Tras más de 10 días del bloqueo de los accesos de la planta desalinizadora de Mantoverde por parte del Sindicato N°2, y casi un mes de huelga, el ingreso de trabajadores a las instalaciones continúa completamente bloqueado.
Según relevaron desde la Compañía, la planta desalinizadora constituye una infraestructura crítica para la continuidad de la operación de Mantoverde y para el trabajo del 75% de la dotación total de la faena, incluyendo tanto a trabajadores propios como a empresas contratistas que no se encuentran en huelga y que permanecen en el campamento, ubicado a 40 kilómetros de la planta. Su funcionamiento es esencial para asegurar el suministro de agua requerido tanto para los procesos productivos como para las condiciones básicas de habitabilidad, salud y seguridad de las personas.
Durante la jornada del domingo, la dirigencia del Sindicato N°2 —Eduardo Clavería, Jaime Contreras, Pablo Machuca y Harry Torres— volvió a impedir el acceso a la planta, asegurando que solo permitirán el ingreso de personas que ellos autoricen. Esta situación contradice los comunicados públicos del sindicato que señalan que existiría libre acceso a las instalaciones y que no habría una toma de la planta.
Con el fin de dejar constancia formal de los hechos, hasta el lugar concurrió la notaria María Carolina Vilches Guggiana, quien tampoco pudo acceder a las instalaciones y certificó la negativa del sindicato a permitir el ingreso.
A lo anterior, la minera añadió que la prolongada falta de control operativo de la planta desalinizadora no solo impide la producción, sino que además expone a las personas y a la infraestructura crítica a riesgos graves y potencialmente irreparables. La ausencia de un suministro de agua confiable compromete la capacidad de la compañía para responder eficazmente ante emergencias, en particular para la prevención y el combate de incendios, poniendo en riesgo tanto a las personas como a la infraestructura. Esta situación también amenaza la integridad de sistemas clave de la planta y podría derivar en fallas graves, con consecuencias de largo plazo para los activos, la continuidad operacional y el empleo asociado a la operación.
En caso de que el bloqueo ilegal de la planta se mantenga, la compañía se verá obligada a evacuar el campamento y al 75% de los trabajadores que no participan de la huelga debido a la falta de agua, afectando gravemente la continuidad de la operación y vulnerando el derecho a trabajar de quienes no se encuentran movilizados.
Mantoverde ha mantenido un contacto permanente con las autoridades y con los tribunales para recuperar el control de la planta desalinizadora y, tras agotar las instancias legales disponibles, se encuentra evaluando alternativas para restablecer la operación normal y permitir que los trabajadores que no se encuentran en huelga puedan regresar a sus labores en condiciones seguras.
Debido a la prolongación de la toma y al control que el sindicato mantiene sobre las instalaciones, la empresa reiteró que cualquier posibilidad de retomar el diálogo con la organización sindical se encuentra suspendida. Mantoverde ha establecido como condición para reanudar las conversaciones el cese de los actos de violencia y el levantamiento total del bloqueo de la planta desalinizadora.
Mantoverde reiteró su compromiso con el respeto de los derechos laborales y el diálogo dentro del marco de la ley, afirmando que se mantiene disponible para retomar las conversaciones una vez que se restablezcan las condiciones de seguridad y se ponga término al bloqueo ilegal de los accesos a las instalaciones. No obstante, la empresa advirtió que será intransigente frente a hechos de violencia, amenazas de muerte y actos de sabotaje, y que adoptará todas las medidas necesarias para resguardar la seguridad de las personas y la continuidad operacional.

