Minera El Abra -que opera en la Región de Antofagasta-, anunció ayer que aprobó una inversión inicial por unos US$ 450 millones para extender la explotación de ese yacimiento por al menos una década más, a partir del 2010.
La idea de la firma -ligada a la estadounidense Freeport-McMoRan Copper & Gold (51%) y Codelco (49%)-, es impulsar el proyecto Sulfolix destinado a explotar sulfuros de cobre a través de un proceso de lixiviación, lo que le permitirá aprovechar gran parte de las plantas e instalaciones que tiene en sus actuales operaciones.
“Para ello se realizará una inversión inicial de US$ 450 millones, la que será financiada con los flujos generados por la operación de la sociedad, de acuerdo a una propuesta del socio mayoritario, la que fue aprobada unánimemente por el directorio de El Abra”, informó oficialmente la minera.
Más vida útil
A la fecha, las reservas asociadas a los sulfuros alcanzan a unas 600 millones de toneladas de mineral, las que permitirán procesar unas 163 mil toneladas de cobre fino anuales promedio a lo largo de la vida útil, en forma de cátodos de alta pureza. Actualmente la compañía produce unas 200 mil toneladas de cobre fino al año.
Estaba previsto que las actuales reservas de la mina -en óxidos-, se agotaran en 2010, por lo que el proyecto viene a aprovechar los recursos que estaban a mayor profundidad, contenidos en sulfuros.
Las obras de construcción se iniciarán próximamente y, en su momento peak, generarán una demanda laboral de más de mil trabajadores. Cabe destacar que el proyecto fue aprobado en marzo pasado, por la Comisión Regional de Medio Ambiente.
La empresa celebró este año su noveno aniversario y su producción histórica al 30 de junio pasado acumulaba un total aproximado de 1.850.000 toneladas de cobre fino en forma de cátodos.
El Abra es el fruto de la primera asociación de Codelco con capitales privados, luego de una licitación realizada en 1993, que culminó con la adjudicación del 51% de la propiedad a Cyprus Amax. El proyecto se llevó adelante con una inversión de US$ 1.050 millones financiados en ese entonces por Cyprus.
Más tarde, la mina fue adquirida por la estadounidense Phelps Dodge, que enfrentó como uno de sus primeros desafíos la necesidad de optimizar el plan minero de largo plazo del yacimiento ubicado a 100 kilómetros de Calama.
La nueva administración desarrolló entonces un plan que abarcó todo el año 2000 y parte del 2001, para estabilizar el proceso productivo y evitar las caídas de las leyes de mineral. En eso estaba, cuando la también estadounidense fue comprada por Freeport-McMoran.
Fuente / Diario Financiero