En la minería es crucial la toma de decisiones rápidas, un solo error puede comprometer – incluso – la seguridad de las personas. Sin embargo, la atención es un recurso escaso y cada vez es más limitada la capacidad de captar y procesar información al ritmo que exige este sector.
Hoy en día, la atención de los profesionales mineros se dispersa en una cantidad de sistemas y personas cada vez mayor, lo que se traduce en una sobrecarga informativa difícil de manejar. Este panorama se complica aún más con un ecosistema tecnológico desintegrado, donde los silos organizacionales dificultan la integración y dejan a las personas con la tediosa tarea de forzar manualmente esta conexión.
Aunque algunas personas argumentan que la tecnología implementada en la minería debería facilitar la toma de decisiones, el verdadero valor de estas herramientas depende de la capacidad del usuario para interactuar con ellas de manera efectiva. La simple contratación de más personal para distribuir las decisiones no es una solución escalable, ya que la burocracia resultante podría crear otros problemas. Por ende, la clave radica en buscar recursos tecnológicos que amplifiquen nuestra capacidad cognitiva, permitiendo decisiones más rápidas y eficientes.
Herramientas como ChatGPT y Gemini han demostrado que es posible simular, al menos en parte, el lenguaje y razonamiento humano, facilitando la captación de información y la toma de decisiones. En este contexto, la evolución de la inteligencia artificial (IA) es notable.
Rara vez buscamos información en Internet de la misma manera en que lo hacíamos antes. En lugar de eso, preguntamos a asistentes virtuales que comprenden nuestro lenguaje, interpretan el contexto de nuestras consultas, utilizan herramientas de búsqueda y sintetizan las respuestas en forma clara y eficiente. Este proceso, que antes requería de un gran esfuerzo por nuestra parte, ahora es manejado por la IA, ahorrándonos tiempo valioso.
A pesar de que nos encontramos en las etapas iniciales de la IA Generativa, y que restan aún importantes esfuerzos para integrarla a la toma de decisiones, podemos imaginar su potencial para mejorar la capacidad de decisión en áreas críticas de una operación minera. El futuro digital apunta hacia interacciones cada vez más fluidas con esta tecnología y debemos estar atentos a los avances que puede brindar en el corto plazo, con la confianza de que no desencadenará una revolución al estilo de la película Matrix.