Para hablar sobre los desafíos tecnológicos que enfrenta la minería subterránea en el país se llevó a cabo este martes la segunda versión del Encuentro Técnico Minería Subterránea, MinSub 2016, evento organizado por el Grupo Editorial Editec.

En la oportunidad, Fidel Báez, consultor internacional, se refirió a la situación actual y las perspectivas de la minería subterránea. Al respecto, señaló que en los próximos años, de acuerdo a lo que actualmente está en curso, ingresará en el mundo un millón de toneladas de material movido por día, proveniente de minería masiva por hundimiento, “donde el principal esfuerzo lo hacen Codelco y Río Tinto. En total, en torno a ocho o diez proyectos de 100.000 a 150.000 toneladas (de mineral) por día”, precisó.

Respecto de los desafíos que impone el nuevo escenario, destacó: la profundización de las operaciones, el cambio en las condiciones geotécnicas (como la granulometría y la dureza de la roca), el manejo de los materiales y las menores leyes.

Sobre el impacto de las mayores distancias y la profundización de las operaciones, Báez sostuvo que estos factores se traducen en que el trabajo efectivo sea menor o menos eficiente.

Chuquicamata Subterránea

Francisco Carrasco, gerente de Planificación Estratégica del proyecto Chuquicamata Subterránea, se refirió a las complejidades de trabajar entre el ramp-down de una operación en curso (el rajo actual) y los avances del proyecto.

Respecto de este último punto, dijo que ya llevan cumplido un 30% y que la meta de comenzar el primer hundimiento en 2019 aún se mantiene.

En relación a la Obra Interior Mina, frente de trabajo que conecta el rajo con la operación subterránea, Carrasco comentó que a la fecha se han construido 19 kilómetros, lo que representa un 14% de avance de este frente. Nos obstante, indicó que esperan que en septiembre, aproximadamente, se inicie la construcción a gran escala del proyecto.

Giglio Barlaro, gerente de Minas Subterráneas del Distrito Candelaria, propiedad de Lundin Mining, se refirió a los desafíos actuales y futuros de dicha operación. En este sentido, explicó que los costos C1 del distritito están en torno a los US$1,3 la libra. “Esto nos deja un margen cercano entre 30 y 40 centavos, para una producción anual estimada de 160.000 toneladas de cobre fino”.

Barlaro también relató los desafíos que han tenido que enfrentar en temas de relacionamiento comunitario. En este aspecto, comentó que tuvieron que implementar una gestión de tronaduras y vibraciones, adoptando la normativa española y el modelo Goldman, ante la ausencia de reglamentación específica en Chile.

El encuentro contó también con la participación de las principales empresas proveedoras de la industria minera subterránea, entre ellas, Sandvik, Enaex, Redco Consultores, Finning y Orica.