(Pulso) Hace cerca de un año y a comienzos del presente ejercicio los mercados estaban en histeria por el resurgimiento de las preocupaciones de un aterrizaje forzoso de China, pero la percepción hoy es muy distinta. Aunque la desaceleración sigue su curso, y el mercado espera que el PIB del segundo trimestre – que se publica el jueves – avance 6,6%, hay cierta confianza en que el gigante asiático no dará mayores problemas en lo que resta del año.

“Los datos correspondientes al segundo trimestre de 2016 bien podrían reafirmar la idea de que China no ha colapsado (…) Las predicciones del fin del mundo para su economía parecen haberse detenido en el tiempo”, aseguró a PULSO Bill Adams, economista senior de PNC Financial Services.

Una opinión similar tiene Andrew Kenningham de Capital Economics. “China se seguirá ralentizando y el yuan continuará depreciándose. No obstante, el riesgo de un aterrizaje forzoso o de una gran devaluación de la moneda es bajo, por lo que es poco probable que China sea fuente de un choque económico mundial en el corto plazo”, aseguró en una nota.

El mercado, enfocado en las consecuencias del Brexit, se ha mostrado más tranquilo frente a los datos de la segunda economía mundial, confiando en que Beijing tiene la situación bajo control. De acuerdo a David Dollar, economista de Brooking Insitute, “las autoridades chinas parecen haber entregado suficientes estímulos fiscales y monetarios para mantener el crecimiento en un camino estable”.

En ese marco, espera que las tendencias vistas hasta ahora se mantengan y las cifras parecen confirmar su tesis. Mientras no logran recuperarse la manufactura (el PMI de junio marcó 50 puntos) ni el comercio exterior (se espera que los datos de hoy muestren una contracción de 1% en exportaciones y de 4,7% en importaciones), los servicios siguen expandiéndose (el PMI del sector registró 52,7 unidades) y el consumo avanza a paso firme (se estima un avance de 9,2% en junio).

Así Carl B. Weinberg, economista de High Frequency Economics, intenta poner el proceso que experimenta la economía China en perspectiva. “Esto no es Grecia. El PIB de China no se está contrayendo 25% y la fuerza de trabajo no se está reduciendo con eso. La gente no está perdiendo su trabajo por la desaceleración. China todavía está construyendo fábricas y abriendo nuevos establecimientos de servicios, más lento que antes pero aun así a ritmo rápido”.

Pero la transformación del país no está libre de obstáculos al mediano y largo plazo. “Al parecer China va a quedar muy por debajo de su meta de crecimiento medio del PIB de 6,5% en los próximos cinco años, a menos que las autoridades incrementen drásticamente el ritmo de las reformas estructurales”, indicó Kenningham.

Su postura es compartida por Dollar, quien indicó que “están ‘pateando la lata en el camino’, es decir, el crecimiento va a estar bien por un par de años pero están construyendo riesgos futuros. Sería muy inteligente por parte de las autoridades moverse vigorosamente en las reformas estructurales, como el cierre de empresas en quiebra, traer nuevo capital al sistema bancario y abrir el sector de servicios a la inversión y competencia internacional”.

El más optimista es Weinberg, quien considera que la migración campo-ciudad, de entre 15 y 25 millones de personas al año, contribuirá a que China vuelva a estar más temprano que tarde en una tendencia de crecimiento cercana al 10%.