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Cancha de futbolito donde antes había un depósito de relaves.

Pasivos ambientales mineros: La herencia no deseada

Si bien la normativa chilena no regula específicamente los pasivos ambientales mineros existentes, se están tomando acciones para remediarlos, recuperar terrenos o aprovechar estos recursos. A ello se suma la Ley de Cierre de Faenas, orientada a prevenir pasivos mineros futuros.

No cabe duda del desarrollo que ha experimentado la minería en Chile en el último tiempo, principalmente desde la década de los ‘90 producto de la llegada de inversión extranjera y el desarrollo de proyectos nacionales que significó un importante flujo de capitales que consolidó al sector como el principal impulsor del crecimiento de la economía nacional.

Sin embargo, también comenzó a hacerse evidente una herencia derivada de esta actividad, que sin un manejo adecuado se convierte en una amenaza para el medio ambiente y las comunidades cercanas. Se trata de los pasivos ambientales mineros (PAM), los que han sido abordados desde un enfoque más bien preventivo por la normativa chilena.

De acuerdo con Paulina Riquelme, abogada y socia del estudio jurídico Eelaw, especializado en medio ambiente y energía, la ley chilena no regula específicamente el tema de los pasivos ambientales existentes, incluidos los mineros. Bajo ese contexto, señala que es importante aclarar lo que se entiende por pasivo ambiental: “El término es utilizado en las ciencias ambientales para denominar aquellos sitios contaminados o con presencia de contaminantes (por emisiones o liberaciones de sustancias peligrosas), que no han sido objeto de remediación y que requieren de dicha intervención (previa evaluación de riesgos) para evitar la dispersión de contaminantes”.

Según la profesional, existen pasivos ambientales con un “responsable identificado (el causante de la contaminación o liberación) o pasivos ambientales que son históricos y que no tienen un responsable identificado”. En ese sentido, hace ver que los pasivos ambientales no son solo mineros, sino que abarcan todos los sitios contaminados o con presencia de contaminantes que requieran de remediación, cualquiera sea el origen de tal contaminación, por ejemplo, sitios utilizados para vertederos o rellenos sanitarios o aquellos utilizados para otras actividades.

Si bien Riquelme asegura que la normativa no regula específicamente el tema desde una perspectiva de la remediación particular de los pasivos ambientales sin un responsable identificado, “sí contiene disposiciones orientadas a prevenir situaciones que puedan transformarse en pasivos ambientales. En tal contexto, el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y las normas ambientales de calidad y de emisión son instrumentos de gestión ambiental preventivos”, sostiene.

En el ámbito minero destaca, además, la existencia de la nueva regulación de cierre de faenas mineras, la Ley Nº 20.551, “que tiene una finalidad orientada a prevenir pasivos mineros futuros mediante la exigencia de garantías financieras destinadas a asegurar la disponibilidad de recursos para financiar el cierre de una faena minera al fin de su vida útil”, explica.

En esta materia, María Luisa Baltra, abogada y académica de la Universidad Gabriela Mistral, puntualiza que “con esta ley se trató de abordar un tema que se mantenía pendiente considerando la nueva institucionalidad ambiental y el desarrollo de una actividad como la minería, la  que no contemplaba en su regulación aspectos que permitieran cubrir el área de los pasivos ambientales, toda vez que ni la Ley Orgánica Constitucional sobre concesiones mineras, ni el Código de Minería y menos aún el Reglamento de Seguridad Minera lo contemplaban dentro de su normativa, quedando por ello entregado de manera general a la legislación medioambiental”.

A juicio de la profesional, “la normativa vigente desde fines de 2012 es un gran avance en materia de pasivos ambientales mineros, pero ello no obsta que se puedan mejorar algunos aspectos, más aun si se observa que la legislación medioambiental no ha detenido su proceso de consolidación”.

Mirada internacional

De visita en Chile y en conversación exclusiva con MINERÍA CHILENA, el abogado español especialista en Derecho Administrativo y Ambiental, Juan Antonio Loste, plantea que en este ámbito y de acuerdo con el modelo de la Unión Europea, “todos los vectores ambientales como atmósferas, aguas, residuos, ruidos, etc. tienen como punto de partida la normativa gestada en este organismo, excepto en el tema de los pasivos ambientales históricos. Ahí la Unión Europea ha aplicado el principio de subsidiaridad y ha dejado a cada uno de los estados que apruebe su propia normativa local, con las tensiones que en cada ordenamiento local provoca afrontar estas situaciones”, sostiene.

Para el jurista español, el gran desafío y problemática a nivel global “es cómo afrontamos las contaminaciones históricas sobre el pasado. Siempre digo que orientar la protección del medio ambiente a futuro es relativamente fácil. El problema es quién paga los pasivos ambientales históricos”.

En esa línea, el abogado y representante de TFS Green para América Latina, Arturo Brandt, sostiene que “la tecnología de hace 50 o 60 años no es la misma que hoy, por lo que el aprovechamiento que actualmente se hace del suelo es mucho mayor y todavía hay pasivos ambientales que tienen cierto valor. Entonces, una idea es cómo hacer un proceso de restauración, cómo darle valor a eso, quizás licitando ese pasivo ambiental y que aquella compañía que se adjudique la extracción se haga cargo de este para dejar un estado no peligroso”, propone.

Experiencia en Chile

Un catastro elaborado por Sernageomin, correspondiente a 2010, da cuenta que en Chile existen 125 tranques de relaves activos y 324 tranques no activos, información que hoy está actualizando el recientemente creado Departamento de Depósitos de Relaves, al interior del organismo.

Los datos disponibles constatan que en la Región de Coquimbo existe la mayor cantidad de tranques de relaves (205), en su mayoría en condición de no activos. Le siguen las regiones de Atacama y la zona central.

Para hacerse cargo de sus pasivos, distintas compañías mineras han implementado medidas de manejo. Precisamente en la Región de Coquimbo se destacan algunas iniciativas donde se han recuperado espacios que antes eran ocupados por relaves. Entre ellas, y según menciona el Consejo Regional Minero de Coquimbo (Corminco), figura el proyecto de Compañía Minera Dayton, que inauguró una cancha de futbolito artificial y una zona de paisajismo abierto al público donde antes se ubicaba un pasivo ambiental de la década de los cincuenta. Se recobró para la comunidad el antiguo depósito de relaves del sector Matadero en Andacollo, ubicado en el límite de la vía pública urbana y que estaba convertido en un botadero de escombros.

Fitoestabilización en el sector de Matadero, Andacollo.

Otra iniciativa es la de Compañía Minera San Gerónimo, que implementó un proceso de forestación de los tranques de relave de Socorro y La Higuera de la faena Talcuna, ubicada en el Valle de Elqui.

A estas acciones se suma el proyecto de “Recuperación de suelos contaminados por relaves mineros abandonados”, de Teck Carmen de Andacollo, que incluyó trabajos de remoción de dos tortas de relaves y cuya labor concluyó en mayo de 2013. En esa área se completó la extracción de más de 250.000 toneladas de material y se liberó una superficie de 10.000 m2, en los cuales se emplazarán proyectos abiertos a los habitantes de la zona.

Asimismo, en minería del hierro se han implementado programas de recuperación en depósitos de relaves. Tal es el caso de CAP Minería con sus minas Los Colorados y El Romeral, las cuales realizaron trabajos enfocados en el manejo de formaciones xerofíticas (formación vegetal, constituida por especies autóctonas) características del Norte Chico.

Otro caso, en la Región de O’Higgins, es el de Codelco, que aprovecha el cobre remanente en el Tranque Cauquenes de la División El Teniente, el cual está siendo reprocesado por un tercero para recuperar el metal y otros minerales residuales.

A ello se suma el llamado a licitación internacional de la cuprífera para el desarrollo, construcción y operación de una minicentral hidroeléctrica en el canal de relave de El Teniente.