(El Mercurio de Calama) Nuestra región tiene un potencial incalculable en la generación de energías limpias. Conocido es el proyecto eólico que pretende montar Codelco camino a Chiu Chiu y una serie de otras iniciativas con técnica fotovoltaica que debieran dar sus primeros frutos en los próximos meses. Pero la energía renovable que tiene mayor potencial en la zona y es de la que menos se habla, es la termovoltaica.
Según explicaron los expertos en el seminario de Energía Solar desarrollado la semana pasada en nuestra ciudad, la termovoltaica es la energía que tiene mayor futuro en nuestra zona y puede contribuir de manera permanente y estable al sistema que actualmente está en operación en nuestra en nuestra zona, es decir al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING).
«He quedado sorprendido con lo que he visto, ahora desarrollar esta tecnología acá dependerá de la disponibilidad de suelo en buenas condiciones, es decir, que esté relativamente plano y compacto, pero según me comentaron casi todo el suelo pertenece al Estado y la radiación es súper abundante y continua. Incluso hay formas de hacer mediciones mediante satélite, pero es un lugar bárbaro. Esta región podría ser la fábrica de electricidad solar más grande del mundo y vendérsela a los países vecinos. Podría ser otra mina diferente, inagotable» dijo el director de la Plataforma Solar de Almería, Diego Martínez, centro europeo que lidera los estudios en esta materia.
Cómo funciona
Hay dos tipos de generación de energía con esta tecnología, pero ambas basadas en el calentamiento de fluidos o sales fundidas para evaporar agua y posteriormente hacer girar un generador.
El primero es el sistema de torre un campo de helióstatos o espejos móviles que se orientan según la posición del sol y reflejan la radiación solar para concentrarla, hasta 600 veces sobre un receptor que se sitúa en la parte superior de una torre.
Este calor se transmite a un fluido con el objeto de generar vapor que se expande en una turbina acoplada a un generador para la producción de electricidad.
La tecnología de torre ofrece la posibilidad de almacenar energía. Actualmente la solución más conocida es el uso de un tanque de vapor o sales fundidas. Esto tiene la virtud de seguir entregando calor incluso 7,5 horas después que se esconde el sol.
La segunda es la tecnología cilindro parabólica que basa su funcionamiento en el seguimiento solar y la concentración de los rayos solares en unos tubos receptores de alta eficiencia térmica localizados en la línea focal del cilindro. En estos tubos un fluido transmisor de calor -aceite sintético por ejemplo- es calentado por los rayos solares concentrados a una temperatura de aproximadamente 400ºC. Este aceite es bombeado a través de una serie de intercambiadores de calor para producir vapor. El calor presente en este vapor, se convierte en electricidad en una turbina de vapor convencional.
Las plantas cilindro parabólicas también permiten almacenar el calor mediante tecnología de sales y la hibridación con ciclo combinado (ISCC).
Inconvenientes
Si bien existe una gran cantidad de virtudes en este tipo de generación energética, también tiene inconvenientes. «Las energías renovables siempre presentan aleatoriedad y entiendo, después de visitar Codelco, que hay aplicaciones que necesitan suministro súper seguro y no se puede arriesgar nada. Ahora el objetivo es que esta opción se reconozca socialmente y a nivel político y de acá al 2020 un 20% de la generación sea termovoltaica y después veremos cuánto avanza», dice el español Diego Martínez experto en la materia.
De todas maneras hay plena confianza en que esta puede ser la generación del futuro, porque la tecnología solar termoeléctrica es absolutamente perfeccionable.
Fuente / El Mercurio de Calama