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VP de proyectos Codelco y Chuqui Subterránea: “El ramp-up debería ser hasta 2026”

En la 70ª Convención del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, la presentación del vicepresidente de Proyectos de la cuprífera, Gerhard von Borries, se enfocó en aquellas habilidades de gestión que permitieron concretar uno de los proyectos estructurales más emblemáticos de la empresa. Sobre el ramp-up agregó que están empeñados de reducirlo de siete a cinco años.

A más de un año de la inauguración oficial de la emblemática transición que experimentó Chuquicamata, para migrar hacia una operación subterránea, el vicepresidente de Proyectos de Codelco, Gerhard Von Borries, detalló los elementos cruciales que permitieron llevar a cabo ese hito.

El foco de los planteamientos -en el contexto de la 70ª Convención del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile- fue desde la mirada de la gestión y no tanto desde la visión ingenieril. De acuerdo con el ejecutivo, todas las lecciones aprendidas en este exitoso proyecto en Chuquicamata servirán para asegurar la vida útil de los proyectos estructurales de la cuprífera: Andes Norte (antes Nuevo Nivel Mina) y proyecto Traspaso; el proyecto Rajo Inca de División El Salvador; el futuro proyecto de ampliación de sulfuros RT Fase II en División Radomiro Tomic y el futuro proyecto de Desarrollo Andina.

En cuanto al estado actual de Chuquicamata subterránea, el vicepresidente enfatizó que “estamos a punto de cerrar el primer proyecto y el ramp-up debería ser de ahora hasta el año 2026”  y agregó que “estamos empeñados en reducirlo de siete a cinco años”.

Respecto de la incorporación de energías renovables y electrificación de la mina, Von Borries reconoció que el proyecto no alcanzó a planificarse con dichas alternativas, pero que el siguiente paso lógico para la operación apunta a realizar este proceso.

Las claves del éxito en Chuqui

El proyecto ideado hace tres décadas tuvo variaciones a lo largo de toda su trayectoria. Por ejemplo, “enfrentó un ciclo del precio del cobre, comenzando en los valores históricos más bajos, para luego terminar las fases de factibilidad y pre-factibilidad en los precios históricos más altos. Eso influye y contamina en las decisiones, en cómo los ingenieros plantean los proyectos”, comentó Von Borries.

Asimismo, la transición subterránea de Chuquicamata tuvo que ser repensada mientras se ejecutaba, por lo que sufrió un gran dilema, no sólo en la planificación de costos, sino que en las dificultades constructivas, atraso de permisos y temas relacionados con productividad.

Entre los cambios que debió ejecutar la vicepresidencia de proyecto fueron:

-Se simplificó el chancado: De 39 salas, se pasó a nueve salas por nivel, lo que permitió una reducción del 50% en el sistema de desarrollo de cavernas.

-Reducción 16 galerías de transferencia y correas a nueve, reduciendo en un 44% el total.

-Reducción de traspasos y piques en un 83%.

-De cuatro niveles se pasó a tres.

-Se redujo de 180 kilómetros de túneles a 140 kilómetros.

“Las claves del éxito fueron básicamente los sectores blandos; los temas más sutiles de la ejecución de proyectos, y no solamente la ingeniería”, expuso.

El vicepresidente ejecutivo enumeró cuatro elementos principales que llevaron al desarrollo del hito en Chuquicamata:

-Gobernanza

-Énfasis en Equipos y Personas

– Gestión de Productividad

-Repensar sobre la marcha.

De acuerdo con el VP de proyectos de la cuprífera estatal, el desarrollo correcto de dichos elementos permitirá garantizar una larga vida a los proyectos estructurales que plantea Codelco hoy.

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