En el marco de su visita a la Región de Atacama, el Presidente José Antonio Kast encabezó la ceremonia de promulgación de la nueva Ley de Uso de Agua de Mar para Desalación, que establece un marco regulatorio integral para el desarrollo de esta actividad en Chile y que incorpora formalmente a la desalación a la Estrategia Hídrica Nacional.
La actividad, realizada en la planta de desalinización de Aguas CAP en Caldera, contó con la participación del ministro de Obras Públicas, Martín Arrau; el gobernador regional, Miguel Vargas; la delegada presidencial, Sofía Cid, y la alcaldesa de Caldera, Brunilda González, junto con representantes del gremio Acades, empresas mineras e industriales locales y representantes de la comunidad.
En la instancia, el Mandatario recorrió las instalaciones de la planta y pudo conocer el proceso de ósmosis inversa y la tecnología que se aplica en la desalación del agua de mar. Cabe mencionar que Aguas CAP provee suministro de agua desalada para clientes mineros, que reducen así el uso de fuentes continentales; para la agricultura, en el abastecimiento del Canal Mal Paso; y para consumo humano, para que la empresa sanitaria la potabilice y distribuya en Caldera y Chañaral.
Durante su intervención, el Jefe de Estado destacó la nueva ley y la enmarcó en el objetivo del Gobierno para acelerar la materialización de proyectos de inversión: “Hoy día tenemos que iniciar ese futuro en base a una estrategia nacional de la desalinización, para que se pueda compatibilizar agua para consumo, para agricultura y para la minería«.
Asimismo, enfatizó que el país enfrenta una brecha hídrica estructural hacia 2050, particularmente en regiones como Atacama, Antofagasta y la Región Metropolitana, lo que hace imprescindible desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento como el agua de mar y el reúso de aguas residuales.
El ministro de Obras Públicas, en tanto, apuntó que la nueva ley se alinea con “la nueva Estrategia Nacional de Desalación, que le va a dar un nuevo impulso y una nueva estabilidad a la industria. Siempre hemos dicho que la próxima década va a ser la década de desalación, sobre todo porque hay muchos proyectos mineros, de crecimiento de agua potable, incluso de agricultura, que van a demandar más recursos hídricos en esta zona centro-norte y norte del país”.
“Cuando hablamos de que va a haber mayor disponibilidad de recursos hídricos, eso beneficia el desarrollo humano, el derecho humano al agua y, por lo tanto, es muy importante este marco regulatorio y el trabajo que queda en estos 18 meses de cómo tener un buen reglamento y una buena política nacional de desalación”, añadió el secretario de Estado.
La presidenta del directorio de Aguas CAP, Patricia López, afirmó que la planta fue pionera en el desarrollo de infraestructura de desalación en Chile hace 12 años, “demostrando el compromiso del Grupo CAP con la seguridad hídrica al consolidar una infraestructura habilitante para el desarrollo territorial de Atacama, armonizando crecimiento económico, sostenibilidad y seguridad hídrica para distintos sectores y comunidades”.
Asimismo, aseguró que “el desarrollo de infraestructura compartida y multipropósito es necesario para nuestro país, y refleja la mirada de largo plazo que compatibiliza las necesidades de la minería, la energía o la agricultura, con el consumo humano”.
¿En qué consiste la nueva ley?
La Ley de Desalinización constituye un cambio estructural en la política hídrica nacional. Su principal objetivo es acelerar las inversiones y otorgar certeza regulatoria ante el déficit de agua proyectado para las próximas décadas. Sus puntos clave de la normativa:
- Concesión marítima especial: Se crea una figura legal específica para proyectos de desalinización.
- Consumo humano garantizado: Los proyectos industriales deberán reservar hasta un 5% de su capacidad para saneamiento en proyectos industriales y consumo humano.
- Reducción de tiempos: Busca bajar los plazos de permisos, que actualmente pueden llegar a los 139 meses.
- Infraestructura en zonas urbanas: Modifica la Ley General de Urbanismo para permitir estas plantas en áreas rurales y urbanas.
- Estrategia Nacional: Crea una hoja de ruta para consolidar el agua de mar como fuente estratégica.
La ley no sólo beneficia a la industria, sino que integra a las comunidades locales. De hecho, actualmente ciudades como Antofagasta, Caldera y Chañaral ya se abastecen completamente con agua desalada. La ley entrará plenamente en vigencia en un plazo de 18 meses. Durante este tiempo, se trabajarán los reglamentos de concesiones, planes de cierre y la tipología de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).