A un año de la cumbre: ¿Mejoró el ambiente para invertir?

A fines de septiembre de 2012, el gobierno citó a empresarios y ejecutivos a una ambiciosa reunión para mejorar el clima de inversión. Se habló de un nuevo trato, de retomar la alianza público-privada y de reimpulsar los proyectos en minería y energía. Pero de ese acuerdo poco y nada: algunos proyectos de ley y medidas administrativas, pero las mesas de trabajo nunca volvieron a juntarse.

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(Pulso) Sábado 29 de septiembre de 2012, 09:00 horas. Al Hotel Crowne Plaza, en la capital, comienzan a llegar decenas de empresarios, dirigentes gremiales y ejecutivos. ¿El objetivo? Participar de una inédita reunión cumbre citada por un grupo de ministros liderados por el entonces titular de Economía, Pablo Longueira, para “sacar adelante una agenda que facilite la concreción de proyectos de inversión en el país”, explicaba la convocatoria.

El empresariado valoró la invitación y respondió asistiendo en masa. Frescos estaban dos episodios que, en su visión, eran golpes letales a las perspectivas de inversión en el país: la decisión presidencial de echar abajo la central termoeléctrica Barrancones, de Suez -a pesar de que había sido aprobado por el Servicio de Evaluación Ambiental- y lo ocurrido con la central Castilla, que también sorteó la evaluación ambiental, pero cuya aprobación fue revertida por la Corte Suprema.

El acercamiento no sólo se dio en esa reunión. A La Moneda asistieron en forma separada empresarios energéticos y mineros, con quienes se acordó crear mesas de trabajo para monitorear el clima de inversiones y analizar los casos uno a uno.

Un año después, la sensación es que el trabajo quedó a medio camino. Hay algunos proyectos que efectivamente se concretaron -como la ley de Concesiones o la ley de Fomento a las ERNC o 20-25- pero entre el empresariado hay cierta sensación de desilusión ante lo ambicioso de la agenda y los resultados obtenidos.

De la cumbre empresarial surgió un documento con varias medidas a trabajar en el mediano y corto plazo. El recuento es que la mayoría de ellas presenta escaso o nulo avance.

LENTITUD

“Asignamos mucho valor a la convocatoria a la reunión del año pasado porque creemos en la importancia del diálogo público-privado. Fue una excelente oportunidad para que los cinco ministros presentes y sus equipos escucharan de primera fuente la visión de la industria, especialmente minera y energética, y los principales problemas que dificultan el avance en la materialización de proyectos”, señala el gerente general de la Asociación de Generadoras de Chile, René Muga.

El ejecutivo agrega que en materia de energía la agenda se identificó siete temas y acciones que serían ejecutadas antes de junio de 2013. “Hasta la fecha hay avances concretos en tres. Lamentablemente no se pudo avanzar a la velocidad esperada. Asimismo, los temas de la agenda se escogieron por su factibilidad de ejecución en el corto plazo más que por su real impacto en mejorar el clima de inversión y el desarrollo de proyectos. No obstante, creemos que se trata de un buen ejercicio que ojalá se continúe en el futuro, incorporando una mirada de mayor plazo y a otros actores relevantes”, complementa Muga.

Otro ejecutivo de la industria eléctrica añade que de esa reunión surgió el impulso a la ley de Concesiones, recientemente aprobada por el Congreso, pero de los demás temas, nada de nada. Él agrega que la salida de Pablo Longueira del ministerio, aún cuando ésta se produjo varios meses después de la cumbre, fue fundamental para el repliegue del plan de acercamiento.

Desde el gobierno, en forma extraoficial, se plantea que el esfuerzo se materializó en distintos proyectos de ley, como Concesiones y Carretera Eléctrica, en las que ha habido cierto nivel de consenso para seguir avanzando. Pero hay otras materias en las que no se ha podido avanzar.

“Quedaron pendientes las propuestas que requerían de cambios legales pues se quería lograr un acuerdo político para sacarlas adelante con mayor celeridad. Entiendo que el gobierno ha estado trabajando en ellas y estaría ad portas de presentar un proyecto de ley misceláneo (que abarcará distintas aristas, como apoyo a iniciativas de gran complejidad y otros) que permitirían generar mejores condiciones para destrabar los proyectos de inversión”, agrega Susana Jiménez, economista de Libertad y Desarrollo.

Fuente / Pulso

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