(La Tercera) Cementos Portland (Cempor), un proyecto que la chilena Cementos Bío Bío -empresa ligada a Hernán Brioneslleva adelante junto con la brasileña Votorantim para construir una planta cementera en Lima, ha enfrentado una serie de dificultades para su concreción, principalmente por la oposición de quien sería su rival directo en ese mercado: Unacem.

Esa compañía, que domina el 60% de la industria local, ha buscado, a juicio de Cementos Bío Bío, impedir a toda costa que este proyecto se materialice y amenace su liderazgo, principalmente por la vía judicial. Hasta ahora no han tenido éxito, pero siguen insistiendo.

En esa línea, la semana pasada Unacem interpuso una nueva demanda contra Cempor, alegando incumplimien- tos ambientales, a través de un recurso de amparo constitucional, similar a un recurso de protección chileno. Pero en ese país, ese tipo de recursos pasa por los tribunales ordinarios y no por la corte regional o nacional y se tramitará en el juzgado de Villa María, donde Unacem tiene su planta.

Esta fue la gota que rebalsó el vaso para los ejecutivos de la alianza entre Cementos Bío Bío y Votorantim, quienes decidieron responder con dos demandas ante el Indecopi, símil del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) chileno, hecho que se concretó el jueves, alegando conductas contrarias al libre mercado.

“La visión que tenemos es que Cementos Lima, o Unacem hoy, ha cometido ya en el pasado actos reñidos con la libre competencia. Eso ha sido juzgado y ha sido multado. Yo entiendo que cuando nosotros pedimos los permisos, ellos pudieron haber participado del proceso de obtención. Pero esta agresividad comenzó ahora, a contar de mayo, probablemente después de que nosotros iniciamos movimientos de tierra y cercamos el perímetro”, dice Iñaki Otegui, gerente general de Cementos Bío Bío.

El proyecto involucra una inversión de US$ 200 millones, de los cuales los socios ya han puesto US$ 60 millones, US$ 30 millones cada uno, fondos que se destinaron a la compra de la cantera y al inicio de la obra. El resto de los fondos se obtendría entre aporte de capital y préstamos bancarios. Se trata además de la primera incursión de Cementos Bío Bío fuera del territorio chileno.

El mercado local

A diferencia del chileno, el mercado cementero en Perú está regionalizado, con un productor dominante en cada zona geográfica. En el norte manda Pacasmayo, mientras que en el sur es Cementos Yura. Unacem, que hasta hace algunos años se denominaba Cementos Lima, tiene el monopolio regional en el centro (abarcando la ciudad de Lima), que es el que concentra la mayor demanda, dándole a esa firma el 60% del mercado nacional.

Todas ellas pertenecen a grupos empresariales locales: Pacasmayo está en manos de la familia Hochschild, Yura pertenece al grupo Rodríguez Banda y Unacem a la familia Rizo Patrón, hoy convertida en rival circunstancial del grupo chileno y uno de los grupos empresariales más importantes de ese país.

“Ellos llevan tres demandas contra el Ministerio de la Producción, que es el que ve allá los temas medioambientales, implicándonos a nosotros, y el ministerio les ha dicho todas las veces ‘señor, aquí tiene todos los antecedentes, no corresponde’”, explica Otegui.

La alianza entre ambas empresas decidió entrar a Perú en 2006, luego de evaluar un proyecto que hasta entonces desarrollaba una empresa peruana y que incluso contaba con permisos ambientales. Entonces, una vez conformada la sociedad entre Votorantim y la firma chilena para desarrollar el proyecto, que denominaron Cempor, planificaron algunos cambios a la iniciativa, entre ellos una ampliación de la planta y la zona de explotación. Por ello, reingresaron las solicitudes de permisos ambientales, los cuales obtuvieron sin problemas, el último de ellos el 12 de enero de este año. Con ello estaban listos para partir.

Los planes consideraban iniciar las obras definitivas hace algunos años, pero la situación política y económica les hizo esperar, a lo que se sumó algunos negocios hechos por Cementos Bío Bío. “Pero dado que ahora la economía peruana, con cambio de presidente, nos invita a ejecutar la inversión, decidimos partir”, agrega el ejecutivo.

Entonces comenzaron los problemas. “Ahora, que estamos iniciando la fase de construcción, Cementos Lima se nos tira al cuello y nos empieza a bombardear con una serie de demandas, todas ellas, a juicio nuestro, improcedentes, y esto en el fondo como un afán de hostigamiento. Es parecido a lo que le pasó a Luksic con su planta de Lucchetti, que terminó mal. Acá estamos en algo parecido. Ellos intentan manipular a los jueces, usan los recursos”, acusa el gerente general de la firma chilena.