“No he pensado en renunciar (a Codelco)”. Esas fueron las palabras del presidente ejecutivo, José Pablo Arellano, a un día del término del conflicto con los contratistas asociados en la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC).
Esa fue la respuesta a las críticas del mundo político a su negativa a negociar durante las movilizaciones y ante la intervención del gobierno que impuso a los ministros del Interior y del Trabajo, Edmundo Pérez Yoma y Osvaldo Andrade, respectivamente, como garantes para llegar a un acuerdo con la facción liderada por Cristián Cuevas.
El hecho fue entendido como una desautorización a la gestión de Arellano y al directorio de la minera. Consultado al respecto, el ejecutivo dijo que lo importante es que el gobierno siguió la línea de negociar con la CTC.
“Aquí se ha seguido una línea en la cual Codelco no iba a tener la relación (con los contratistas); la relación de los trabajadores es con sus empleadores y no con Codelco y el gobierno intervino para facilitar que en los casos donde esto no había ocurrido se produjera un encuentro”, dijo tras participar en la inauguración del Rincón del Cobre en Metro Plaza de Armas, un kiosco que comercializa artesanías elaboradas por los reos de Colina.
Añadió que “el diálogo ha sido permanente, prueba de ello es que más de 17 mil trabajadores ya han dialogado y concordado con sus empleadores el anticipo de un bono para este año”, dijo.
Producción
Tras el impasse político, Arellano señaló que está “trabajando plenamente para poner en marcha las actividades en el plazo más breve”.
Sin embargo, advirtió que el impacto productivo causado por las movilizaciones es irreversible. “Recuperar la producción no. Lo que vamos a hacer es llegar a la máxima capacidad donde la producción estaba interrumpida, en el plazo más breve posible”, indicó.
También manifestó que la minera trabaja a toda marcha para evaluar el impacto productivo y los daños causados por los actos de violencia, los que hace una semana implicaron unas 19 mil toneladas menos -equivalentes a US$ 100 millones-, cifra que más tarde será actualizada.
El mayor impacto en las faenas se espera en la división El Salvador, donde la explotación subterránea requiere de constante fortificación, la que no pudo ser realizada en los 20 días de paro y bloqueo del yacimiento y la localidad de Diego de Almagro. “El hecho de que estuviera sin actividad la mina va causando daño en el largo plazo y eso es lo que se está evaluando en este momento”, dijo Arellano.
El año pasado Codelco perdió reservas por US$ 80 millones por este motivo y en esta ocasión, podría dejar de explotar reservas por la mitad de ese valor.
Fuente / Diario Financiero