Mario Larenas (Freeport-McMoRan): “Chile es un país estratégico para nuestra presencia de largo plazo”

En conversación con MINERÍA CHILENA, el ejecutivo aborda los alcances del proyecto de Continuidad Operacional de Minera El Abra, faena que se prepara para celebrar 30 años y que proyecta una nueva etapa de crecimiento.

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Fue en marzo pasado cuando Freeport-McMoRan confirmó el ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de su proyecto de Continuidad Operacional de Minera El Abra, iniciativa que contempla una inversión de US$7.500 millones y busca extender la vida útil del yacimiento por más de 40 años.

En esa oportunidad, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, y el subsecretario de Minería, Álvaro González, se reunieron con los máximos representantes de Freeport-McMoRan en Chile, encabezados por el country manager, Mario Larenas, quienes presentaron la iniciativa asociada a Minera El Abra.

Luego del encuentro, el secretario de Estado destacó el giro positivo de la inversión en el sector minero: “Tenemos un mandato del Presidente absolutamente claro: recuperar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de los chilenos, y en este objetivo de reactivación y progreso la industria minera juega un rol fundamental”.

El proyecto de Continuidad Operacional de Minera El Abra, ubicado en la Región de Antofagasta, considera en régimen un aumento en la producción anual de cobre superior a 340 mil toneladas. Además, durante la construcción se generaría un promedio de 20 mil puestos de trabajo y, una vez en operación, alrededor de 2.300 trabajadores propios y cerca de 31.400 empleos directos e indirectos permanentes.

Entre las principales obras contempladas en la iniciativa minera se incluye la transición desde la explotación de óxidos a sulfuros, junto con nuevas instalaciones, una planta concentradora, una desaladora, la expansión del rajo y un depósito de relaves espesados, entre otras estructuras.

Tres décadas de trayectoria

Minera El Abra, filial de Freeport-McMoRan (FCX), es una faena minera de cobre a rajo abierto ubicada a 75,6 kilómetros al noreste de Calama.

La operación produce cátodos de cobre y tiene una propiedad compartida entre FCX, con el 51% de participación, y la Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco), que posee el 49% restante.

Sus operaciones se iniciaron el 10 de agosto de 1996 con la producción del primer cátodo. Posteriormente, el 24 de octubre de ese año se realizó la inauguración oficial de la operación, ceremonia que contó con la asistencia del entonces Presidente de la República, Eduardo Frei.

En diciembre del año siguiente se dio por finalizada la etapa de construcción y comenzó formalmente la operación. Más adelante, en marzo de 2007, El Abra pasó a formar parte de FCX.

Entre los hitos más relevantes en la historia de Minera El Abra destaca el desarrollo del proyecto Súlfolix, gestado entre 2005 y 2006, cuya implementación permitió extender la operación hasta 2029 mediante un sistema de lixiviación.

De cara a una nueva etapa en la historia de la compañía, MINERÍA CHILENA conversó con Mario Larenas, Country Manager Chile de Freeport-McMoRan, para profundizar en la estrategia de largo plazo de esta operación.

  • ¿Qué relevancia tiene Chile dentro de la estrategia presente y futura de Freeport-McMoRan?

Chile es un país estratégico para la presencia de largo plazo de Freeport-McMoRan. Muestra de ello, es el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado en marzo pasado del proyecto de Continuidad Operacional de Minera El Abra, el cual constituye un pilar fundamental de nuestra estrategia de desarrollo, ya que – de ser aprobado como todos esperamos- no sólo permitirá extender la vida útil de la operación por más de 40 años, asegurando la continuidad de un activo relevante dentro del portafolio global de la compañía, sino que también aumentará sustancialmente el nivel de producción.

Al mismo tiempo, ratifica nuestro compromiso con Chile, la Región de Antofagasta y las comunidades mediante una inversión estructural de gran escala, con foco en sostenibilidad y desarrollo territorial.

¿Qué factores impulsaron la presentación del proyecto de Continuidad Operacional de El Abra y cuáles son los principales desafíos para concretar una iniciativa de esta magnitud?

La decisión de la empresa, de presentar un Estudio de Impacto Ambiental, responde a la necesidad de dar continuidad operacional a Minera El Abra más allá de 2029, año en el cual termina nuestro permiso ambiental para operar, y proyectar su desarrollo por varias décadas.

La ejecución de un proyecto de esta magnitud supone desafíos relevantes, entre ellos la obtención de los permisos ambientales y sectoriales necesarios y, la posterior coordinación de obras de gran escala en un entorno operativo complejo. Asimismo, la iniciativa responde a la convicción de que El Abra puede desempeñar un rol relevante para abastecer la creciente demanda mundial de cobre asociada a la transición energética, con el potencial de incrementar la producción nacional de cobre en torno al 6,4%.

  • ¿Cómo buscan garantizar el acceso sostenible a insumos clave como el agua y la energía?

Desde su diseño, el proyecto incorpora altos estándares de sostenibilidad con especial énfasis en la eficiencia hídrica y energética. En materia de agua, contempla la transición hacia el uso de agua de mar desalinizada para abastecer la operación y la construcción de un depósito de relaves espesados, con tecnología que permite aumentar la recirculación del recurso.

En paralelo, considera equipos de alta eficiencia energética, como molinos y sistemas de transporte que optimizan el consumo de energía, en línea con lo que ya venimos desarrollando en El Abra, que en 2025 certificó por tercer año consecutivo que el 100% de la electricidad utilizada en la operación proviene de fuentes renovables.

Revise la entrevista completa AQUÍ

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