El Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, cumplió el 29 de septiembre 81 años de existencia. Fue en la primavera de 1930 cuando los ingenieros de minas se organizaron gremial e institucionalmente, dando nacimiento a esta entidad indispensable en un país minero como el nuestro.
Me correspondió el honor de ocupar una parte de la habitual jornada mensual denominada jueves mineros en formular algunas reflexiones sobre la responsabilidad social de esa institución y de sus miembros en relación a esta importante actividad económica nacional.
Para hacer un desarrollo ordenado de la materia, empecé por desentrañar ante la audiencia el verdadero sentido y alcance de dos términos fundamentales: minería y metalurgia. Hay cosas que por sabidas se callan, y por calladas, se olvidan.
Partiendo de la base de que minería es el arte de extraer los minerales desde los yacimientos, y que metalurgia, es el arte de extraer lo metales desde los minerales, podemos adentrarnos en la evolución que ambas actividades han tenido en el país a través del tiempo.
Comprobamos, primeramente, que el hombre de estas tierras desde épocas remotas se dedicó a la minería, sobre todo, en la zona septentrional del país. Prueba palpable de ello es el llamado “hombre de cobre”, momia de un antiguo pirquinero indígena que allá por el año 550 d.c. murió en el lugar de su faena. Qué mejor testimonio para demostrar lo enraizado de la actividad minera en el hombre de estas tierras.
La llegada de las huestes españolas en 1536, fue impulsada fundamentalmente por una finalidad minera: buscar en las nuevas tierras metales preciosos, pues se pensaba que ellas estaban “cuajadas de oro”. No sólo esta creencia impulsó a Diego de Almagro, sino, más tarde, Pedro de Valdivia sustentó la conquista con el oro de los lavaderos.
Como puede apreciarse, la historia del país está atravesada desde épocas remotas por la actividad minera, situación que se mantuvo en la época colonial y más tarde cuando se obtuvo la independencia y se formó la república.
Esta breve retrospectiva permitió anclar las reflexiones sobre el estado actual del arte y sus desafíos futuros. Desde ahí se pudo avanzar en el análisis de las fortalezas y debilidades de la actividad.
Como aspectos positivos, se destacó el coherente y objetivo marco legal que regula la actividad, perfeccionado a lo largo de los siglos con una visión de Estado que sobrepasa a los distintos gobiernos.
El alto grado de desarrollo alcanzado por la minería nacional y su particular conformación ha permitido que se reconozca a Chile como una solvente potencia minera de categoría mundial. Todas las magnitudes del sector han logrado afianzarse: una gran minería estatal sólida, una gran minería privada en expansión, una mediana minería amplia y una pequeña minería diversificada y que ha logrados sortear diferentes ciclos.
Pero el análisis no sólo se detuvo en las fortalezas y lo logros. Se mencionaron numerosos desafíos que enfrenta la actividad, como por ejemplo, la vulnerabilidad energética actual, retos medioambientales, inserción social y cultural, contribución equitativa, nuevos procesos mineros y metalúrgicos, etc.
En suma, se trató de una breve jornada de reflexión sobre una actividad económica vital que requiere estar repensándose permanentemente.
Gastón Fernández Montero es abogado, representante de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía ante el consejo de Monumentos Nacionales, y académico de la Universidad de Chile y Universidad Santo Tomás.