(Pulso) Hoy a eso de las 10 horas en el auditorio de las oficinas centrales del Banco BCI en El Golf se discutirá el futuro de una de las empresas más emblemáticas de la minería en Chile: Transportes Tamarugal. Es que tras no lograr los flujos de caja comprometidos debido a la desaceleración que vive la industria minera, Omar Campillay, a través de sus abogados del estudio Urrutia y Cía., solicitará una nueva modalidad para cumplir el plan de pago.

La nueva petición del empresario ante sus acreedores se produce luego de que en septiembre de 2015, la justicia acogiera el plan de pago del grupo que incluyó incluso la reestructuración de sus pasivos personales. El convenio incluiría el pago a 10 años por el total de la deuda: US$140 millones que representó a Agrícola Campillay, Exportadora Campillay y Transportes Tamarugal. Esta vez la petición sólo obedece a esta última compañía y, por ende, las deudas totales alcanzan cerca de US$100 millones, cuyo proceso de reestructuración lo tomó el sindico Patricio Jamarme, quien asumiera dicha responsabilidad durante el pasado mes de marzo, luego que acreedores manifestaran diferencias con la anterior sindico a cargo de la operación, Loreto Ried.

El objetivo es renegociar las condiciones de pago, siguiendo la línea del total de la deuda. No habría cambio en los plazos estipulados en el primer acuerdo, sino que el nuevo convenio esté acorde a los flujos de caja proyectados en una visión más conservadora que la anterior.

Según el detalle de la propuesta original, el grupo terminaría de pagar la totalidad de los pasivos en 2024. Esto, en línea con un plan que contempla la solicitud de continuidad de giro para sus empresas y la conformación de gobiernos corporativos.

Conocedores al tanto de las nuevas tratativas explicaron a este medio que existe un principio de acuerdo con los acreedores, quienes habrían aceptado otorgar una mayor flexibilidad a Transportes Tamarugal por los leasing. Y el argumento que los habría convencido es el complejo momento que vive actualmente la minería, pues la compañía tendría parte de su flota sin entrar en faenas.

Fuentes a cargo del proceso detallaron que un nuevo convenio de pago resultaría fundamental para un mayor cumplimiento en las acreencias. Esto último si se considera que una liquidación total de sus bienes no lograría pagar la totalidad de los pasivos de la firma, según explicó un conocedor del proceso de reestructuración.

Entre las compañías que mantienen las mayores acreencias se encuentran los bancos Consorcio, BCI, Itaú y Corpbanca. Mientras que entre los mayores acreedores dela logística están Scania y Kaufmann. Esta última poseería deudas en torno a los US$20 millones.