Jorge Bande explica por qué no repostulará al directorio de Codelco: «Debe haber un recambio»

Negociación con Anglo: "Fue la prueba de fuego (...) Un hito que consolidó el gobierno corporativo", afirma al cerrar un ciclo de siete años en el directorio de la estatal.

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(La Segunda) Jorge Bande tenía 25 años al iniciar su relación con Codelco. Finalizaba la década del 70 cuando se integró al área comercial de la estatal. Hoy, es uno de los directores de la principal productora de cobre del mundo, relación, eso sí, que terminará pronto, porque, anuncia, «no repostularé al cargo».

En mayo cumple su período en la mesa de la Corporación, luego que en 2006 fuera nombrado por la Presidenta Michelle Bachelet por cuatro años y, posteriormente, seleccionado por el Sistema de Alta Dirección Pública por un lapso de 3 años.

Puede participar del proceso que está abierto, pero no lo hará. «Debe existir un recambio en Codelco, y es importante que se sepa para contribuir al éxito del proceso de selección», dice.

«Es duro dejar Codelco, aunque estoy contento porque ha sido una experiencia enorme. Pese a sonar cliché, trabajar en una empresa de todos los chilenos es difícil de replicar en otros lugares. Existe una mística en desempeñarse en una empresa tan ligada al desarrollo del país».

Como ejecutivo en la Gerencia de Ventas de la estatal se mantuvo hasta 1984, año en que dedicó parte de su tiempo a la fundación del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco). En ese período, y hasta finales de los 80, fue representante en el país de Gerald Metals, una de las empresas de trading de metales líderes en el mundo.

Volvió a Codelco en 1990, al cargo de Vicepresidente de Desarrollo hasta 1994. Al salir, asumió la Gerencia General de la australiana AMP. Igual posición ostentó hasta 2006 en Minera Leonor y fue director de la Empresa Nacional de Minería (Enami).

Su retorno a la estatal se dio en un período que califica como clave: la instalación del nuevo gobierno corporativo. Comenta que -junto a Nicolás Majluf, José Pablo Arellano y el Ministerio de Hacienda- trabajó en la formulación de la nueva ley. «Uno de los grandes objetivos era despolitizar a la empresa y creo que se ha cumplido», asegura.

Además, con los cambios, «hoy día Codelco es una empresa mucho más transparente en cuanto a operaciones, resultados y a toda su actividad respecto de lo que era antes».

Integrante del círculo de innovación de Icare y fundador de Cesco, comenta que quiere seguir dedicado al servicio público, pero combinándolo con su labor en el sector privado.

-¿Por qué no participará en el proceso para ser designado nuevamente director en Codelco?

-Estar siete años es un período prudente para ser director de una empresa como Codelco. Además, creo relevante la existencia de un recambio, especialmente para los directores nombrados por la Alta Dirección Pública.

-Primero fue elegido en el régimen anterior y participó en la transición a un nuevo gobierno corporativo. ¿Cómo lo vivió?

-Ha sido una transición no exenta de dificultades, pero, parado en este minuto, tengo una evaluación extremadamente positiva. Codelco, bajo su nueva estructura, se ha posicionado como una empresa de Estado, precisamente lo que se pretendía, y no una compañía sujeta a los vaivenes de un gobierno.

Logramos separar a la empresa del ciclo político y dotar al directorio de la autonomía que una compañía de la envergadura de Codelco requiere, asimilándola lo más posible a los deberes y derechos de un directorio de cualquier sociedad anónima.

-¿Cómo reaccionó el nuevo gobierno corporativo al proceso de negociación con Anglo?

-Fue la prueba de fuego. Lo primero es que Codelco tuvo la independencia, primero, de plantearse un proyecto tan ambicioso y de envergadura como ejercer la opción de compra. Luego, enfrentar un conflicto que no tenía precedentes en la economía chilena, como fue el que enfrentamos, saliendo con muy buenos resultados.

Tuvimos un apoyo transversal a los resultados obtenidos en un proceso tremendamente complejo y donde se puso a prueba al directorio y la administración de la empresa. Fue un hito que consolidó el gobierno corporativo.

-¿Y la salida de Diego Hernández de la presidencia ejecutiva?

-Fue también una prueba. Por primera vez, se produce un recambio bajo el nuevo gobierno corporativo. Si se daba en el antiguo modelo, pudo ser mucho más complejo, porque la designación no era sólo potestad del directorio. Con lo de Diego, en cambio, pudimos aplicar el plan de sucesión establecido.

Estos casos demuestran que, más allá del aprecio que los chilenos tienen a Codelco y del respeto de empresas internacionales, hemos sumado un aprecio de la comunidad empresarial del país y los sectores políticos transversalmente.

-Pero en la salida de Hernández se habló de roces con el directorio…

-Tengo un principio que los problemas se ven de manera interna en la empresa. Sin embargo, creo que, como parte de consolidación del gobierno corporativo, se requiere hacer ajustes.

El rol del presidente ejecutivo es muy distinto ahora al de antes, al igual que el de los directores. Eso requiere un proceso de afiatamiento y la salida de Diego puede explicarse porque no se resolvieron los desajustes de la manera más adecuada.

Eso sí, lo importante es que esa materia fue superada, existió una rápida transición. Thomas Keller asumió la presidencia ejecutiva, realizando una gran labor, y Diego asumió en Antofagasta Minerals, donde realiza una gran gestión.

-¿Cuáles serán los desafíos para Codelco?

-El gobierno corporativo requiere todavía más trabajo. Es importante afianzar el funcionamiento del directorio como está hoy día. Hay que focalizarse más en temas como la estrategia a largo plazo de la compañía, la cultura empresarial, los recursos humanos o la relación con nuestro mayor comprador que es China.

También, hay que considerar el momento complejo por el que pasa la industria del cobre en el país y del que obviamente no está exento Codelco: presión de costos impulsada por el envejecimiento de los yacimientos, caída de las leyes, crecientes costos de la energía y escasez de mano de obra.

También, como Codelco, estamos embarcados en un ambicioso e imprescindible plan de inversiones para concretar nuestros proyectos estructurales. Es un desafío llevarlos a cabo y que produzcan lo pronosticado.

«Un gran desafío es el financiamiento»

-¿En qué aspectos podría mejorar la actual estructura de la empresa?

-Otro gran desafío es el financiamiento. Codelco ha entregado históricamente la mayoría de sus excedentes al Estado y, pese que ha existido un esfuerzo de capitalización por parte del Gobierno, es relevante que esta se mantenga en tiempo.

-¿Existe algún mecanismo?

-Actualmente, no existe un mecanismo que le asegure a Codelco que contará con un monto de reinversión de utilidades establecido para cada año. Es muy importante avanzar en esto, aunque se necesita la intención del dueño para ello.

Fuente / La Segunda

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