En el marco del Congreso Expomin 2014, ejecutivos, autoridades y especialistas del sector minero y energético se reunieron para debatir respecto a los desafíos en materia de suministro del recurso y el impacto del precio de la energía en los costos operativos de la industria extractiva.

María Isabel González, gerenta general de Energética y chairwoman del seminario Desafíos Energéticos de la Minería, advirtió sobre el impacto que posee la falta de nuevos proyectos eléctricos competitivos, aspecto que se observa de manera crítica en el Sistema Interconectado Central (SIC).

En esta línea, Sergio Hernández, vicepresidente ejecutivo de Cochilco, resaltó qué se observa un mayor consumo de energía en relación a la producción de cobre, no solo porque las tecnologías exigen un creciente gasto energético, sino por el hecho que el cobre concentrado exige mayor energía, el envejecimiento de los yacimientos, y mayores distancias de acarreo, entre otros factores.

La autoridad comentó que se estiman solo para la minería del cobre unos US$86.800 millones de inversión en los próximos ocho años, montos que implicarán una mayor demanda energética, resaltando que vamos a necesitar casi duplicar el actual consumo energético del sector minero debido a su actual carpeta de proyectos, pasando de los 22,3 Tera Watts-hora en 2013 a 40,2 TWh en 2021.

Esto fue complementado por Verónica Cortez, superintendenta de Energía de Minera Collahuasi, quién se refirió al impacto de los crecientes precios eléctricos en los costos operacionales de las mineras, asociado a factores como la interrupción del suministro de gas desde Argentina y la utilización de motores diésel, entre otros elementos.

La profesional explicó que para los proyectos futuros prevén tarifas eléctricas más altas que otros países de la región, pasando a describir la situación actual del SING, en el 90% de la demanda corresponde a mineras, con un consumo 24×7, a lo que se suma el hecho que los centros de consumo eléctrico se encuentran alejados de los lugares de generación.

Además mencionó que la nueva demanda energética en el SING se explica por los proyectos mineros en desarrollo, la desalinización y el bombeo de agua, considerando que a 2022 la oferta energética necesariamente deberá venir de fuentes como carbón, gas o ERNC de base, de manera de cubrir los 1.000 MW adicionales que se requerirán.

Ante este escenario Verónica Cortez indicó que será necesario aumentar la utilización de GNL, mejorar la eficiencia del mercado eléctrico, y asegurar la certeza institucional, propiciando la zonificación, evitando sucesivos cambios regulatorios, y garantizando el desarrollo de los proyectos ambientalmente aprobados.