“Dormir, dormir, dormir…”. Así responde Nelson Pizarro en su particular estilo, ante la consulta sobre sus planes una vez que deje -a fines de este mes-, la presidencia ejecutiva de Codelco. Sin embargo, es difícil imaginárselo alejando de toda actividad, y el mismo se encarga de confirmarlo, pues acota que después de unos 60 días su idea es “pensar en ubicarme en distintas actividades, tres días a la semana”.

Y añade: “a propósito de la transformación (sobre la cual centró su discurso en la inauguración de Chuquicamata Subterránea), tengo que transformarme yo mismo”.

En cuanto a su balance de este periodo liderando la mayor empresa del país, el destacado ejecutivo minero reconoce que estos cinco años de Codelco han sido duros, “por las circunstancias de la minería, del país, cambios de toda la legislación laboral, ambiental… todo impacta a la minería, se torna cada vez más compleja, más difícil, pero también más desafiante”, acota.

Hace hincapié en que lo que se hizo fue iniciar un proceso que no para: “Son muchos años por delante para ir adecuándonos y adaptándonos a las tecnologías, los nuevos perfiles, a las comunidades… Hay que hacerlo, porque la minería es demasiado importante. Yo no me imagino un Chile sin minería”, afirma.

Codelco, una empresa

Por ello, agrega que cuando les ponen restricciones, nos desafían a desplegar inteligencia, a mirar las cosas de otra forma, para poder cumplir las nuevas regulaciones y seguir siendo rentables y competitivos.

“La competencia para Codelco es fundamental; es clave. Esta es una empresa del Estado, una empresa -enfatiza- que compite. No tiene más alternativas. Si se cambian las reglas del juego yo pienso que están impactando enormemente la viabilidad, la permanencia de esta, para mí, empresa”, remarca, en obvia referencia al conflicto generado con Contraloría.

Consultado sobre este punto y el anuncio de que el Gobierno pretende enviar un proyecto para solucionar este tema, Pizarro comenta que esta situación ha afectado el desempeño de la compañía: “Hoy día nosotros, la administración, estamos sometidos a una suerte de duda, de no saber qué va a pasar, si nuestra gente puede seguir tomando iniciativas; ¡tiene que aclararse esta condición! El tema es cuándo. Tiene que ser muy rápido, si no esta empresa tendería a paralizarse, y cuando una compañía deja de innovar y se paraliza, se está muriendo”, subraya.