Presidente de la CPC entra al debate del proyecto de negociación colectiva

Plantea que las negociaciones salariales no sólo deben reflejar las mejoras en la productividad, sino también velar para que no se deteriore la competitividad.

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(El Mercurio)A prácticamente un año de la irrupción de la gran crisis y recesión mundial que afectó profundamente a nuestro país, y cuyas secuelas durarán por un tiempo más, particularmente en la creación de empleo, nos hemos visto enfrentados estos días a una polémica acerca de la conveniencia o no de que el Gobierno envíe un proyecto de negociación colectiva y de fortalecimiento sindical, cuyos contenidos precisos desconocemos.

No obstante ello, estimo de suma conveniencia reflexionar acerca de cómo hemos enfrentado la crisis, el comportamiento del empleo antes, durante y sus proyecciones para después de la crisis, y las modernizaciones que a mi juicio requiere nuestro mercado laboral.

La crisis la enfrentamos con un enorme espíritu de unidad nacional y paz social, reflejados en la aprobación unánime y expedita en el Congreso de las leyes que el Ejecutivo promovió para hacer efectivo el paquete fiscal de estímulo y, posteriormente, para implementar el Acuerdo Nacional para la Protección del Empleo, firmado por el Gobierno de Chile, la CPC, la CUT y la Conapyme.

Continuamos -el sector público y privado- promoviendo acciones a fin de sustentar y dar realidad a estos acuerdos. A pesar de las señales alentadoras de nuestra actividad económica, no se puede sostener con certeza la rapidez y horizontalidad de la recuperación económica en todos los sectores. Compartimos plenamente con el Gobierno que la prioridad de hoy es incentivar la reactivación y, sobre todo, que ésta se traduzca en una caída del desempleo.

Con este fin, la CPC ha estado trabajando con el Ministerio de Economía, la Corfo y otros ministerios un acuerdo que apunta a maximizar la cooperación pública privada para enfrentar esta segunda etapa de la crisis.

Parte esencial de este modo de enfrentar la crisis, es que el sector privado ha mantenido en buen pie financiero y operacional a empresas de distintos tamaños y en diferentes ámbitos, y que el sector financiero haya contado con la solvencia, recursos y gestión de riesgo adecuados para apoyar el funcionamiento del sector privado.

En Chile no ha habido «salvatajes fiscales» al sector privado y, a pesar de la brutal caída de la demanda externa, se buscó mantener una capacidad productiva y de empleo, particularmente de aquellos trabajadores más calificados.

Creo que una vez más, sólo si proyectamos y reproducimos estas magnitudes de cooperación y diálogo podremos enfrentar los cambios y reformas que Chile necesita para alcanzar el desarrollo.

Deterioro de la productividad
Es una realidad que nuestra economía, plenamente inserta en un mundo global, mide su capacidad de crecimiento por los incrementos de productividad que ocurren en sus empresas y las somete a un desafío permanente de competitividad. Lamentablemente, los indicadores de productividad han mostrado una tendencia al deterioro, y por ello urge implementar los acuerdos que mejoren los procesos educativos formales de niños y jóvenes, la capacitación permanente como una forma de adquirir mejores destrezas y habilidades y las modernizaciones del Estado e infraestructura.

Las mejoras salariales deben negociarse también en este contexto, de modo que ellas reflejen las mejoras de productividad, pero mantengan la competitividad de las empresas, particularmente en relación con aquellas que operan en las pujantes economías en desarrollo, como China, India, Brasil, entre otras. Sólo así se garantizará un crecimiento económico mayor, condición necesaria pero no suficiente para obtener un crecimiento del empleo y mejoras en el poder adquisitivo.

Fuente / El Mercurio

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