Un sistema de transporte intacto es esencial para la rentabilidad de una mina: si la cinta transportadora está parada debido a daños, se generan pérdidas para los operadores. Sin embargo, ¿cómo se puede revisar una correa de varios kilómetros de longitud de forma fiable y con regularidad? El especialista Alemán en correas transportadoras Phoenix Conveyor Belt Systems ha desarrollado un sistema para tal fin y su tecnología ya se está instalando en dos faenas latinoamericanas.

En zonas de explotación chilenas, brasileñas y de otros lugares de Latinoamérica predominan condiciones de uso complejas para las instalaciones de transporte: las minas de cobre más grandes del mundo se extienden a lo largo de varios kilómetros. El material de transporte a veces debe ascender cien metros, otras se transporta cuesta abajo. Y todo ello con variaciones climáticas en ocasiones extremas. Las tormentas de arena y los vientos con una velocidad de hasta 150 km/h forman parte de los desafíos, de igual modo que las caídas de temperatura de 20 grados Celsius.

Y éstas tan sólo son las condiciones generales, puesto que el impacto continuo de material a granel con cantos afilados y abrasivos al cargar la correa impone exigencias muy elevadas a las correas transportadoras.

Incluso las correas transportadoras más resistentes no siempre soportan las cargas y a veces los daños no se detectan a simple vista. Phoenix Conveyor Belt Systems ha desarrollado un sistema completamente autónomo, el Phoenoguard PX, que supervisa constantemente la correa transportadora –24 horas al día, los siete días de la semana– y detecta todos los desperfectos internos y externos gracias a la tecnología de rayos X.

Todas las irregularidades bajo control

El sistema está instalado en Chile desde 2016. Reproduce cada milímetro cúbico de una cinta transportadora de más de 20 kilómetros de longitud, y todo ello incluso con velocidades superiores a seis metros por segundo. Phoenoguard PX compara automáticamente el estado real con las características superficiales almacenadas y, de esta forma, permite una estimación exacta de todos los nuevos daños emergentes: cuerpos extraños, corrosión en los cables de acero o anomalías en los puntos de unión o empalmes, etc.

El sistema puede detener inmediatamente el funcionamiento cuando se detectan defectos que pueden producir una falla en la instalación de correas transportadoras.

Máxima vida útil de la cinta transportadora

A fines de 2016 Phoenoguard PX se instaló una vez más en medio de la selva tropical brasileña. En esta oportunidad, en una cinta de cable de acero Phoenopipe (correa tubular), altamente resistente, de aproximadamente 3,5 km de longitud. De nuevo, un caso extremo de aplicación que demuestra la fiabilidad de la cinta transportadora de Phoenix y del sistema de supervisión.

Y además, por primera vez el software del Phoenoguard PX se vincula con el sistema de control OPC del operador de faena. De esta forma, el cliente está informado de manera sencilla y rápida sobre cualquier tipo de daño. Gracias al nuevo sistema de supervisión de alta tecnología se reducen el trabajo y los gastos de mantenimiento. Asimismo, se previene la detención no planificada debido a costosos procedimientos de reparación, lo que a su vez evita fallas de producción.

Recientemente Phoenix consiguió otro contrato para la implementación de un sistema Phoenoguard PX para un cliente chileno. Se estima que la instalación habrá finalizado en 2018.

Infografia_TTM PHOENIX