Guacolda: norma para las centrales a carbón es discriminatoria

Según Sergio del Campo, gerente general, la norma es más estricta que la de países desarrollados.

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(La Tercera) Guacolda está preocupada. La generadora controlada por AES Gener (50%) y en la cual participan Copec (25%) y el grupo Von Appen (25%), no está de acuerdo con las exigencias que impone la nueva norma de emisiones para las centrales termoeléctricas.

«La norma es muy exigente. Los estándares que fueron propuestos son similares, o incluso más altos, que los de países de la Unión Europea, que son naciones que duplican el ingreso per cápita de Chile y no son comparables a nuestra realidad», afirma Sergio del Campo, gerente general de Guacolda.

A inicios de diciembre el Consejo de Ministros aprobó una norma que limita las emisiones que pueden realizar las centrales a carbón existentes y nuevas, respecto del material particulado fino (PM 2,5), dióxido de azufre (SO2) y óxido de nitrógeno (NOx). La norma establece plazos de entre cuatro y cinco años y medio para que las generadoras se adapten a las nuevas exigencias ambientales.

Para la eléctrica, esos plazos son insuficientes y demuestran que la norma propuesta es más restrictiva que la vigente en países más desarrollados.

«En naciones más avanzadas, como Alemania y España, se otorgaron ocho años a las centrales termoeléctricas antiguas para adaptarse a las nuevas normas de emisión, porque se tuvo en consideración la situación particular de las empresas, de las necesidades de suministro del país y de la seguridad energética», dice Del Campo.

A juicio del ejecutivo, la norma obligará a la industria eléctrica a realizar inversiones por unos US$ 1.000 millones, para adecuar la tecnología a los nuevos estándares, lo que tendrá dos efectos, anticipa Del Campo. «Si el carbón marca el precio de la enegría en el mercado, lo que haces con la norma es subir el precio de la energía», dice. Lo anterior, agrega, impactará la competitividad del país, «porque estos mayores costos tienen que ser traspasados a la industria».

Según la compañía, con las nuevas exigencias se está discriminando a la industria eléctrica. «Es una norma discriminatoria. Se está discriminando a la generación eléctrica en relación con las otras industrias, porque no es posible que tengamos normas de emisión para un solo sector y el resto no tenga», dice.

Por estos días, la inquietud ha aumentado en la eléctrica, debido a que el gobierno estudia endurecer la norma.
«Elevar la norma aun más de lo propuesto por el Consejo de Ministros nos convertiría en uno de los países más restrictivos, y quizás incluso en el más exigente del mundo en esta materia», dice Del Campo. Y agrega: «El costo para el país y para la termoelectricidad sería mucho más alto, ya que encarecerá el costo de la energía sin lograr más beneficios que la norma ya aprobada por los ministros».

Fuente/ La Tercera

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