El impacto residual del conflicto contratista; un aluvión fruto de las lluvias de mayo, que cortó los caminos, obligando a la mina El Teniente a transportar mineral sólo por tren por más de una semana; las caídas en las leyes de mineral y la imposibilidad de explotar la zona 2 de Chuquicamata por el riesgo de derrumbes en una ubicación que históricamente ha tenido buenas reservas de cobre, fueron los principales factores que llevaron a Codelco a sufrir un impacto productivo en torno a los US$ 400 millones, informó la empresa.
La cifra, aunque alta, explicaría sólo una parte de la caída de 33% en los envíos de cobre al exterior, que experimentó el país en mayo de este año, cuando exportó unos US$ 2.864,7 millones, monto mucho menor que los US$ 4.280,7 millones de mayo de 2007, es decir, unos US$ 1.416 millones menos, pese a que el precio del metal subió 9,1% a US$ 3,8 el mes pasado.
Baja del aporte privado
Según expertos y de los propios ejecutivos del sector, la minería privada habría sido responsable de la caída de los otros US$ 1.000 millones en los envíos.
Según el director de Cesco, Juan Carlos Guajardo, la baja en las exportaciones fueron una muestra de los problemas productivos que ha comenzado a sufrir la industria fruto de las caídas en las leyes de mineral de los principales yacimientos del país.
“De las 18 mayores minas del país, unas 11 han venido bajando su producción en mayor o menor medida”, dijo el experto.
Escondida, por ejemplo, que el año pasado llegó a una producción histórica de casi 1,5 millones de toneladas, también habría registrado una reducción significativa de su producción ese mes -y en el último trimestre en general-, debido a las menores leyes.
Fuentes mineras señalaron, además, que Collahuasi también habría disminuido su aporte en los envíos con una producción menor a la esperada.
Guajardo indicó que muchas de las empresas están mostrando este problema porque hasta 2004 hicieron sus mayores esfuerzos por extraer el máximo del metal y aprovechar los precios, pero ahora el desgaste propio de la actividad hace que deban mover más mineral para obtener iguales o menores cantidades de cobre.
“Escondida, Chuquicamata, El Teniente y Collahuasi, son cuatro de las minas más grandes del país y del mundo, y cualquier problema impacta fuerte en la producción mundial”, dijo Guajardo.
Agregó que también la mediana minería está sufriendo este proceso y ha comenzado a disminuir su aporte.
Ejecutivos de la industria afirmaron que, si bien se espera que en los próximos 10 años la gran minería invierta al menos unos US$ 20 mil millones en el país, gran parte de esa inversión irá a la ampliación de la infraestructura para elevar la capacidad de procesamiento, con el fin de mover más mineral, pero para obtener similares cantidades de cobre.
Añadieron que esto es propio del desgaste natural de los yacimientos, pero indicaron que el país debe hacerse la idea de que se ha comenzado a entrar en una fase de minería madura (ver recuadro).
Los problemas que se avecinan
Muchos de los proyectos que hoy están en carpeta o recién en marcha -como Spence de BHP Billiton, Gaby y Mansa Mina de Codelco y Esperanza de Antofagasta Minerals- reemplazarán la producción de los actuales grandes yacimientos. Conocedores de la industria señalaron que mayo recién pasado habría comenzado a mostrar una problemática que se acerca a pasos agigantados: el agotamiento de los actuales yacimientos porque están comenzando a llegar a su madurez, e incluso muchos están en la fase final de su vida útil. Es lo que ocurre hoy con Chuquicamata, donde Codelco Norte busca reponer producción con el proyecto Sulfuros de Radomiro Tomic, Chuqui Subterránea y Mansa Mina, para mantener el histórico nivel de cobre sobre las 900 mil toneladas de cobre fino anuales.
Fuente / Diario Financiero