Planta de abatimiento de arsénico. Fotografía: EcoMetales.
Planta de abatimiento de arsénico. Fotografía: EcoMetales.

“En el límite, si no se da solución al arsénico, quizás no se aprueben proyectos mineros”

Filial de Codelco logró utilidades por primera vez con su sistema para neutralizar residuos complejos.

(Diario Financiero) Una batalla contra el arsénico está librando Ecometales, filial de Codelco que da soluciones ambientales a la minería, neutralizando los desechos del proceso de fundición del metal rojo, que en forma cada vez mayor contienen este elemento químico, en particular aquel que se extrae en las minas Chuquicamata y Ministro Hales.

José Pesce, presidente de la firma y vicepresidente de Recursos Mineros y Desarrollo de la estatal, cuenta que en 2016 cumplieron un hito en esta compañía, en la que ya trabajan 160 personas: saldaron la deuda que mantenían con la matriz y además, le entregaron un dividendo de US$ 1,6 millones.

Hace 30 años el arsénico no era problema, si los concentrados lo contenían era un dato y se embarcaban sin problema con rumbo a cualquier destino, “pero hoy día hay conciencia empresarial y social. En Codelco, particularmente, es mandatorio tener procesos limpios y amigables desde el punto de vista del medio ambiente”, explica.

Así, los concentrados que tienen arsénico no sólo pueden ser castigados en su precio, sino que no todos los compran. En paralelo, surgen cada vez más regulaciones para restringir su traslado, tanto marítimo como en tierra.

Tal es la importancia y el beneficio de invertir en soluciones para tratar estos desechos que “en el límite, uno podría decir que si no se les da una solución, probablemente la autoridad no apruebe un proyecto minero”, asegura.

En el caso de Ecometales hoy trabajan con los polvos de la fundición de Chuquicamata, donde abaten el arsénico y lo transforman en escorodita, un residuo estable que tiene neutralizado cualquier efecto adverso de este elemento. Además, tras este proceso se recupera cobre que luego es comercializado por la división.

El año pasado procesaron cerca de 50 mil toneladas de polvo y se recuperaron 7.800 toneladas de cobre. Para 2018 esperan tratar 60 mil toneladas y recuperar unas 12 mil toneladas del metal rojo.

Una vez que logran la escorodita, que es un tipo de polvo, se envasa en sacos que luego Ecometales deposita en plataformas impermeables que son recubiertas. Dadas las características del elemento resultante, si una persona entrara en contacto con él no se contamina, dice.

Una de las “batallas” que están librando es que este producto deje de ser catalogado como residuo peligroso. “Si se logra, se genera un mensaje distinto, porque no se está almacenando cosas que puedan hacer daño”, explica Pesce, quien agrega que para eso hay que demostrar científicamente su inocuidad.

Tanto interés ha generado esta solución, que la filial de Codelco ha recibido consultas de empresas extranjeras interesadas en implantar este proceso. En ese sentido, Ecometales no está cerrada prestar servicios sólo a la estatal, aunque, esto requeriría realizar estudios acerca de las características específicas de la operación.

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