Las amenazas que enfrenta el sólido negocio minero

El Consejo Minero también está preocupado por los problemas de abastecimiento energético e hídrico.

COMPARTIR

Chile ha sido desde siempre un país minero y es difícil no dar cuenta de ello al considerar que sólo este rubro aporta en torno a 9% del Producto Interno Bruto nacional, que sus exportaciones durante 2005 superaron los US$ 19.000 millones, y que para este año, según la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), se espera alcanzar los US$ 23.000 millones en despachos.
Las condiciones del sector son auspiciosas y según Marco Muñoz, director general de Red Minera, «el alto precio de los metales permite a las empresas mineras proyectarse en un escenario muy optimista para evaluar sus proyectos y realizar inversiones en explotación, como también en optimizar sus operaciones y así mantener producción que es lo más relevante, y eventualmente iniciar otros proyectos a nivel mundial».
El país tiene todos los elementos necesarios para seguir avanzando en esta industria, sus abundantes reservas de cobre superan los 160 millones de toneladas métricas, 33% del total mundial; en el caso del molibdeno, estas representan 12,8%, mientras que en el caso del oro y la plata, Chile está más atrás, pero sin dejar de ser un actor relevante con 1% y 0,5% de las reservas, respectivamente.
Son estos factores, además de la estabilidad política del país, los que a juicio de Patricio Cartagena, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), han permitido que grandes compañías internacionales vean en Chile su base de operaciones como plataforma de negocios para América Latina, lo que también es una fortaleza.
La minería nacional debe aprovechar integralmente sus ventajas y fomentar la exploración para incrementar el potencial geológico del país, para explotar con fuerzas su capacidad en busca de mejores oportunidades y nuevos negocios. Desarrollo que debe ir de la mano con la elaboración de mejores condiciones financieras y de gestión para la pequeña y mediana minería, ya que éstas, además de carecer de oportunidades de financiamiento, no han mostrado un desarrollo importante como el de la gran minería.
No obstante, Muñoz advierte que «el sector minero ha absorbido la atención en materia de cobre, sin considerar mayormente otros sectores industriales donde no hay empresas prácticamente, habiendo recursos en Chile». Y es que según el analista, no se pueden dejar atrás las ventajas nacionales en la minería no metálica, que se ha mantenido en un plano secundario en relación a la metálica, marcada por el desequilibro entre algunos pocos productos que alcanzan un liderazgo mundial (yodo, carbonato de litio) o un gran volumen de exportación (sal, nitratos).

Desafíos

Más allá de dónde se concentren los esfuerzos mineros, es importante que el país continúe generando las condiciones necesarias para mantener y mejorar en el futuro el desarrollo logrado hoy. Como en todo negocio, la industria debe estar atenta a las señales que el mercado puede estar enseñando. Y mientras se potencian las fortalezas, hay que mirar y reparar en las posibles debilidades o amenazas que puedan estar latentes en la minería nacional.
A pesar de ser una industria ya consolidada, rentable y eficiente, todavía hay muchos desafíos que sortear, como una institucionalidad minera más moderna, transparente y flexible.
Según la Sonami, es necesario para el país crear las condiciones para motivar e incrementar el proceso de exploración minera, ya que la carencia de incentivos para esta ha sido determinante para que el gasto en este ítem haya caído relevantemente. Si bien este fenómeno se está revirtiendo y las empresas han vuelto a invertir, Chile ya no ocupa el primer lugar en Latinoamérica.
Esto es preocupante cuando se considera que estamos ante un envejecimiento de las minas, lo que se debe revertir con exploración y ampliación, y procesos tecnológicos de mayor innovación y calidad, para contrarrestar la caída de la ley de mineral.
Otro punto esencial para Ramón Jara, vicepresidente de la Sonami, es posicionar internamente la identidad de Chile como país minero, y mejorar el conocimiento y la valoración social de la minería en general, así como de la minería privada en particular.
Es que si bien en los últimos años la industria ha realizado un fuerte esfuerzo por acercarse a la comunidad, todavía la percepción social no la aprueba en su totalidad, sobre todo en lo que se refiere a temas medio ambientales, que durante todo 2005 estuvieron en primer plano por los polémicos estudios en torno a Pascua Lama, lo que ha dejado al descubierto la ausencia de acciones coordinadas para la defensa y promoción de la minería nacional.
Cabe señalar, según destacó Jara, que fue minería la primera actividad productiva en autoimponerse estudios de impacto ambiental, 10 años antes de que existiera una normativa nacional y ha sido la primera en contar con ejecutivos específicamente encargados del área ambiental.
Para Jara, otro desafío fundamental es fortalecer la competitividad internacional, la que últimamente se ha visto amenazada por el proyecto Reach que está enarbolando el Parlamento Europeo y que pretende establecer un reglamento para el registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas, y se aplica tanto a los importadores como a los productores de la UE. Se aplicaría a la producción e importación de sustancias químicas, incluidos los minerales y metales en cualquier forma, con un volumen mayor de una tonelada anual. Se excluyen las materias orgánicas, como petróleo, gas y carbón.
Pero es el abastecimiento energético seguro y a precios competitivos, y los recursos hídricos una de las amenazas más patentes en la industria minera nacional. «Estos son temas de suma importancia para nuestro sector, por cuanto sin energía y sin agua no hay minería. Por ello, hemos planteado la necesidad de contar con claras y fundadas definiciones de política, de modo de dar certidumbre respecto de estos cruciales elementos, que les permita a las empresas adoptar las decisiones técnico-económicas que correspondan», aseguró el vicepresidente de la Sonami.
La industria también ha sido testigo de la continua alza de sus insumos, principalmente en combustible, acero y neumáticos, factores determinantes para que los costos de la gran minería se incrementaran en los últimos años y es que una de las debilidades del sector es la falta de desarrollo e innovación tecnológica, lo que es un punto fundamental para el descubrimiento de nuevas reservas y para el desarrollo de yacimientos con menores costos de explotación.
Otro punto que afecta fundamentalmente a la gran minería es la nueva ley que está en trámite en el Senado y que tiene que ver con la subcontratación. Según Francisco Costabal, presidente del Consejo Minero, entidad que agrupa a las empresas más importantes del país, entre las compañías socias existen alrededor de 30.000 empleados directos, mientras que 40.000 son contratistas, lo que ha producido un importante desarrollo del cluster minero (actividades económicas asociadas al rubro minero) y que ha traído importante riqueza a las regiones mineras del país. Un dato no menor es que la tasa de crecimiento de las pequeñas y medianas empresas es mayor entre la I y IV regiones que en el resto del país.
Costabal hizo un llamado en cuanto a dar una pausa a la discusión de este proyecto, luego de reunirse con el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade.
De acuerdo al dirigente gremial, las principales aprensiones del sector tienen que ver con la responsabilidad subsidiaria y el concepto de empresa que establece el proyecto de ley que está en trámite, e informó que harán llegar al Congreso sus preocupaciones y posturas.

Proyectos en Marcha

Pero sin duda, la industria sigue siendo atractiva y basta con ver resultados como los de Escondida y Anglo American, que en el ejercicio de 2005 obtuvieron utilidades de US$ 2.578 millones y US$ 800 millones, respectivamente.
Los proyectos de oro y cobre que están en cartera superan los US$ 14.900 millones entre 2006 y 2011.
De esta cifra, US$ 9.775 millones, equivalentes a 65,4% del total, corresponden a proyectos de Codelco, mientras que los US$ 5.151 millones restantes pertenecen a inversiones de la minería privada, con proyectos cupríferos por US$ 2.867 millones y planes mineros relacionados con el oro estimados en US$ 2.284 millones.
Gracias a estos proyectos, hacia 2012 entraría una producción nueva de 2,1 millones de toneladas de cobre, alcanzando los 6,7 millones de toneladas de metal rojo, 26,4% por sobre los 5,3 millones de toneladas producidas durante 2005. Por su parte, la producción de oro aumentaría en 2,1 millones de onzas.

Fuente / Estrategia

Revista Digital

Lo último del mes

Lo más leído

Temas Relacionados

Revista Digital