(MINERíA CHILENA) Tener una visión inclusiva en la búsqueda e implementación de soluciones que atañen a la comunidad es un desafío que han empezado a abordar las compañías mineras. Esta es además una arista que forma parte de un tema mayor, que es ver a la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como parte del core business de las compañías y no como un gasto.
Esta materia fue abordada durante el seminario “Gestión Minera: el desafío del siglo XXI”, organizado por la Comisión Calificadora de Competencias en Recursos y Reservas Mineras. Durante la jornada, la problemática que marcó las exposiciones fue la mayor toma de conciencia por parte de las comunidades, lo cual, unido a un cambio en sus estructuras de comunicación y coordinación, ha incidido en que el paradigma haya cambiado. Por tanto, quienes pretenden tomar en serio este asunto deben considerar qué hacer con comunidades que, estando aisladas geográficamente, están interconectadas en el espacio cibernético, de manera que la información que comparten y la asesoría que pueden recibir puede tomar corto tiempo, gracias a la inmediatez de la comunicación vía Internet.
Asimismo, se observa a nivel general un cambio en las respuestas individuales y colectivas de las personas, tendiendo a manifestar con mayor facilidad el desacuerdo.
Otro punto importante es pensar cómo fijar los plazos de una estrategia de comunicaciones (a 10, 20 años, etc.), en circunstancias que la minería es vista por las comunidades como una actividad que tiene efectos sobre las generaciones venideras, cuestión que supera ampliamente los 10 o 20 años.
Al respecto, Ricardo Muhr, vicepresidente de Recursos Mineros de Antofagasta Minerals, señaló que “la minería tiene que demostrar lo que aporta a la sociedad, porque el fenómeno de las comunidades es uno de los mayores cambios que están en curso. En la actualidad las relaciones con las comunidades se observan crecientemente confusas, las cuales, debido a las redes y movimientos sociales, están cada vez más informadas (o desinformadas) de la realidad de los conflictos de la minería”.
En ese sentido, el profesional criticó que se vea a las comunidades como ignorantes y se trate de imponerles modelos. “Eso no funciona, se requieren soluciones inclusivas. La evolución del modelo de relacionamiento con comunidades es crítico para la minería del futuro”, advirtió.
En tanto, Juan Carlos Palma, vicepresidente legal de Asuntos Corporativos y Comunidades de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, hizo ver que “nos enfrentamos a una sociedad chilena que en un 77% declara estar satisfecha con su vida, mientras que un 59% siente que no se respeta su dignidad. Entonces, uno se pregunta ¿crisis del modelo? o ¿quieren y necesitan participar del modelo?”.
“Si a lo anterior –añadió– se le suma que ha caído fuertemente la imagen de las instituciones y, por otro lado, los movimientos sociales, como es el caso de los estudiantes, demuestran tener una fuerza que antes no existía. Además, que dos de cada tres chilenos creen que su voto en el contexto electoral no importa, la situación es compleja”.
Al respecto, Ricardo López, gerente de Operaciones de Caserones, destacó que “es necesario reflexionar acerca de los elementos que pueden darle valor al proyecto. El desafío es cómo generar confianza y vínculos con la sociedad. Lo anterior es parte intrínseca del negocio”. Y agregó que “nuestros vecinos son sensibles a nuestra actividad, por tanto, hay que construir redes permanentes, ya que no somos cualquier actor”. En ese sentido, recomendó anticipar interferencias territoriales, elaborar un catastro temprano de interferencias socio-ambientales y tener una visión de integración social y respeto por la tradición.
Por su parte, José Botín, ex director del Departamento de Ingeniería de Minería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, sostuvo que “invertir parte del excedente en actividades sustentables hace que la riqueza generada por la minería sea sustentable. En este sentido y en un entorno ideal de la economía de mercado, el concepto de ir mas allá del cumplimiento estricto de la ley no tendría sentido. Sin embargo, en un entorno realista (no ideal) de la economía de mercado, ir mas allá de cumplir la ley tiene sentido”.
Asimismo, puntualizó que por ello el concepto de RSE es controvertido. “Podríamos decir que hay consenso acerca de que la actitud positiva de trabajadores y comunidad genera beneficios internalizables. Pero ya hay controversia en circunstancias que se actúa como institución subrogante del Gobierno o agencia de desarrollo local cuando el Gobierno y las instituciones sociales son débiles o inexistentes. Y es aún más controvertido cuando se debe cumplir una obligación moral incluso a costa de menores beneficios”.
El profesor concluyó que la adhesión a marcos voluntarios de RSE será imprescindible para acceder a financiación. “Cabe preguntarse si estamos volviendo a los conceptos de Milton Friedman de los años 70, donde la RSE es maximizar la utilidad, ya que hoy la discusión parece ser The Business of Sustainability”.
Fuente / MINERíA CHILENA