Jorge Riesco advierte que Chile “nunca ganó tanto produciendo tan poco” y llama a aprovechar el ciclo minero

El presidente de Sonami alertó sobre el estancamiento de la producción y planteó avanzar en certeza regulatoria, permisos más expeditos y una política permanente para la pequeña y mediana minería.

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El presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Jorge Riesco, dio inicio a la Cumbre de la Minería Sonmi 2026, encuentro que se desarrolla en el Centro de Eventos Metropolitan Santiago y que reúne a representantes de la pequeña, mediana y gran minería, autoridades nacionales e internacionales y actores vinculados a la industria. La jornada cuenta además con la participación del Presidente de la República, José Antonio Kast, y del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, entre otras autoridades. Revista Minería Chilena participa como media partner del encuentro y se encuentra realizando una cobertura especial de la jornada.

En su intervención, Riesco contrastó el favorable escenario que atraviesa el mercado de los minerales con el desempeño productivo de Chile. Al respecto, destacó una cartera de proyectos cercana a US$100.000 millones y precios del cobre en niveles históricamente elevados, pero advirtió sobre el retroceso de indicadores sectoriales y el prolongado estancamiento de la producción nacional.

“Nuestra producción lleva más de dos décadas estancada en torno a los 5 millones y medio de toneladas de cobre fino. Podríamos decir que nunca ganamos tanto produciendo tan poco. Y esa paradoja, lejos de tranquilizarnos, debiera preocuparnos, porque estos resultados pueden hacernos creer que estamos mejor de lo que realmente estamos”, sostuvo.

En ese sentido, el dirigente gremial llamó a no interpretar el actual ciclo de precios como una señal suficiente respecto del desempeño de la industria.“Hoy el mayor riesgo es que los altos precios nos hagan perder de vista lo que necesitamos. Por ello no debemos confundir un buen precio con una buena política. El precio es una ventana, y las ventanas a veces se cierran. Lo que decidamos hacer en los próximos años va a determinar si esta fue la década en que Chile aprovechó la oportunidad, o la década que Chile indolentemente vio pasar”, afirmó.

Riesco también vinculó el desarrollo de nuevos proyectos con la transición energética mundial y la creciente necesidad de minerales que supone ese proceso, manifestando que “para la minería el crecimiento trasciende la oportunidad de desarrollo económico: es antes que eso un imperativo ético. El mundo se comprometió a reemplazar los combustibles fósiles, y ese compromiso requiere voluntad política, pero para materializarse necesita cobre, litio y minerales que hay que sacar de la tierra”.

A ello agregó que “cuando un proyecto minero se retrasa en Chile, sus consecuencias van mucho más allá de un negocio: se posterga empleo, se posterga tributación, y con ello se posterga infraestructura nacional y regional, se posterga la capacidad del Estado de financiar políticas públicas y además se posterga la transición energética global”.

Confianza, certeza y continuidad

Uno de los principales ejes de su intervención estuvo relacionado con las condiciones institucionales que, a juicio de Sonami, requiere el desarrollo de la industria. Recordó que “los recursos geológicos deben ir acompañados de una institucionalidad que favorezca la minería responsable y garantice estabilidad en el largo plazo, que es el tiempo en que la minería mide su decisión. Y esta institucionalidad se traduce, creemos, en tres palabras: confianza, certeza y continuidad”.

Respecto de la certeza, el presidente del gremio planteó la necesidad de avanzar tanto en materia de propiedad minera como en las autorizaciones requeridas para desarrollar los proyectos.“La primera es volver a un sistema de amparo de la propiedad minera objetivo y libre de burocracia basado en el pago de una patente anual por hectárea, con montos razonables, con montos diferenciados, no solo entre concesiones de exploración y explotación, sino también según la extensión de los yacimientos, metálicos y no metálicos”, expresó.

Como segundo punto, planteó la necesidad de contar con “un sistema de autorización ambiental y sectorial claro, diferenciado por tamaño de operación, expedito y con plazos acotados”.

En ese contexto, Riesco lanzó una de las principales advertencias de su exposición: “Hoy la tramitación de permisos puede superar los 11 años. 11 años, más que dos gobiernos completos. Ninguna inversión del mundo resiste eso”.

El dirigente gremial también valoró los avances que se están impulsando para modificar los umbrales de ingreso de proyectos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), particularmente por sus efectos sobre productores de menor escala.

“Esa modificación se encuentra hoy en consulta pública y quiero valorarlo expresamente, señor Presidente. Es una decisión técnica, correcta y de efecto casi inmediato sobre la pequeña y la mediana minería. Y esta administración tuvo la disposición de recogerla en sus primeros meses. Así que lo reconozco, presidente”, expresó.

Propuesta para la pequeña y mediana minería

Otro de los énfasis de Riesco estuvo puesto en la capacidad de las operaciones para enfrentar fenómenos climáticos y otras contingencias que pueden afectar su funcionamiento en el largo plazo.“La sostenibilidad, entonces, tiene también una dimensión de continuidad operacional: es si la faena va a seguir existiendo en 10 años y ahí las asimetrías según escala son evidentes”, precisó.

A partir de este diagnóstico, el presidente de Sonami presentó una propuesta concreta ante las autoridades presentes.“Chile necesita una política permanente de continuidad operacional para la pequeña y la mediana minería. No un plan de emergencia que se active cuando llueve y se apague cuando se seca y cuando escampa”, comentó.

Asimismo detalló, esta política debiera considerar “catálogos de infraestructura crítica, estándares de resiliencia proporcionados a cada escala, instrumentos de apoyo que no dependan de que haya una catástrofe declarada y coordinación permanente entre ministerios, Enami y los gobiernos regionales”.

A la vez, Riesco planteó que esta mirada debiera abordarse territorialmente a partir de los distritos mineros existentes en el país: el estudio que presentamos en julio identifica 19 distritos mineros a lo largo del país, 13 productivos y 6 con potencial. Ese enfoque no es académico. Muestra que las brechas viales y energéticas son compartidas dentro de un mismo territorio y que abordar las faenas por faenas es la manera más cara y más lenta de resolverlas”, puntualizó.

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