Eficiencia como motor de la productividad

El Japón que conocemos es un indiscutido líder de la industria automotriz, impactando la evolución de la industria mundial en su conjunto e incluso extendiendo su influencia más allá. Sin embargo, a pesar de este enorme éxito, Japón es sumamente ineficiente por ejemplo en la productividad de su industria de alimentos, como en el sector de servicios y productos, lo que explica en gran medida su estancamiento respecto de otras naciones. Pero ha decidido ser líder mundial en el mundo automotriz y eso mantiene funcionando gran parte de su economía.

Chile dice ser líder mundial en la producción de cobre. Sin embargo, los altos costos energéticos reducen márgenes y ralentizan inversiones debido a la pérdida de competitividad de la minería. Le teoría económica indica que la industria, en búsqueda de su propia competitividad, buscará maneras de atacar el costo energético, pues es vital para la obtención de resultados. Pero la búsqueda fraccionada sin sinergias hace perder oportunidades, momentum y velocidad.

Es un problema complejo que tiene variadas dimensiones. Se debe abordar la dimensión de la oferta de energía eléctrica y la seguridad de la red de transmisión, cuyos riesgos amenazan con eventualmente detener al país si se cae un nodo estratégico. Hay cierto nivel de consenso en fomentar y acelerar más plantas termoeléctricas a base de gas esquisto. Si bien los costos para la economía chilena y sus participantes superan por mucho las cifras de los costos de intervenir, nos faltan la coordinación y determinación necesarias para resolver los problemas. Se deben entonces crear los canales que permitan esta mayor coordinación, donde la estrategia de solución redunde en un sistema más barato, más confiable, y en el menor de los tiempos posibles para todos.

El caso de Australia es interesante de observar. En octubre de 2013 el ministro de Energía de ese país presentó públicamente la estrategia del Gobierno para enfrentar el creciente consumo de energía: “Extraer mejor y más valor de la energía que el país produce y consume jugará un papel clave en el crecimiento del país en el futuro”. Es así como hoy el programa impulsado por el Departamento de Industrias de Australia, llamado “Oportunidades para la Eficiencia Energética”, mantiene un catastro de las principales oportunidades de mejora en los mayores consumidores industriales, y fomenta la transferencia y desarrollo de medidas que permitan ir alcanzando mejoras en intensidad de consumo energético en forma progresiva. Si bien Australia actualmente consume mucho más energía per cápita que Chile, en línea con su nivel de desarrollo, está buscando desacoplar su progreso económico del consumo energético, así como la mayoría de los países desarrollados. Es decir, hacer más con menos, optimizar. El llamado es entonces a repensar los procesos para construir una posición de liderazgo para el futuro.

Aquellas sociedades que enfrenten con éxito el problema complejo relacionado con el consumo energético y su impacto, el cual restringe la operación de los grandes grupos productivos, ya sea por limitaciones reales o autoimpuestas por una sociedad empoderada, están construyendo una senda de crecimiento hacia el futuro; serán naciones que saldrán fortalecidas y preparadas para fomentar el crecimiento bajo los nuevos escenarios. Aquí tenemos aún muchas más oportunidades de crecimiento.

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Álvaro Videla, profesor del Departamento de Minería de la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Profesor del Departamento de Minería de la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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