En el desarrollo de iniciativas mineras y de litio, distintos actores coinciden en que el relacionamiento con los territorios ya no puede iniciarse cuando las definiciones están cerradas. Desde miradas institucionales, técnicas, gremiales y territoriales, se plantea la necesidad de abrir espacios previos de intercambio que permitan recoger inquietudes, saberes locales y expectativas antes del ingreso a instancias formales.
Las experiencias recogidas por los entrevistados muestran que estos procesos tempranos adquieren valor cuando cuentan con continuidad, reglas claras y mecanismos que permitan evidenciar cómo los aportes del territorio influyen en decisiones técnicas y estratégicas.
Un enfoque habilitante desde la política pública
Desde el Estado, el Ministerio de Minería ha reforzado la idea de que la participación ciudadana temprana no sólo es un componente procedimental, sino una condición estructural para la sostenibilidad del sector. Cecilia Delgado, jefa del Departamento de Participación Ciudadana y Comunidades de la División de Desarrollo Sostenible, resalta que “establecer un relacionamiento respetuoso y continuo con las comunidades es una condición habilitante para el desarrollo de cualquier proyecto”.
En esa línea, explica que el diseño de políticas públicas mineras ha incorporado mecanismos de diálogo temprano en los territorios, con ejemplos como la Estrategia Nacional del Litio. “Su modelo de participación está basado en el involucramiento permanente, efectivo y transparente de las distintas comunidades vinculadas al mineral”, manifiesta, destacando procesos de divulgación, consultas públicas y consultas indígenas, en cumplimiento del Convenio 169 de la OIT.
Desde la cartera, Delgado subraya que estos espacios permiten anticipar inquietudes, recoger aportes sustantivos y fortalecer la trazabilidad de la incidencia ciudadana en decisiones sectoriales, reforzando la relación entre Estado, industria y ciudadanía.
Un enfoque estratégico desde la mirada gremial
Desde una perspectiva sectorial, el Consejo Minero ha puesto el acento en la necesidad de adelantar los espacios de diálogo para fortalecer la relación entre proyectos y comunidades. Carlos Urenda, gerente general del gremio, sostiene que “la participación ciudadana temprana es estratégica porque permite anticipar legítimas preocupaciones del territorio y mejorar el diseño de los proyectos desde sus etapas iniciales”, marcando una diferencia clara con prácticas históricas que se activaban cuando las iniciativas ya estaban definidas.
En esa línea, agrega que hoy el desafío está en entender estos procesos como instancias continuas y transparentes: “A diferencia de prácticas más tradicionales, que muchas veces se activaban cuando los proyectos ya estaban definidos o ingresados a evaluación, hoy entendemos la participación temprana como un proceso de diálogo previo, transparente y continuo, que contribuye a generar mayor certeza, confianza y legitimidad social”.
Respecto de los modelos más efectivos, el gerente general del Consejo Minero enfatiza la importancia de mantener vínculos estables en el tiempo. “Hemos observado que los modelos más efectivos son aquellos basados en el diálogo permanente y territorial, con información clara, comprensible y oportuna”, expresa, junto con destacar la combinación de instancias formales e informales y el uso de herramientas de monitoreo y reportabilidad.
No obstante, reconoce que persisten brechas relevantes. “Una de las principales brechas tiene que ver con las expectativas de mayor oportunidad, transparencia y capacidad de incidencia por parte de la ciudadanía”.
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