Pascua Lama quiere evitar doble tributación

Falconbridge, BHP Billiton y Antofagasta Minerals, son algunas de las mineras que además del metal rojo están interesadas en explorar nuevos minerales, aprovechando la coyuntura de elevados precios.

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Lejos de tener el camino despejado se encuentra el proyecto Pascua Lama, tras lograr los permisos ambientales de parte de la Comisión Regional de Medioambiente (Corema) de la Tercera Región en Chile. Porque han comenzado a aparecer nuevos escollos que podrían elevar aún más la inversión estimada en unos US$ 1.500 millones.

Ahora la preocupación de Barrick Gold Corporation, la empresa canadiense que es dueña del yacimiento, apunta a la tributación de la compañía, pues un 25% del yacimiento se encuentra ubicado en Argentina y el tema está siendo analizado por el comité que administra el tratado de integración minera firmado por Chile y el país vecino. La minera privada está a la espera de que ambos gobiernos definan claramente la normativa tributaria que aplicarán a la explotación del yacimiento binacional.

Varias son las fórmulas que Barrick ha presentado al comité. La última propuesta que está en estudio es la que establece que la operación del proyecto se hará en dos compañías relacionadas que firmarán convenios de servicios de operación del yacimiento. Lo que desea dejar establecido Barrick, según sus escritos a la comisión, es qué régimen se aplicará en los 20 años de operación del proyecto. Una certeza jurídica, dicen, que permita asegurar que, dentro de lo que permiten las leyes, no se cambien unilateralmente después.

Un punto central de la discusión que tienen los expertos está en el artículo VII del tratado, pues éste no previó que un proyecto fuera atravesado por la frontera, por lo que en algunos aspectos, por ejemplo, queda al arbitrio si correponde devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) cuando una compañía se relaciona con la filial. De no obtenerse, el encarecimiento de la operación del proyecto subiría considerablemente.

Las compañías

El yacimiento, que explotará oro, plata y cobre, está ubicado en plena Cordillera de los Andes y es atravesado por el límite entre Chile y Argentina, por lo que deberá ser operado por dos empresas filiales de Barrick: Compañía Minera Nevada, en Chile, y Exploraciones Mineras Argentinas, en el país transandino.

Barrick aspira a que el costo impositivo sea similar al de un proyecto nacional, ya sea situado sólo en Argentina o sólo en Chile, por lo que ha presentado varias propuestas a la comisión para permitir que la tributación final se apegue al espíritu del tratado, que es facilitar la inversión privada en la zona que compromete el acuerdo.

Fuentes del gobierno chileno señalan que si bien hay aspectos del acuerdo que pueden interpretarse, el pago de los impuestos que involucre la operación deberán ser cancelados en cada país donde se realice la operación. «Las leyes están para todos y no realizaremos excepciones. Los mayores costos impositivos que resulten por ser un proyecto fronterizo tendrán que ser asumidos en los costos de operación del proyecto», indican los representantes oficiales.

El inicio de su construcción está previsto para el año 2006 y su explotación a partir de 2009. Según las proyecciones de Barrick, durante los primeros 10 años producirá entre 750.000 y 775.000 onzas de oro anuales y 30 millones de onzas de plata, con un costo operacional de US$ 130 a US$ 140 por onza de oro.

Otro de los aspectos que ya se superó fue el del traslado de trabajadores. En agosto pasado se firmó un protocolo específico que resuelve aspectos prácticos como el traslado de personal sin pasar por inmigración en la faena transfronteriza.

Fuente / La Tercera

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