Expomina Perú 2026 | MCh en terreno: ¿Por qué Chile, Perú y Argentina tienen una “posición excepcional” ante la creciente demanda de cobre?

Proyecciones hacia 2050 abren una oportunidad para atraer inversiones y profundizar la colaboración minera latinoamericana.

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Como parte de la programación de la primera jornada de la décima edición de Expomina Perú 2026, que se desarrolla en el Centro de Exposiciones Jockey, en Lima, entre el 9 y el 11 de septiembre, Cesco destacó en la Sala Plenaria con un encuentro enfocado en las oportunidades y desafíos que enfrenta la minería latinoamericana ante el nuevo escenario global.

La instancia contó con las intervenciones de Cristián Quinzio, presidente del directorio de Cesco; un representante de Grupo Digamma; y Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco, quienes abordaron el potencial de la región, las perspectivas para el suministro de minerales críticos y la importancia de avanzar hacia una mayor cooperación entre los países.

Una mirada más allá de las fronteras

Quinzio planteó que el escenario actual invita a mirar las oportunidades más allá del desarrollo individual de cada nación: “Esta oportunidad nos invita a pensar no solamente en el desarrollo de cada país en forma independiente, sino también en aquello que podamos contribuir conjuntamente”, sostuvo.

En esa línea, precisó que avanzar en una mayor colaboración no significa desconocer la competencia existente por captar capital y capacidades. Precisó que «la cooperación no implica desconocer que competimos por atraer inversión, tecnología y talento. Significa reconocer que existen ámbitos en los que compartir conocimientos, desarrollar proveedores, formar capacidades y coordinar esfuerzos puede fortalecer a todas las regiones”.

Perú fortalece su rol en la conversación regional

Posteriormente, desde Grupo Digamma destacaron la realización por primera vez en Perú de esta instancia de Cesco y el significado que ello adquiere para la industria del país, exponiendo que «es, en nuestra opinión, una señal muy importante que la relevancia que está teniendo nuestro país dentro de la conversación minera regional y de la necesidad de que América Latina fortalezca sus vínculos, comparta experiencias y construya una visión conjunta de los grandes desafíos que enfrenta la minería mundial”.

Asimismo, desde el Grupo se puso énfasis en los cambios estructurales que están modificando las necesidades mundiales de materias primas, afirmando que “hoy la minería está viviendo una transformación profunda. Una transición energética, la electrificación de la economía, la transformación digital y el crecimiento de tecnologías como la inteligencia artificial está incrementando la demanda mundial por minerales estratégicos y críticos”.

Hasta 20 millones de toneladas adicionales hacia 2050

Por su parte, Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco, dimensionó la magnitud del desafío que enfrentará la industria durante las próximas décadas. Exhibió que “las estimaciones que hemos hecho desde Cesco muestran que la necesidad de minerales críticos, reflejada particularmente en el caso del cobre, muestra una demanda de aproximadamente entre 15 y 20 millones de toneladas adicionales de aquí al 2050. Eso es muchísimo”.

El ejecutivo advirtió que este escenario se produce al mismo tiempo que comienza a declinar el aporte de las operaciones actualmente en funcionamiento. Dijo que “por otro lado, tenemos al mismo tiempo la producción de las operaciones actuales comienza a declinar. La pregunta que surge entonces es: ¿dónde se desarrollará ese nuevo proyecto? ¿Cuándo entrará en operación y bajo qué condiciones económicas, sociales, ambientales e institucionales se deberá realizar?”.

Es precisamente frente a ese desafío que Cantallopts destacó las condiciones que presenta la zona andina: “América Latina, y particularmente el sistema Andino formado por Chile, Perú y Argentina, tiene una posición excepcional para responder a este desafío”.

A juicio del director ejecutivo, la zona cuenta con atributos que respaldan ese potencial, entre ellos experiencia productiva, proveedores especializados, capital humano y una importante base geológica.

Una cartera con posibilidades de crecimiento

Cantallopts también entregó antecedentes del ejercicio realizado por Cesco para dimensionar las posibilidades de expansión de la actividad en los tres países. Sostuvo que «por el mismo análisis que hemos realizado hemos identificado que en conjunto estos tres países tienen 41 proyectos con alta probabilidad de ser concretados, con una inversión del orden de 140 mil millones de dólares y con una capacidad de aumento de producción del orden de 6 millones de toneladas”.

En el caso peruano, destacó las iniciativas identificadas dentro de ese análisis, sosteniendo que “dentro de esa cartera regional hemos identificado a Perú como uno de los países más relevantes sin duda, con sobre 11 proyectos, más de 30 mil millones de dólares de inversión potencial y una oportunidad de enorme relevancia para el país, por la producción que puede incorporar, pero también por el empleo, los progresos de crecimiento, las posibilidades de desarrollo que puede impulsar en esta región”.

El director ejecutivo de Cesco relevó además las capacidades desarrolladas históricamente por Perú y Chile, precisando que “particularmente Perú y Chile han construido a lo largo de décadas experiencia, capital humano y capacidades empresariales que les permiten impulsar de manera conjunta el desarrollo en su minería. Esta trayectoria compartida puede proyectarse en una cooperación más amplia, donde incluyamos a los países y aprovechemos la capacidad y oportunidades que tenemos dentro de la región”.

El impacto económico de materializar las oportunidades

Cantallopts también dimensionó los efectos económicos que podría generar un incremento significativo de la producción. En esta línea, manifestó que “si somos capaces de concretar pasar de los 8,1 millones de toneladas a cerca de 14 millones de toneladas de cobre, podríamos pasar del orden de un PIB, producto interno bruto sumado de los tres países de la región, que actualmente es de 64 mil millones de dólares en cobre, a más de 120 mil millones”, señaló.

A ello sumó los efectos derivados de los encadenamientos productivos:“Incorporando los incentivos productivos estamos hablando de más de 200 mil millones de dólares de producto interno bruto que podemos tener entre los tres países”.

Según explicó, la magnitud de esas cifras también podría traducirse en mejoras económicas para sus habitantes, “pero eso representa aproximadamente mil dólares per cápita adicional a cada uno de nuestros países en conjunto. Y eso en calidad de vida es un tremendo salto”.

Una agenda común

Frente a la magnitud de los retos, Cantallopts enfatizó que las respuestas no pueden provenir de actores aislados.“Estos desafíos superan la capacidad de una empresa, de una institución e incluso de un país. Requieren continuidad, coordinación público-privada, conocimiento, financiamiento y espacios donde las diferencias puedan transformarse en agendas comunes”, afirmó.

En ese contexto, enfatizó que el multilateralismo debe traducirse en acciones concretas: “Para nosotros el multilateralismo no es una declaración en serie. Debe traducirse en información comparable, infraestructura energética, desarrollo conjunto de proveedores, cooperación tecnológica, formación de capacidades y mecanismos estables de diálogo, que deben incorporar a los gobiernos, a las empresas, a los organismos internacionales, a los gremios, a la academia y, por último, también a las asociaciones”.

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