Industria cementera crecerá 2% por falta de proyectos de infraestructura

Actualmente este negocio, dominando por tres actores, logra su equilibrio, por las altas inversiones en proyectos de minería y energía.

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El “apagón” que vivió el mercado concesionario durante los últimos dos años, periodo en el que no se licitó ningún proyecto nuevo, el alza en los costos energéticos y del IPC, junto con el magro crecimiento de la industria inmobiliaria, han afectado las perspectivas de crecimiento de varias de las industrias relacionadas a esos sectores.

Una de estas es la cementera, que durante 2008 “estará marcada por la fuerte desaceleración de la economía nacional, a lo que se suma un inestable escenario económico internacional”, vaticina el gerente comercial del Grupo Polpaico, Carlos Silva. Por esta razón, agrega, experimentará un crecimiento de sólo 2% respecto de los 4,5 millones de toneladas que produjo en 2007.

Así, los despachos de cemento a nivel nacional han disminuido en 5,5% al comparar el primer semestre de 2007 y 2008, pasando de 2,2 millones de toneladas el año anterior, a 2,3 millones de toneladas en los seis primeros meses de este año.

Cifra reveladora si se considera que está por debajo del crecimiento promedio del país, que a mayo registró una expansión de 3,2%, demostrando así que la industria deberá poner sus mejores esfuerzos para hacer frente a este escenario.

Respecto de los valores de este insumo, Silva explica que “los precios de la industria cementera no han recogido hasta ahora las alzas de costos asociados”, agregando que este insumo y el hormigón son uno de los pocos que no han traspasado a precios la fuerte inflación que está afectando a la economía del país.

Actores de la industria

En la actualidad la industria cementera es dominada por tres empresas que en conjunto poseen el 99,2% de las ventas totales del mercado. Estas son Cementos Bío Bío, propiedad de la familia Briones y con una participación de mercado de 34,7%; Grupo Polpaico, cuyo principal accionista es la empresa suiza Holcim, con una presencia de 32%, y Lafarge, empresa de capitales franceses que ingresó al mercado chileno en 2001 tras la adquisición del 84% de Empresas Melón, la que posee un 32,5% de las ventas.

A pesar del predominio de estas tres empresas, en 2004 Cementos San Juan -perteneciente a la cementera española La Unión y gerenciada por Juan José Córdova- presentó su declaración de impacto ambiental para iniciar operaciones en Chile. Actualmente, la compañía -cuya propiedad corresponde en un 78% a Cementos Andinos y el resto a cuatro inversionistas- está en pleno proceso para iniciar la construcción de una fábrica en San Antonio, más precisamente en la localidad de San Juan.

Desafíos venideros

En términos de ventas, el líder indiscutido durante 2007 fue Cementos Bío Bío, US$673 millones (consolidados), un 9,8% superior a las de 2006, cuando totalizó US$621 millones, al comercializar 1,5 millones de toneladas. En tanto, durante los tres primeros meses de este año los ingresos de la empresa alcanzaron US$164 millones, con una baja de 3,5%.

Lafarge registró ventas por US$387 millones durante el año anterior (monto inferior en 8% respecto de los US$358 millones de 2006) totalizando 1,5 millones de toneladas enviadas, mientras que durante el primer trimestre de 2008 anotó US$108 millones, con una alza de 13,8%.

Por su parte, los despachos de cemento de Polpaico alcanzaron 1,4 millones de toneladas, mientras que las ventas fueron de US$266 millones durante el año anterior, 4% por debajo de los US$277 millones de 2006. En el periodo enero-marzo del presente este monto llegó a US$66,7 millones, con una baja de 0,6%.

El gerente comercial de Grupo Polpaico comenta que uno de los mayores desafíos del sector para mejorar las perspectivas de resultados en el mediano y largo plazo, está dado por lograr eficiencias operacionales y el traspaso efectivo de las alzas de costos al mercado.

Asimismo, el ejecutivo explicó que la industria cementera se ha mantenido balanceada, principalmente, por las altas inversiones en proyectos de minería y energía, los que han ayudado a sostener el magro crecimiento del mercado inmobiliario, el que se ve afectado, principalmente, por el aumento en los costos para desarrollar infraestructuras y el sobrestock de viviendas en oferta.

Fuente / Estrategia

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