Álvaro González Gorroño, abogado y MBA de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con un magíster en Derecho por la Universidad de Chile, se incorporó en marzo de este año al Ministerio de Minería para asumir como subsecretario de la cartera.
A poco más de seis meses de asumir el cargo, en conversación con Revista MINERÍA CHILENA, Álvaro González aborda los desafíos en materia de inversión y producción; expone los lineamientos que impulsa el Gobierno para fortalecer la competitividad del sector y consolidar el liderazgo minero del país. Asimismo, se refiere a la relación entre la minería y las comunidades como un factor clave para la sostenibilidad de los proyectos.
- ¿Qué balance realiza de este período y cuáles han sido las principales prioridades y desafíos que ha debido abordar?
El Presidente José Antonio Kast definió a la minería como una industria prioritaria para el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de los chilenos, por lo que estos primeros meses en el cargo han sido desafiantes en términos de trabajar de manera muy coordinada junto al biministro Daniel Mas y los equipos de la cartera, para ir generando las condiciones que permitan desatar todo el potencial de la minería chilena.
Para ello, contamos con el ´Plan de Gobierno para la Minería 2026–2030´, que se articula en tres ejes: certeza jurídica y promoción de inversiones; modernización regulatoria para la agilización de proyectos; y fortalecimiento de la institucionalidad minera, y cuenta con medidas concretas, varias de las cuales ya iniciamos su implementación durante este periodo.
Nuestras prioridades han estado centradas en modernizar y simplificar las herramientas sectoriales para reactivar a producción minera, atraer capitales y generar nuevos empleos, sobre todo en regiones. Lo que hoy permite que, entrando en el mes de la minería, podamos celebrar buenas noticias para el sector. Partiendo por el nuevo ciclo de inversión en la industria marcado por los más de 24 mil millones de dólares en proyectos mineros ingresados a evaluación ambiental desde el 11 de marzo; y también, la rápida tramitación legislativa que ha tenido el primer proyecto de ley minero presentado por el Gobierno con foco en impulsar y fortalecer el desarrollo de la pequeña y mediana minería. Se trata de una iniciativa ampliamente esperada por el sector que hace más simple el régimen de patentes mineras con reglas claras que otorgan certeza y predictibilidad a la actividad.
También destaco el reciente envío a toma de razón de Contraloría de las modificaciones al Reglamento de Seguridad Minera en el marco de la implementación de la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales. Esto representa un gran logro, ya que permitirá acelerar la tramitación y obtención de permisos que son necesarios para el desarrollo de los proyectos mineros, haciendo más eficiente la regulación minera y reorganizando 55 autorizaciones sectoriales en solamente 12 permisos y 18 Técnicas Habilitantes Alternativas (THA) que operarán como declaraciones juradas. Adicionalmente, estamos trabajando en ajustes similares a los reglamentos de Depósitos de Relaves y de Cierre de Faenas e Instalaciones Mineras; y hemos avanzado con el Ministerio del Medio Ambiente en modificaciones al Reglamento de la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente con el objetivo de modernizar la regulación de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y facilitar el desarrollo de proyectos sin afectar estándares ambientales ni de seguridad.
- En ese contexto, Chile enfrenta el desafío de recuperar su producción de cobre y mantener su competitividad frente a otros destinos mineros. ¿Cuáles son los principales lineamientos que está impulsando el Gobierno para fortalecer el liderazgo de la industria y consolidar al país como una potencia minera global?
La producción de cobre en Chile está estancada entre 5 y 5,5 millones de toneladas anuales y la inversión no se ha traducido en un incremento, sino que se destina a sostener faenas existentes y compensar la caída de leyes.
Precisamente, nuestro ´Plan de Gobierno para la Minería 2026–2030´se hace cargo de este desafío a través de sus tres pilares estratégicos. El primero de estos ejes se enfoca en la promoción de inversiones y la certeza jurídica, ara asegurar que Chile cuente con un marco competitivo y estable -en un contexto internacional cada vez más exigente-, que contribuya a generar confianza en la toma de decisiones de los inversionistas y otorgar certeza al desarrollo de cada una de las fases que componen un proyecto minero.
El segundo eje apunta a una modernización regulatoria para la agilización de proyectos con el objetivo es reducir tiempos, evitar duplicidades y aumentar la predictibilidad para que proyectos viables no queden entrampados en la burocracia estatal.
Y tercero, estamos convencidos que el desarrollo de la industria requiere una institucionalidad sólida y eficiente. Por esa razón, estamos avanzando en el fortalecimiento de la institucionalidad minera con el fin de que, entre otras cosas, tanto Codelco y Enami transiten a ser ejemplos de eficiencia y uso de los recursos públicos. Asimismo, en Sernageomin y Cochilco vamos a impulsar un trabajo orientado a su modernización con el objetivo de garantizar que ambos servicios sigan ejerciendo de manera adecuada sus objetivos de fiscalización y asesoría técnica.
- Respecto del Tratado de Integración y Complementación Minera con Argentina, ¿qué oportunidad estratégica representa su reactivación para Chile?
La transición energética, la electromovilidad, la IA y los centros de datos están impulsando una demanda histórica por cobre y minerales críticos, y en este escenario, la reactivación del tratado marca una nueva etapa de integración entre Chile y Argentina. El objetivo ya no es sólo facilitar proyectos fronterizos, sino avanzar hacia una integración, donde ambos países compartan infraestructura, proveedores, capacidades tecnológicas y creación de valor. Entonces, la verdadera oportunidad va más allá del cobre. Está en toda la cadena de valor que ese cobre, extraído mayormente en el lado argentino, necesita para llegar a los mercados internacionales, lo que puede traducirse en inversiones en infraestructura y conectividad, mayor actividad para puertos chilenos y nuevas oportunidades para más de 8.000 proveedores mineros nacionales.
Estamos hablando de proyectos en la cordillera acogidos al tratado que consideran inversiones superiores a US$20.700 millones, con una demanda significativa de infraestructura y logística durante su desarrollo. No se trata solo de ser una ruta de salida al Pacífico, sino de convertirnos en el mejor socio para el desarrollo de la minería de la región. Si actuamos con visión de largo plazo, Chile puede consolidarse como el principal polo logístico y de servicios para la minería del Cono Sur.
- En el ámbito regulatorio, el proyecto que simplifica el régimen de patentes mineras avanzó recientemente en su primer trámite constitucional. ¿Cuáles son los principales objetivos de esta iniciativa y qué impacto espera que tenga para la pequeña y mediana minería?
Si queremos fortalecer el desarrollo de la pequeña y mediana minería necesitamos que las reglas sean razonables y los costos no afecten la sostenibilidad de la actividad. Con este proyecto buscamos simplificar el régimen de patentes aportando reglas claras, certeza y predictibilidad. Es algo ampliamente esperado por los productores mineros.
Sus objetivos son claros: Primero, facilitamos el acceso a la patente rebajada y proponemos eliminar los requisitos de 500 hectáreas, parentescos y tipos societarios que impiden a muchos pequeños mineros acceder a este beneficio. Segundo, eliminamos la patente progresiva para quienes no han podido desarrollar actividad. Y como tercer punto, ampliamos los beneficios incorporando una nueva causal de rebaja por exploración minera, a la que podrán acceder no solo el concesionario titular, sino también los arrendatarios o quienes trabajen legalmente una pertenencia minera.
El proyecto acaba de iniciar su segundo trámite constitucional en el Senado y estamos confiados que una vez que estas modificaciones puedan implementarse, estaremos eliminando barreras que harán la vida más fácil a los mineros. Además, estamos generando condiciones propicias para más exploración, reduciendo un costo fijo que hoy afecta a proyectos en etapas tempranas y a empresas junior.
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