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La camisa de fuerza autoimpuesta que impide el despegue del litio

En medio de litigios entre las empresas y el Estado por discrepancias en contratos, Chile pierde participación de mercado en la industria del “oro blanco”.

(La Segunda) Mientras la minería del cobre celebra precios históricos, la minería del litio también ha generado noticias, pero por un nuevo litigio.

El viernes pasado, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) acusó a Albemarle, mayor productor de litio en el mundo, de hacer pagos menores a lo acordado en el contrato firmado entre ambas en 2016.

La corporación liderada por Pablo Terrazas prometió llevar a su arrendataria a un arbitraje internacional por el eventual incumplimiento al contrato de concesión que vendría aparejado a una pérdida de US$15 millones. A Corfo lo asesora el abogado Andrés Jana, que tendrá que enfrentarse con Albemarle.

Esta discrepancia se suma a la que vivió dos años atrás, con su otro contratista: SQM y que fue zanjada en 2018.

Según los expertos, la relación entre las empresas que explotan el “oro blanco” arrendando el Salar o buscando permisos en el resto del país, siempre ha estado marcado por diferencias.

Antes del round de la semana pasada, el 3 de febrero Albemarle presentó un recurso a la Corte de Apelaciones de Santiago con el fin de obligar a Corfo a transparentar los resultados de una investigación hidrogeológica en los salares de Atacama y Maricunga. Pero la entidad se negó, argumentando que había una cláusula de confidencialidad.

También durante el verano hubo polémica por los fondos que entregan las empresas extractoras a Corfo para que este licite a instituciones que buscan establecer investigación y una industria local que agregue valor al mineral.

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