Informe Anual de Productividad: Estudio muestra caída de entre 3,4% y 3,6% en 2022

Ene 11, 2023

Tras el incremento registrado en 2021, impulsado por variaciones cíclicas de corto plazo, la Productividad Total de Factores vuelve a acercarse a la tendencia de desaceleración que muestra desde hace al menos 15 años.

Este miércoles, por séptimo año consecutivo, la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP) dio a conocer los resultados del Informe Anual de Productividad.

En una conferencia de prensa, encabezada por el presidente y el secretario ejecutivo de la CNEP, Raphael Bergoeing y Rodrigo Krell, respectivamente, además del economista Rodrigo Miranda, se entregaron los detalles de las cifras de productividad para el año 2022, y los dos capítulos temáticos que incluyó esta versión: “Efectos de la pandemia Covid-19 en el capital humano» y “Evaluación de políticas públicas”.

Estancamiento de la productividad como tendencia

Raphael Bergoeing partió por precisar que para el año 2022 la CNEP estimó una caída de Productividad Total de Factores (PTF) entre 3,4% y 3,6% para la economía agregada (que incluye al sector minero), y entre 2,1% y 2,4% para la economía no minera (excluye sector minero), revirtiéndose en parte las ganancias en productividad observadas durante la pandemia (2020-21 – ver Informe Anual 2021). Esta cifra revela una normalización posterior al anómalo incremento observado en 2021, el cual fue producto de las condiciones excepcionales en que se desenvolvió nuestra economía durante la pandemia.

Además, enfatizó que desde 2000, y conforme a las mediciones de la CNEP en sus Informes Anuales, se ha constatado una desaceleración sostenida de la productividad en Chile, con una contribución al crecimiento promedio anual de tan solo 0,1%.

Para ilustrar la importancia de impulsar la productividad, Bergoeing señaló que, «si bien en el crecimiento del PIB influyen relevantemente el empleo y el capital (factores productivos), hay una parte principal de ese crecimiento económico que se asocia a la productividad, donde otros elementos (más bien intangibles), como los asociados al conocimiento en el mercado laboral, el nivel de competencia en los distintos mercados y el uso de tecnología, la determinan. Pero estas variables son típicamente no observables por lo que la productividad debe ser estimada”.

A modo de ejemplo, agregó que “en la década de 1990, el crecimiento promedio anual de la productividad estuvo en torno a 2,3%. Hipotéticamente, de haberse mantenido este ritmo, el país tendría un nivel de ingreso per cápita superior al actual en un tercio”.

Bergoeing recordó que “la mayor productividad de un país permite tener salarios reales más altos y mayores ingresos fiscales que financian más y mejores servicios públicos. Esto habilita a las personas a tener acceso a más tiempo libre y a bienes más variados, de mejor calidad y a menores precios. Adicionalmente, una mayor productividad permite generar mayor producto con el mismo nivel de insumos, lo cual resulta ser relevante dada la actual discusión sobre reducir las horas laborales a 40 horas semanales”.

Cabe señalar que la medición realizada por la CNEP contempla dos estimaciones de productividad: 1) cifra de productividad para la economía agregada (que incluye a todos los sectores), y que es representativa para toda la economía chilena; y 2) cifra de productividad para la economía sin minería. Esto, porque el sector minero presenta características particulares que no son representativas de los otros. Por ejemplo, la minería tiene la más alta productividad agregada respecto del resto de los sectores; y, si bien cuenta con mucho capital, genera relativamente poco empleo (3% del total).

Por qué cayó la productividad en 2022 respecto de 2021

Rodrigo Krell señaló que entre las razones que podrían explicar el transitorio repunte de la productividad en pandemia está el cese transitorio de funcionamiento (y posterior retorno) de empresas de baja productividad (como, por ejemplo, las ubicadas en los sectores construcción y turismo, y las de menor tamaño), fenómeno que también ocurrió en otros lugares, como Estados Unidos. Bajo esta hipótesis, las empresas y trabajadores que permanecieron activos en este período fueron los de mayor productividad, contribuyendo a aumentar la PTF.

Detalló que en el caso de la actividad empresarial, a partir de marzo de 2020 (inicio de la pandemia) se registraron 100 mil empresas menos funcionando (principalmente micro y pymes), las que dejaron de realizar ventas desde el inicio de la pandemia, persistiendo la cifra hasta el ultimo dato disponible de ese año (septiembre).

Precisó, además, que “por el lado del empleo, las cifras mostraban que en pandemia hasta 1,7 millones de trabajadores salieron de la fuerza laboral, cifra que hoy se ha reducido a cerca de 500 mil”, señaló.

“A partir de lo anterior, se estima que el cambio en la composición de las personas que estuvieron en la fuerza de trabajo provocó un aumento de la productividad durante la pandemia. Por lo mismo, a medida que las restricciones sanitarias se redujeron y que las ayudas monetarias terminaron, la productividad se vio negativamente afectada con la reincorporación de empleos y la expansión de estos sectores menos productivos”, explicó.

Es un hecho que durante la pandemia la adopción de internet y el uso de plataformas digitales aumentó, permitiendo la supervivencia de numerosas empresas a través de las ventas online, el teletrabajo y la formación online.

Los datos muestran que mientras en 2017 los hogares que tenían acceso a internet eran un 74,9%, en 2022 llegaron al 89,2%. Por otra parte, la tasa anual media de crecimiento de subscripciones residenciales fijas a internet antes de la pandemia era de un 7,7%, mientras que en 2020 llegó a 8,1%, en 2021 al 13,7%, y en el 2022 a un 8,9%.

Pese a estos aumentos en los servicios de internet en pandemia, las ganancias en productividad que se observaron en ese periodo no trascienden al 2022.

Además, los datos muestran que la población adulta de Chile no tiene las suficientes habilidades para el manejo de TICs, y producto de esto, el potencial productivo asociado a la adopción de las herramientas tecnológicas es limitado.

Utilizando datos del Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta (PIAAC), Chile está dentro de los países OCDE con menor porcentaje de la población con factibilidad de realizar teletrabajo. Mientras el promedio OCDE supera el 30%, Chile solo llega al 18.3%, superando únicamente a México y Turquía.

En cuanto a los desafíos para revertir esta tendencia, destacó la necesidad de desarrollar una agenda que incorpore y materialice los beneficios de uso de las TICs. En ese sentido, mencionó que la CNEP realiza un estudio mandatado por Presidencia para potenciar el uso de internet en Chile, aunque la evidencia indicaría que, si bien una mejora en la infraestructura, cobertura y calidad de servicio es necesaria, se requiere potenciar además las habilidades que permitan aprovechar al máximo el uso de las TICs en el trabajo y la empresa.

Al cerrar el tema de la PTF, enfatizó que “considerando que el PIB registraría hacia 2027, un bajo crecimiento, cercano al 2,3%, es necesario mantener la implementación de una agenda exhaustiva de reformas pro-productividad”.

En cuanto a la productividad sectorial, cuyos datos son para 2021, dada la disponibilidad de información, mencionó que se observó una recuperación sectorial generalizada, excepto en Electricidad, Gas y Agua.

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