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Litio: académico plantea que “no sería factible conformar una empresa estatal”

Para el economista y docente de la Universidad Central, Osvaldo Segovia, “esto implica el cumplimiento de al menos cuatro requerimientos, los que no necesariamente podría cumplir el Estado, al menos, en el corto plazo”.

Chile posee alrededor del 52% de las reservas mundiales de litio, según datos del Ministerio de Minería. Sin embargo, es el segundo productor después de Australia. Pues bien, la meta país es revertir esta cifra y posicionar a Chile como el mayor productor de este mineral.

Para lograr este objetivo, el Gobierno concedió la licitación a dos empresas privadas para explotar 160.000 toneladas de litio. Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Copiapó decidió suspender la licitación.

La fiebre del “oro blanco” ha generado bandos. ¿Será económicamente factible la conformación de una empresa nacional del litio? ¿Es más viable que la concesión se entregue a privados? ¿O los ideal es crear una alianza público-privada? Y es que de las ganancias del litio podría depender el financiamiento de futuras políticas sociales.

Estrategias y metas

Economistas y expertos han expuesto sus diversas posturas. En entrevista con MINERÍA CHILENA, Osvaldo Segovia, académico de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Central, estima que “desde un punto de vista político, siempre será importante que las industrias catalogadas como estratégicas estén en manos del Estado”.

Sin embargo, aclara el economista “en la industria minera, y sobre todo la relacionada con el litio, conformar una industria estatal implica el cumplimiento de, a lo menos, cuatro requerimientos, los que no necesariamente podría cumplir el Estado, al menos, en el corto plazo”.

De acuerdo con Segovia, “en primer lugar, es necesario contar con la infraestructura adecuada para la generación de la producción. Se estima que se podrían necesitar a lo menos 10 años para alcanzar el nivel requerido”.

Agrega que “en segundo lugar, se debe disponer del capital necesario, lo que implica apalancarse para invertir en esta nueva industria. Lo anterior no resulta razonable, al menos en el corto plazo, teniendo presente la gran cantidad de demandas sociales insatisfechas y que, obviamente, requieren de los escasos recursos disponibles”.

En tercer lugar, señala el profesional, “se debe tener la experiencia. Hasta el momento, ninguna empresa estatal ha explotado salares y; por último, poseer el conocimiento específico en dicha industria (Know How). Para producir litio y abastecer el mercado de las baterías, se requiere no solo el conocimiento, sino que además la tecnología necesaria”.

Suspensión del proceso de licitación del litio

El economista Osvaldo Segovia estima que “en estricto rigor Chile está perdiendo la oportunidad del litio con suspensión de la licitación y la orden de no innovar, mientras que Australia, Argentina y otros países avanzan”.

Segovia detalla que “en 2016 éramos el mayor productor del mundo, con 37%, hoy caímos al 31% y sin nuevos proyectos, al 2030 estaremos en 17%. En la misma línea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó que la participación de Chile en el mercado del litio podría caer al 15 % en 2030, debido a las preocupaciones ambientales que suscitan estas operaciones y por la cartera relativamente pequeña de proyectos que tiene”.

El experto señala que “con esta licitación entrarían nuevos actores a una industria donde hace 27 años son los mismos dos (SQM y Albermarle), y no impide la creación de una empresa nacional del litio”.

Aclara también que “en esta licitación las cinco cuotas que se están licitando corresponden solo al 4,4% de las reservas conocidas de Chile. Para aprovechar esta oportunidad necesitamos trabajar juntos y con una mirada de largo plazo”.

Apresurar la licitación o esperar una política más elaborada

Para el economista, “siempre será más adecuado que en las decisiones importantes, y de carácter estratégico, se pueda involucrar a la mayor cantidad de expertos que permitan, finalmente, tomar el camino correcto”.

A partir de esta premisa, Segovia estima que “la clave es que sean consultadas las fuentes que realmente hagan un aporte a la discusión y no solo se enfoque al aspecto político e ideológico imperante actualmente”.

Según el experto, “en esta discusión no se ha tomado en cuenta lo señalado por Mario Waissbluth, economista y fundador de Educación 2020, sobre que las exportaciones potenciales de litio son, en la práctica, 20 veces menores que las de cobre; por lo que es altamente probable que el litio comience a perder su valor comercial y estratégico”.

Segovia dice que “asegurar que el litio tiene valor estratégico para comenzar a fabricar baterías, es hoy tan remoto como pretender que, por tener cobre para los radiadores, podemos comenzar a fabricar autos Ferrari”.

Finalmente, agrega que “el litio es un componente marginal de las baterías, que además se puede adquirir en Bolivia, Argentina, Australia, Estados Unidos y China y; que las reservas de litio que está licitando el gobierno de Chile hoy constituyen una proporción mínima del total nuestro”.

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