El potencial de aprovechar de mejor manera el cobre que ya fue extraído, junto con la necesidad de disminuir los desechos generados por la producción primaria, fueron algunos de los ejes abordados en la presentación “Minería y economía circular: ¿Desafío u oportunidad?”, realizada por Laurie Reemeyer, principal consultant de Resourceful Paths, en el marco de Expomina Perú 2026.
Durante su exposición, el especialista planteó que avanzar hacia una mayor circularidad requiere observar integralmente los flujos de materiales asociados a la actividad minera, considerando desde los minerales y metales contenidos hasta los subproductos, impurezas, roca estéril, relaves, escorias, emisiones y utilización de agua.
En ese contexto, Reemeyer sostuvo que “realmente observar todos los flujos de materiales nos ayuda a comprender qué está sucediendo”.
Cobre acumulado y posibilidades de recuperación
Al profundizar en el caso del cobre, el experto comparó la evolución registrada entre 2014 y 2020. Según los antecedentes expuestos, la producción primaria proveniente de fuentes mineras aumentó desde 18,5 millones de toneladas (Mt) hasta 20,7 Mt, mientras que la chatarra de fin de vida útil recolectada y separada pasó de 4,3 Mt a 4,2 Mt.
Sobre esta tendencia, Reemeyer afirmó que “seguimos construyendo y expandiendo minas y aumentando nuestra producción de cobre proveniente de la minería”.
A ello agregó que paralelamente se ha producido una importante acumulación del metal. “Pueden ver que cada año estábamos acumulando algo así como 10 millones de toneladas de cobre”, manifestó.
En contraste con el crecimiento de la producción primaria, la especialista puso el foco en el material que efectivamente consigue reincorporarse al sistema. “La cantidad de cobre que ha estado regresando, que ha sido recolectado y separado como chatarra al final de su vida útil y que está siendo devuelto para su recuperación, se ha mantenido aproximadamente igual”, precisó.
A partir de datos de 2020 proyectados hasta 2024 y considerando supuestos sobre las recuperaciones en concentradoras, fundiciones y refinerías, Reemeyer estimó la magnitud de las existencias antropogénicas de cobre. Sus cálculos consideran alrededor de 110 Mt de cobre en relaves, 37 Mt en residuos de lixiviación en pilas y 24 Mt en escorias, mientras que unas 508 Mt corresponderían a existencias en uso.
Respecto de estos volúmenes, puntualizó que “eso es mucho cobre, pero es mucho menos que el cobre que está en uso”.
¿Dónde está el cobre que ya fue producido?
Otro de los aspectos analizados correspondió a las existencias de fin de vida útil cuyo destino no está contabilizado. En su estimación, Reemeyer situó este volumen en alrededor de 275 Mt de cobre, aunque advirtió sobre las limitaciones de la información disponible.
En esa línea, aseveró que “tenemos buenos datos sobre cuánto cobre fue producido y refinado. No tenemos datos tan buenos acerca de dónde está todo ese cobre”.
El ejecutivo recalcó, además, que sus cálculos presentan grados de incertidumbre debido a las brechas existentes en los antecedentes disponibles. “Estos datos no están completos. Son incompletos. A veces son confusos. A veces son ambiguos”, enfatizó.
Precisamente frente a esas existencias, Reemeyer abrió la discusión respecto de cuánto material podría reincorporarse a la economía. “¿Qué pasa con las existencias al final de su uso? ¿Podemos utilizarlas ahora? ¿Hay cobre en edificios antiguos? ¿Hay cobre en automóviles antiguos que todavía no hemos reciclado y devuelto al sistema?”, planteó.
Asimismo, el speaker interrogó “¿dónde están las existencias no contabilizadas?”, para luego sostener que “esto realmente representa una oportunidad si pensamos en cómo hacer un mejor uso de ellas, así como en cómo comprender mejor las pérdidas provenientes del reciclaje”.
La magnitud de los residuos de la producción primaria
La presentación también dimensionó los desechos asociados a la extracción y procesamiento del cobre. Para 2024, Reemeyer situó la producción primaria en aproximadamente 23 Mt, de las cuales cerca de 5 Mt procederían de lixiviación en pilas, extracción por solventes y electroobtención, mientras que la mayor proporción tendría su origen en minerales sulfurados procesados mediante flotación para producir concentrados y posteriormente fundirlos.
Sobre la base de sus propios cálculos, el expositor sostuvo: “Mi mejor estimación es que, en el caso del cobre, estamos generando alrededor de 12 mil millones de toneladas de roca estéril en este año, una cantidad enorme de roca estéril”.
A este volumen sumó cerca de 4 mil millones de toneladas de relaves, alrededor de 1.500 millones de toneladas de residuos de lixiviación en pilas, aproximadamente 50 millones de toneladas de escorias y unas 130 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono.
Ante estas magnitudes, Reemeyer resumió que “esa es una cantidad enorme de residuos”.
Diferencias entre cobre, plomo y zinc
Como parte de su análisis, la especialista contrastó también los niveles de circularidad de distintos metales. Las cifras exhibidas situaron la producción secundaria en 16% para el cobre, 65% para el plomo y 13% para el zinc, mientras que las tasas de reciclaje al final de la vida útil alcanzan aproximadamente 40%, 90% y 30%, respectivamente.
En el caso del plomo, Reemeyer explicó que existe una condición particular que facilita su recuperación. “Lo que tenemos es un único uso dominante: las baterías de plomo-ácido. Y debido a la toxicidad del plomo, tenemos que gestionarlo cuidadosamente. Contamos con buenos sistemas para reciclar esas baterías y hacer que vuelvan como plomo reciclado”, sostuvo.
Distinta es la situación del zinc, cuyo principal uso corresponde a la galvanización para proteger el acero. Al describir este comportamiento, afirmó que “el zinc se corroe para proteger el acero. Va hacia el medio ambiente”, vinculándolo con las pérdidas de metales hacia el entorno.
Innovaciones para disminuir residuos
Junto con la recuperación de materiales ya existentes, Reemeyer identificó alternativas tecnológicas para reducir los impactos asociados a la producción de cobre. Entre ellas mencionó la transición hacia block caving, la minería selectiva apoyada por sensores y la preconcentración, además de la flotación de partículas gruesas.
En materia de procesamiento, la presentación destacó la lixiviación avanzada en pilas para minerales sulfurados primarios, tecnología que, según los antecedentes exhibidos, permitiría eliminar la generación de relaves y disminuir los requerimientos de energía y agua.
A estas soluciones se suman una deshidratación más intensiva de relaves y el procesamiento con agua de mar. En un plano más amplio, Reemeyer también incluyó entre los enfoques para reducir residuos el avance hacia minería subterránea, el aprovechamiento de materiales secundarios, la electrificación y la optimización de la planificación minera.
Los desafíos para avanzar en circularidad
Pese a estas oportunidades, la principal consultant de Resourceful Paths identificó barreras para profundizar la economía circular en el sector. Entre ellas figuran la complejidad de la minería subterránea y las limitaciones mineralógicas para el procesamiento de minerales.
Otro reto apunta a reducir la necesidad de seguir acumulando existencias en uso. En este ámbito, la presentación propuso reasignar metales subutilizados presentes en el entorno construido, especialmente ante segmentos de demanda que crecen rápidamente, como los centros de datos para inteligencia artificial y las flotas de vehículos eléctricos.
Finalmente, Reemeyer advirtió sobre la existencia de herramientas de mercado y regulatorias insuficientes para incorporar las externalidades en los precios, junto con marcos normativos complejos para permitir el aprovechamiento de materiales secundarios.
De esta forma, la exposición puso el foco en una doble dimensión de la economía circular aplicada a la minería: recuperar una mayor proporción del cobre que ya fue extraído y permanece acumulado en la economía y, paralelamente, incorporar tecnologías y prácticas capaces de reducir los residuos y el consumo de recursos asociados a la producción futura.