Menor crecimiento y más incertidumbre: el efecto de las protestas bajo la mirada internacional

Agencias de clasificación, bancos y consultoras foráneas ofrecen su visión y perspectivas sobre el conflicto que se vive en Chile. Fitch, en particular, plantea que el “malestar social resalta restricciones” para subir la calificación nacional.

(Pulso) Días complejos se viven en Chile, situación que no ha pasado inadvertida ante los ojos de los analistas económicos internacionales. Las protestas masivas, la declaración de Estado de Emergencia y toque de queda, la destrucción parcial del Metro, los saqueos e incendios en supermercados, bancos y otros establecimientos, están dejando huella en las perspectivas nacionales.

Agencias de clasificación, bancos y consultoras foráneas trabajan en la ponderación no solo de los efectos a corto plazo, sino que también en las implicancias que tiene para la gobernabilidad futura del país el malestar social que expresa la actual crisis.

Crecimiento y política monetaria

JPMorgan -el primero en reaccionar a la contingencia nacional- ve un impacto negativo de 0,1%-0,2% puntualmente en la actividad de octubre, esto “bajo el supuesto de que los incidentes no se prolongarán con el tiempo”. Por lo mismo, no varió su pronóstico de expansión económica en 2,3% para 2020, la que en todo caso figura entre las más pesimistas del mercado.

Para este mes también anticipan un efecto al alza de 0,5%-0,6% en la inflación.

Aunque no se deciden todavía a aplicar una revisión de la previsión para el próximo año, en Moody’s sí advierten de los riesgos. “Aunadas a incertidumbre en el sector empresarial sobre el futuro de las reformas tributaria y previsional que aún se discuten en el Congreso, y a un contexto internacional poco favorable que ha afectado negativamente las expectativas de crecimiento, las protestas son un elemento más a considerar que podría llevar a que la tasa de crecimiento se ubique por debajo de 3% en 2020”, señaló Ariane Ortiz-Bollin, analista soberano de Chile en dicha agencia.

Por su parte, Quinn Marwith, economista para América Latina de Capital Economics, pone el acento en una eventual huelga de los trabajadores de minera Escondida (hay un llamado de los trabajadores) a la hora de ver el efecto en el crecimiento y plantea que esta se materializara y se prolongara, “esperaríamos que reduzca aproximadamente 0,1% a 0,15% del crecimiento cada semana”.

En ese contexto, se refuerzan las apuestas por más relajamiento monetario. Particularmente, los economistas de JPMorgan, Diego Pereira y Lucila Barbeito, creen que esta semana el Banco Central bajará de una sola vez la tasa de interés en 50 puntos básicos, en lugar de hacerlo en dos tandas de aquí a fin de año, mientras que aplicaría otro recorte en el primer trimestre de 2020.

Incierto panorama

La presente crisis “exacerba la incertidumbre interna que, junto con el riesgo externo, probablemente continuará siendo un lastre para la confianza empresarial. Además de generar una discusión más prolongada en el Congreso sobre las reformas”, detallan desde el banco estadounidense.

También la incertidumbre es para Goldman Sachs lo que marca el análisis, considerando lo reciente de los hechos. Alberto Ramos, economista jefe para América Latina, señaló a Pulso que “es muy temprano para tener una evaluación de las implicancias que puede tener para la economía, para la gobernanza, para la capacidad de continuar con la agenda de reformas”.

En ese marco, precisó que “todo dependerá bastante de lo que pueda pasar, si continúa, si se intensifica, de cuál es la respuesta del gobierno a la situación, cuál es la respuesta de la gente, depende de muchas cosas”. Esta misma visión ofrece Gustavo Rangel, consignando que “cuanto más dure la protesta, mayores serán las consecuencias”.

El malestar

A la hora de reflexionar sobre el descontento social, las agencias de clasificación fueron las que ofrecieron un análisis más claro. “Las protestas y disturbios en Chile en los últimos día, evidencian malestares sociales que continúan estando latentes y ponen de manifiesto limitantes a las políticas económicas que el gobierno puede articular, particularmente en el ámbito fiscal”, indica Ortiz-Bollin.

Por su parte, Richard Francis, director de Fitch, indicó que “el malestar social resalta las restricciones claves de calificación que hemos observado, incluida la alta desigualdad de ingresos y el ingreso per cápita relativamente bajo en comparación con sus pares”.

Con “pares” Fitch se refiere a países que comparten nuestra calificación soberana, es decir, “A+”, como Corea del Sur, Japón y Malta, que en efecto presentan un PIB per cápita, medido por paridad de poder de compra, superior a los US$40.000, mientras que el de Chile apenas supera los US$25.000, nivel que de todas maneras lo deja por encima de China, que se acerca a los US$20.000 y también está en el grupo.

S&P en tanto, manifestó que las respuestas fiscales que deba haber para responder a las protestas sociales no tendría impacto en la calificación de Chile en los próximos 24 meses, y de momento no modificó las perspectivas económicas del país.

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