El agua es la fuente de los principales problemas que enfrenta la industria minera. Precisamente por ello está considerada dentro de los temas que se abordarán con la reanudación de la mesa público-privada con el Gobierno, cuyo primer encuentro con la ministra secretaria general de Gobierno, Paulina Veloso, está previsto para mañana. La mayor inquietud de las compañías radica en la capacidad de la autoridad ambiental -a través de las comisiones regionales del medioambiente (Corema)- de invocar argumentos “no previstos” para restringir la extracción de agua de determinadas áreas.
Según la industria, eso es lo que enfrentó hace algunos días Collahuasi (Anglo American y Falconbridge) y lo que con anterioridad también vivieron El Tesoro (de Antofagasta Minerals) y Cerro Colorado (BHP Billiton). En el sector privado explican que varias de las decisiones de la autoridad son cuestionables e incluso arbitrarias, y lo más incongruente es que frente a situaciones similares se ha actuado de manera distinta en cada una de las regiones del norte. Este es uno de los elementos que, según describió el presidente del Consejo Minero, Francisco Costabal, debe mejorarse.
Atribuciones
En una de las empresas mencionadas, señalaron que en los cuerpos legislativos que rigen los temas ambientales no están claras las facultades que tienen tanto las Corema como la Dirección General de Aguas (DGA). “Hay distintas interpretaciones respecto de si la Conama, argumentando efectos no previstos, tiene autoridad para restringir el agua o si corresponde tomar otras medidas”, acotó la fuente. Dentro de estas medidas, por ejemplo, mencionó que suponiendo que determinadas áreas sensibles fueran afectadas por sequías o tendieran a secarse, se podría mitigar el impacto de otras maneras, como el riego.
En todo caso, entre las empresas se adelantan a señalar que no se trata de problemas de agotamiento del recurso. “En general no debiera ser el caso, porque los derechos de agua que se otorgan especialmente se ajustan a lo que es la recarga natural de los acuíferos. Lo que se autoriza sacar es lo que se espera que se reponga naturalmente”, acota otra fuente.
Agua salada
En todo caso, hay algunas compañías que ya están comenzando a analizar alternativas frente a una inminente escasez del recurso en el más largo plazo. Una de ellas es la utilización de agua de mar. En esto ya tiene experiencia Michilla, de Antofagasta Minerals, que aprovecha las ventajas de estar cerca del mar. Otro ejemplo lo constituye Escondida, que está trabajando en un proyecto para construir una planta desaladora de agua, que abastecerá cerca de un cuarto de su demanda actual.
Claro que cambios de este tipo requieren un análisis profundo, porque transportar el agua hasta el interior supone un aumento de costos importante, sobre todo porque la mayor parte de las faenas está en altura, lo que implica bombear el recurso y por ende una utilización mayor de energía, la que por el momento está acotada por la escasez de gas para elevar la generación. Además, depende de otros factores como la ley del mineral que se procese, pues de ello dependerá si se podría o no mantener a raya el alza de costos que implica el proceso.
Fuente / Diario Financiero