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Minera ligada a los Solari arma plan para retomar operación de Michilla a partir de 2019

La faena, comprada al grupo Luksic en 2016, busca producir 20 mil toneladas anuales de cobre fino por los próximos diez años, aunque se podría extender el plazo.

(Diario Financiero) A diez meses de haber adquirido la histórica primera minera del grupo Luksic, Michilla, ubicada en Mejillones, Antofagasta, Haldeman Mining Company (HMC) tiene prácticamente listo el plan para que esta unidad retome las operaciones que se paralizaron a fines de 2015.

De este modo, la minera pretende presentar una Declaración de Impacto Ambiental que de cuenta del nuevo plan minero de la faena, que se enfocará en dos nuevos yacimientos por lo que pretenden funcionar por los próximos diez años.

El 60% de Haldeman pertenece a la familia de Reinaldo Solari, quienes participan a través del family office Megeve, junto a los Cardone-Solari. Los otros accionistas son los Palma-Pfotzer e inversionistas menores. Ellos, en diciembre de 2016, compraron por US$ 52 millones la faena.

Desde ese momento, cuenta José Miguel Ibáñez, gerente general de Haldeman, el trabajo realizado por la empresa ha sido la preparación de los documentos a presentar ante el Servicio de Evaluación Ambiental.

Para esto, se ha realizado una serie de sondajes, exploraciones y pruebas de laboratorio con el objetivo de definir las reservas de mineral y las recuperaciones que podrán alcanzar en el proceso.

“Estamos muy satisfechos con los resultados que hemos obtenido y, en base a ellos, preparamos los permisos sectoriales y ambientales. Una vez que los obtengamos, estaremos en condiciones de comenzar a producir en seis meses, que es lo que tarda en hacerse el prestriping (movimiento de tierra)”, adelanta Ibañez.

Las estimaciones de la compañía es que eso ocurra a comienzos de 2019, pero la particularidad es que además del mineral fresco, el plan minero de Haldeman contempla el procesamiento de ripios de mineral existentes de la operación realizada por el anterior dueño, que tienen cobre remanente con leyes altas.

“Nuestra idea es partir a full capacidad desde un comienzo, con ripios y con mineral fresco en paralelo”, comenta Ibáñez, quien advierte que si el precio del cobre subiera demasiado, se podría estudiar la posibilidad de adelantar el procesamiento de esos ripios.

Faena eficiente

En noviembre de 2014, Amsa anunció el fin de la operación de Michilla, al no existir “reservas de cobre suficientes para mantener y justificar económicamente una operación de minería a gran escala”, según explicaron en su momento.

Pero el distrito es muy atractivo para la mediana minería, es por eso que las expectativas de Haldeman están en que los procesos productivos y la selectividad en la extracción del mineral harán rentable la operación, con la que proyectan la venta de 20 mil toneladas anuales de cobre de alta pureza, electro-obtenido, el que será distribuido principalmente a consumidores finales en plantas en Europa y Asia.

“Estamos haciendo los estudios para llegar a la estimación de nuestros costos, pero creemos que estos serán razonablemente buenos, incluso mejores a los visto antes. Con los equipos ad hoc, esperamos ser competitivos, porque además una parte importante de lo que vamos a procesar ya está extraído”, comenta Ibáñez.

En cuanto a la inversión que harán en Michilla, se estima que estará entre los US$ 20 millones y US$ 25 millones, los que en gran parte se dedicarán al prestriping. También irán a la compra de equipos nuevos acordes a la operación y a pequeñas adecuaciones a la planta de procesamiento que mantienen. El plan de la minera es contar con más de 430 trabajadores directos cuando comiencen las operaciones.

Y aunque las proyecciones indican que la vida útil que le resta a Michilla es de diez años más, se estima que este plazo podría seguir ampliándose, ya que aún hay áreas con gran potencial y donde se podrían detectar altas leyes, que no han sido exploradas.

“Hay muchísimos recursos mineros identificados, tenemos que ver cuáles son económicamente explotables y también existen áreas donde no hay sondajes, es algo que aún tenemos que demostrar y una vez que obtengamos el recurso y lo tengamos medidos, tendremos que pedir las autorizaciones correspondientes para explotar”, concluyó Ibáñez.

“Es el momento para proyectos no tan grandes, pero con buenas leyes”

La importante alza que ha mostrado el precio del cobre, que el viernes pasado superó la barrera de los US$ 3,1 y que en lo que va del años ya acumula 27% de crecimiento en comparación al mismo período de 2016, está provocando una incipiente reactivación de proyectos a lo largo del país, con iniciativas como la ampliación de Spence y otras.

José Miguel Ibáñez, quien también es vicepresidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), apunta a que el ciclo de buenos precios se mantendrá por algunos años, ya que existen los fundamentos suficientes para establecer una demanda estable en el mediano plazo, así como para proyectar un valor promedio de US$ 3 la libra. Dice que este es el escenario propicio para el desarrollo de las iniciativas de la pequeña y mediana minería.

“Estos proyectos van a tener una muy buena oportunidad en la medida que sean eficientes, es el momento propicio para proyectos que no sean tan grandes, pero que tengan buenas leyes”, comenta.

Agrega que esta es también la razón que explica la entrada reciente de ampliaciones y proyectos brownfield, más que iniciativas totalmente nuevas.

El ejecutivo asegura que las ventajas de este segmento de la industria tienen que ver principalmente con la maniobrabilidad que se le puede dar al negocio y la capacidad de adaptarse a los vaivenes de un ciclo que, según se prevé, tendrá bastante variabilidad.

“Nuestra ventaja es que tenemos muchas más palancas que podemos mover, por momentos puedes incluso parar la extracción en el rajo si es necesario, o procesar sólo los ripios e ir buscando alternativas”, asegura.

Otra de las líneas de negocios que tendrá la nueva operación de Michilla tiene que ver directamente con las firmas de pequeña minería. Y es que aprovechando una de las dos plantas de chancado con las que cuenta la faena, compraran mineral de pequeños productores de Antofagasta y sus alrededores.

“Proyectamos que deberíamos adquirir del orden de entre 20 mil y 25 mil toneladas mensuales de mineral, lo que va en directo beneficio de los pequeños mineros de la zona, que van a ver un buen precio y tendrán un lugar adicional donde poder entregar mineral”, explica Ibáñez.

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