“Para mí no fue impedimento ser mujer”, afirma Laura Cristoffanini a Minería Chilena. La constructora Civil, con 35 años de experiencia en el rubro, se retiró recientemente del sector con el orgullo de ser reconocida -por Women in Mining– como una de las 100 mujeres inspiradoras en la industria minera mundial.

Cristoffanini trabajó en Codelco, donde destacó por haber sido la primera profesional en la operación Andina. También se desempeñó en Antofagasta Minerals, llegando a ser gerenta de Estudio y Gestión de Proyectos. En octubre último se retiró de este cargo, para emprender un nuevo camino, así lo relata en esta entrevista.

¿Qué significa la distinción de Women in Mining que te destaca dentro del sector?

Ha sido un cierre maravilloso para esta carrera profesional. Lo tomo con gran orgullo, por un trabajo realizado. También con gran compromiso y responsabilidad, en el sentido que este reconocimiento nos desafía a nosotras a inspirar a otras mujeres a que se entusiasmen y se adhieran a esta industria.

Estoy haciendo un retiro voluntario de un trabajo permanente (en la industria minera). Tengo un emprendimiento personal que no tiene relación con minería, sino con la industria de la cervecería. No descarto involucrarme en la industria minera (nuevamente), pero en un nivel distinto, que permita dar todo mi aporte de valor a las empresas mineras en una condición ya no de trabajo diario, sino más de asesoría o gerenciamiento.

¿Qué es lo que más resaltas de tu carrera? ¿Lo mejor que te tocó vivir?

Voy a resaltar la necesidad de ser perseverante, desde la perspectiva de (aprovechar)  las oportunidades. Yo caminé a través de Codelco, desde Andina y en la Vicepresidencia de Exploraciones en El Teniente; luego en Antofagasta Minerals. En cada una de estas compañías tuve la oportunidad de aprender cosas muy distintas. En Codelco, por ejemplo, conocer la minería subterránea, mientras que en Antofagasta Minerals aprendí mucho lo que era minería de lixiviación.

Creo que cuando una está disponible, las oportunidades se dan; las jefaturas ven tus capacidades. Una tiene que crearse un espacio.

Nunca me compliqué por trabajar en un ambiente demasiado masculino. Simplemente voy detrás de objetivos, de lograr excelentes resultados. La excelencia me lleva para adelante y no me preocupa dónde lo haga.

Entonces, ¿no consideras que tu desarrollo profesional se vio afectado en alguna ocasión por ser mujer en una industria mirada como masculina?

No, para nada. Creo que las barreras se las pone una, consciente o inconscientemente. Para mí no fue un impedimento ser mujer. De hecho, me tocó vivir en el cerro con mis hijos y vivir en el cerro sin mis hijos.

¿Cómo ves que ha evolucionado la participación femenina en la industria minera?

En los dos o tres últimos años considero que hay un esfuerzo que se está empezando a ver, por involucrar más mujeres en distintos estamentos; es lento, aunque llegó para quedarse. Hay que poner más esfuerzos, abrir espacios. No va a ser automático.

¿Te gustaría plasmar algún mensaje para las nuevas generaciones de mujeres en el rubro?

Me gustaría que se acerquen a ver lo que es la industria, que ya no es antigua; no es una industria sucia, sino moderna, con muchas condiciones de innovación que han cambiado enormemente los procesos. No es la minería de antaño.