibilidad de obras de impermeabilización y defensa ribereña de todas las escombreras.

Para este estudio, en la Secretaría ya están previendo que trabajará un grupo interdisciplinario que se encargará de perforar y tomar muestras, además de otro que hará el levantamiento topográfico. Luego, cada una de las muestras será dividida para un análisis granulométrico y químico integral del sólido y la solución para determinar PH, conductividad, entre otras características de las pilas de escombros. Estos análisis se harían a pesar de que desde Minería de la provincia sostienen que la pizarra no produce ningún tipo de contaminación química, sino sólo paisajística o visual.

De acuerdo con los volúmenes de las montañas de escombros, la Nación evalúa como alternativa el transporte en seco de 1,1 millón de toneladas de escombreras de la margen izquierda del río, para almacenarlas en terreno alto. Previamente serán niveladas, compactadas y recubiertas con geomembrana. Esta labor se complementaría con el perfilamiento de las escombreras restantes para mejorar su estabilidad física y facilitar el desarrollo de la vegetación. Así se rehabilitarían 757.000 metros cúbicos de escombreras. Luego se construiría una defensa ribereña para proteger la villa cabecera. Esto último es importante porque una de las funciones que tienen estas escombreras es la de proteger a la comunidad de posibles crecidas pluviales, como la que sucedió en noviembre de 2005, causando daños en la producción, viviendas e infraestructura, tras el desborde de una laguna natural en la cordillera.

En cuanto a la posibilidad de forestación, Eduardo Turco Grecco, presidente de la Unión Vecinal Villa Calingasta, comentó que en varias escombreras y sobre la pizarra han salido algunos álamos, lo que demuestra que estos grandes montículos de ganga sí pueden ser revegetados.

Desde Minería de la Nación agregaron que con los datos obtenidos elaborarán el diseño del plan de remediación. Este será realizado por un grupo de especialistas. Las tareas de esta parte del proyecto se dividirán en la selección del sitio de almacenamiento definitivo, diseño del sistema de almacenamiento, diseño del sistema de colección y transporte de los escombros, diseño de rehabilitación de terrenos, diseño del plan de monitoreo, la evaluación del impacto ambiental del plan de remediación y un informe final.

Un poco de historia

La historia de las escombreras es tan antigua como la de las plantas sulfateras. Estas últimas comenzaron a trabajar en el departamento Calingasta a fines de la década de 1930. En un principio, el destino del sulfato de aluminio fue la industria de la curtiembre del cuero. Luego, a partir de la década del ’70, la producción aumentó notablemente debido a la demanda que Obras Sanitarias de la Nación hacía para utilizar estos sulfatos como clarificantes en la potabilización del agua.

Según comentaron a CUYO MINERO ex trabajadores del sector, la relación entre estéril y mineral era de un promedio de 1 a 6. Esto quiere decir que cada una tonelada de mineral utilizable se extraía 6 de ganga o “desperdicio”. Esta pizarra, que en un momento se depositaba muy cerca de las minas o de las plantas de procesamiento, con el tiempo cumplió (y cumple) una función muy importante: proteger a Villa Calingasta de las subidas o crecidas del río.

“Es importante decir que las escombreras que los sulfateros dejamos a la orilla del cauce fue a pedido de Vialidad o de los distintos intendentes de Calingasta. No fue una decisión unilateral nuestra”, cuenta Silvano Inocenti, un productor de sulfatos. Y agrega: “esa zona ha sido rellenada por la pizarra para que el río Calingasta no afectara a las viviendas que estaban a la orilla. Esas escombreras salvaron muchas casas”. Turco Grecco coincide con lo que dice el productor y expresa que se debe hacer estudios muy minuciosos para saber qué es bueno remover y qué no.

Lo cierto, es que gran cantidad de escombros que no se utilizaron para proteger al pueblo calingastino también quedaron desparramadas a orillas del camino o entre los valles del departamento sin planificación alguna. En la Nación manejan el dato de que la cantidad de pizarra que hoy hay sólo en la ribera del río Calingasta es de 2,3 millones de toneladas. Un número que esperan modificar en el transcurso de este año.

Fuente / Diario de Cuyo

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