(El Mercurio) Casi seis meses se van a cumplir desde que Juan Olguín, miembro de la división Andina de Codelco, asumió el liderazgo de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), la organización sindical más grande del país, tras el abrupto término de la era de Raimundo Espinoza, quien estuvo al frente de la entidad por más de 25 años.

El dirigente, cercano al histórico, apunta a la fragmentación del sindicalismo en Chile y reconoce el desafío de liderar a las nuevas generaciones de trabajadores de la Corporación, enfocándose principalmente en la digitalización de las relaciones laborales y atentos a los cambios que anunciará el Gobierno sobre la última reforma.

-Usted pidió la salida de Nelson Pizarro cuando asumió. ¿Cómo siguen las relaciones con la administración?

«Nosotros no ponemos ni sacamos ejecutivos. Los resultados hablan por sí solos. La gestión la tienen que establecer los gobiernos de turno y la administración superior tiene que tomar decisiones. Nosotros tenemos preocupación por el futuro de esta empresa, las decisiones socio-ambientales en que están involucrados elementos externos. Segundo, el tema de la capitalización. Tercero, los resultados económicos de la firma a partir de la gestión que está y que, creemos, tiene resultados positivos».

-¿Cómo ha sido liderar la Federación después del período de 25 años de Raimundo Espinoza?

«Yo soy Juan Olguín y represento a los trabajadores. Somos personas diferentes. Creo que mi estilo -son veintitantos años menos- es de otra generación y tengo otros pensamientos. No me molesta la comparación y es sano, pero llevamos seis meses. Hay que refrescar la mirada, porque ha cambiado la sociedad y la FTC tiene que hacer cosas diferentes. Los desafíos son los mismos, pero la experiencia es la que cambia. Es una combinación de cómo abordamos el mundo».

-¿Y existe una generación de recambio en los dirigentes sindicales de Codelco?

«Hay una nueva oleada de dirigentes constantemente. Estamos en un proceso de armar líderes sindicales no solo en Codelco, sino que ojalá a nivel transversal para poder tomar este desafío. Nosotros somos aves de paso y tenemos que preparar nuevos liderazgos para que sean un aporte. Hoy el sindicalismo tiene que entender que los jóvenes tienen miradas diferentes. Son más autómatas, más instantáneos, y no asisten mucho a las asambleas. La transformación debe ser la digitalización del mundo sindical y estamos en ese proceso con nuestra página web, radio y televisión. Hoy hay un nuevo tipo de trabajadores y hay que convencerlos, encantarlos. No podemos seguir en el sindicalismo tradicional».

-¿En qué momento se encuentra el movimiento sindical en Chile?

«Hoy el movimiento sindical no es que esté en una crisis, pero no está a la altura de lo que tiene que estar. Estamos en un proceso de segmentación, pero también de unificación, que al final -en vez de unir y fortalecer- nos divide. La sindicalización, desde nuestro punto de vista, debería ser con bases participativas, o sea, con representatividad. En las discusiones que tenemos con la CUT apuntan a que el fracaso de su última elección fue porque había sindicatos sin bases (socios)».

-¿Cómo impactó la reforma laboral a los trabajadores?

«La reforma generó vacíos que permiten ir desmembrando el sindicalismo más que fortaleciéndolo. Por ejemplo, con el tema de los grupos negociadores. Al final del día lo que buscaba el legislador era fortalecer el mundo sindical y esta reforma ha traído algunos vicios que deben ser corregidos. Estamos atentos a lo que plantee el Gobierno con respecto a la contrarreforma laboral, que queremos conocer y ser partícipes. Eso sí, queremos ser claros que nosotros no vamos a renunciar ni perder nuestros derechos en los avances que hemos tenido en materias laborales».

-¿Les preocupa el reconocimiento de los grupos negociadores?

«Nosotros creemos que hay eventos que la ley dejó vacíos y que deben ser corregidos, por lo que vamos a impulsar el fortalecimiento sindical. Queremos organizaciones robustas con socios lo más aglutinados posible. El temor que había con la reforma laboral era que iba a traer más movilizaciones y huelgas, pero no fue así. Ha habido menos, por lo que hay que desmitificar el tema del mundo sindical».