(El Mercurio) El nuevo nivel mina que proyecta el yacimiento El Teniente de Codelco implicará no sólo extender su explotación hasta el año 2052, sino que también significará un impacto profundo en la forma de vida de los trabajadores.
Esto, porque el proyecto plantea operar a futuro gran parte de su línea de producción, extracción y acarreo del mineral en forma remota, con maquinarias manejadas por telecomandos desde Rancagua, a 44 kilómetros del mineral.
Un cambio tan significativo, señalan los ejecutivos de la minera, como el que se vivió en la denominada «Operación Valle», que entre 1969 y 1980 implicó el traslado de los habitantes del campamento de Sewell -donde llegaron a vivir 15 mil personas- hasta Rancagua, para desde allí subir a las faenas gracias a la construcción de la Carretera del Cobre.
Fue un cambio ideológico y económico tremendo que permitió a los mineros insertarse en la vida cotidiana de una ciudad. Hoy son cerca de 11 mil trabajadores los que se transportan cada día desde Rancagua a la mina, en una flota de 350 vehículos que cada mes recorren 1 millón 700 mil kilómetros. Una forma de vida que volverá a cambiar.
«Antes la gente vivía en campamentos, luego pasamos a vivir a la ciudad, y lo que estamos haciendo ahora es empezar a trabajar en la ciudad, porque vamos a fomentar los telecomandos y la automatización», dice el gerente de desarrollo de Teniente Futuro, Héctor Hip.
Cerca del 10% de la operación de la mina se hace ya desde telecomandos, desde un centro de operaciones ubicado a cinco kilómetros del yacimiento. Una vez iniciada la explotación del nuevo proyecto, y en forma gradual, esa tecnología se irá extendiendo a prácticamente todas las líneas de explotación.
«Eso va a permitir tener en Rancagua un gran centro de telecomando; en eso estamos enfocados. Pensamos que en el futuro todo el transporte que hacemos en camiones, el nivel de acarreo, el picado, van a ser autónomos y sin choferes. La automatización, en general, puede eliminar operadores, pero aumenta la necesidad de mecánicos e instrumentistas», dice Hip.
Para ello, El Teniente ya cuenta con un anillo de fibra óptica de 140 kilómetros de redes entre Rancagua y la mina, de los cuales 50 kilómetros se distribuyen dentro de los terrenos del yacimiento, que a futuro facilitarán la operación de las maquinarias desde la ciudad.
Primer apronte
Actualmente, El Teniente está iniciando los trabajos de explotación del sector Pilar Norte, con una inversión de US$ 121 millones y reservas por 35 millones de toneladas de mineral. Es también el inicio de la operación a distancia de la mina, desde una gran sala de operaciones que se construye en Rancagua.
Para los ejecutivos del mineral, esto implica un ahorro logístico, pero también una mejor calidad de vida para los trabajadores, con menos horas de viaje y costos de transporte, pero también con una menor exposición a riesgos en las faenas. «Estamos iniciando una nueva forma de hacer minería, una verdadera transformación en todo lo antes visto», asegura el subgerente general de producción, Octavio Araneda.
El presidente del Sindicato de Trabajadores El Teniente, Hugo Allan, no duda en que esto implicará una mejor calidad de vida y de salud para los trabajadores, por lo menos de quienes laboran en el área de operaciones del mineral.
«Sin duda será una mejora. Hoy, en llegar al área de trabajo perdemos dos horas, y de vuelta lo mismo, sin considerar los atrasos cuando nieva. Y aunque la mina ha progresado mucho, igual hay gente que tiene problemas de silicosis o por la vibración de las maquinarias», dice.
Otros, como el presidente del Sindicato Unificado, Juan Meneses, son más escépticos: «La tecnología hay que aceptarla, no podemos detenerla, pero vamos a estar vigilantes de que esté la gente con la capacidad y los conocimientos a la altura de estos cambios», afirma.
Fuente / El Mercurio.