(El Mercurio) Lo dijo ayer el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, en el marco de la constitución del comité de ministros pro-reactivación: para apoyar el despegue de la economía chilena tras la crisis, el primer paso fue aumentar drásticamente la inversión pública, lo que se hizo a inicios de año, cuando la billetera fiscal dio vida a una serie de proyectos que permitieron absorber mano de obra.
Pero el segundo paso, y que es tanto o más importante en tiempos de reactivación, es avanzar ahora en la inversión privada, destrabar algunos cuellos de botella para que las iniciativas no demoren en ser materializadas, y que exista la menor cantidad de barreras posibles para su concreción.
Se trata de un aspecto crítico para el Gobierno, porque para el próximo año -y pese a la crisis financiera internacional y a varios anuncios de postergación de proyectos por parte de privados- existe una cartera de inversiones por US$16.617 millones, monto que es 35% más elevado que los US$12.302 millones proyectados para este año, y que, otra vez, abrirán nuevos puestos de trabajo, que es el énfasis que en materia económica quiere dar el actual Gobierno.
De acuerdo con la información de la base de proyectos a junio de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), 2010 será el año con más inversión privada de todo el quinquenio 2009-2013, con un énfasis en las áreas de minería y energía, que concentran el 72% del total. Se trata de dos sectores que utilizan mucha mano de obra.
A modo de ejemplo, la construcción del complejo hidroeléctrico HidroAysén requerirá de 2.260 trabajadores en su fase de construcción, a lo que se sumará otro tanto en las obras de la línea de transmisión que conectará ese complejo con el Sistema Interconectado Central (SIC).
En este sentido, el gerente general de la CBC, Orlando Castillo, dijo que es importante para la economía que el Gobierno dé ayuda para acelerar los proyectos de inversión.
«Siempre será un elemento relevante la mayor celeridad que se pueda dar a los procesos de tramitación ambiental, así como otros permisos provenientes de servicios y entidades públicas. En el mismo sentido, un mayor despliegue de información y la coordinación de los distintos actores públicos involucrados constituyen elementos facilitadores para la toma de decisiones del sector privado, explicó Castillo.
«En el tema energético es parte de lo que estaba planificado, ya que una importante porción de las inversiones son en la construcción de nueva capacidad a carbón, que debiera ser la base de la matriz energética en el futuro. En este sentido, hay que tener en cuenta que un proyecto de una nueva central tiene un tiempo de desarrollo no sólo por la obtención de permisos, sino también por los estudios y pedidos de materiales que hay que realizar. Tomando eso en cuenta, desde hace un tiempo que ya se esperaba que este sector mostrara un alza en la inversión en 2010», explicó.
Del total de inversión proyectada a 2010, US$7.368 millones corresponden a proyectos en fase de construcción, mientras que un monto similar a compras de equipos.
Fuente / El Mercurio.