(El Mercurio de Calama) Cuando el sol es implacable cerca del mediodía, un grupo de trabajadores de la mina «La Abundancia», un pique ubicado a 70 kms. de Taltal, espera paciente la hora de almuerzo para luego retomar sus funciones a más de 50 metros de profundidad.
Aquí no sólo llama la atención el promedio de edad de los mineros, la cual fluctúa entre los 23 y 60 años, sino la precariedad en que desarrollan sus labores. Desde la carretera el campamento se vislumbra de buen aspecto y muy pintoresco, pero a medida que nos adentramos en el lugar comienza a develarse una sorprendente y cruda realidad.
Los trabajadores, dependientes de la pequeña minería, observan sigilosamente a las autoridades del trabajo que llegan a fiscalizar sus condiciones laborales y de seguridad. Luego de los saludos correspondientes, el seremi del Trabajo y Previsión Social, Pablo García Gajardo, junto al director regional del Trabajo, Marcelo Pizarro San Martín y un equipo de fiscalizadores, toman contacto con el encargado del lugar para recorrer las instalaciones que albergan alrededor de 65 trabajadores.
Ahí comienza una travesía impactante. Las falencias en torno a las condiciones sanitarias son evidentes. En cuartos de cholguán están los baños y las duchas. El piso es de tierra en los sanitarios y las duchas están provistas sólo de agua fría. La distancia de éstos es de unos 50 metros respecto de las habitaciones.
Faenas
La temperatura es extrema llegando en invierno a cero grados. Pese a estas condiciones climáticas, las habitaciones también de cholguán, no cuenta con revestimiento y algunas carecen de suministro eléctrico. Unas lámparas de carburo sirven para iluminar las precarias piezas que acogen en algunos casos a cuatro o dos trabajadores por cuarto, quienes duermen en precarias camas. Adyacente al comedor del campamento hay un antiguo bus adaptado como habitación.
Esta cruda realidad se torna aún más grave por la presencia de roedores que han llegado hasta las improvisadas piezas, lo cual sumado a las moscas y palomas que merodean el lugar, convierten a esta faena en un riesgo alarmante para la salud de los trabajadores, puesto que no cumplen con el saneamiento básico de higiene y seguridad.
Esta faena cuenta con dos piques, uno está suspendido por Sernageomin y el otro actualmente funciona por un plazo de 3 meses hasta que mejore las condiciones de seguridad.
Al respecto, el titular de Trabajo señaló que existe una preocupación constante por la vida y las condiciones en que se desempeñan los trabajadores y trabajadoras del país; «No importa el tamaño ni el nivel de producción de una empresa a la hora de velar por los derechos y la dignidad de las personas, esa es la prioridad y todos nuestros esfuerzos están puestos en ello».
Además recalcó que las fiscalizaciones seguirán. «Las fiscalizaciones se realizarán todas las veces que sea necesario hasta mejorar las condiciones laborales, tanto trabajadores como empleadores tengan la certeza absoluta que aplicaremos todo el peso de la ley, pues no aceptaremos bajo ninguna circunstancia condiciones indignas de trabajo.
Fuente/ El Mercurio de Calama